¡No me lo podía creer! Resulta que, en vísperas de mi santo, he
recibido una amabilísima carta de Isidoro Ávarez, el sempiterno
presidente de El Corte Inglés. Uno que ha cortado por lo sano y ha
decidido poner pantalones a sus gentiles dependientas, que son las que
los llevan puestos en sus casas. Aunque sus maromos digan lo contrario.
Una carta, digo, en sobre y papel de los caros, oiga. Y me llama
"distinguido Sr. Montero". ¡Qué detallazo! Y me ha dado un vuelco el
corazón, porque estaba esperando una cosa parecida un día de éstos. Y
es que, sin leer el texto ni nada, por los nervios, que he creído que
iban a llamarme para hacer unas pruebas de modelo senior para la
temporada de otoño-invierno en moda para la Tercera, Cuarta y Quinta
Edades. Que uno está mayor, pero todavía resultón. También, que podían
darme un carguete en El Corte Inglés de Badajoz, que los dos barandas
que hay, Eduardo Arroyo, el gerente, y Miguel Luna, el responsable del
Servicio de Atención al Cliente, parece que están durando demasiado. Y
es que no hay quien los eche del sillón, ¿será posible? Una de dos, o
lo están haciendo fetén y hay que darles otros diez años más de
carrete, o tienen un enchufe de alto voltaje los mendas.
Y leyendo
con más atención la carta de marras, mi gozo en un pozo, que veo que mi
Isidoro no me escribe para eso. ¡Qué va! Que el superintendente me
manda su "más cordial y sincera felicitación" por el día de San Pedro.
Como ha hecho con todos los Pedros que son clientes de alguna de sus
innumerables tiendas, repartidas por el ancho mundo.
¡Qué le vamos a hacer! ¡Otra vez será! De todas maneras, gracias, don
Isidoro, por su amabilidad y cortesía. Y, ya puestos, ya sabe, si
necesitan a un jubilata para sus pases de modelo de la Tercera o Cuarta
Edades, edición de Catálogos para Hogares de Pensionistas y Centros de
Mayores de Badajoz y alrededores, ya sabe donde me tiene. De nada. A
mandar.