17 de Junio, 2007

S. Borayta abre su Galería de arte en Badajoz

Por El Avisador - 17 de Junio, 2007, 17:02, Categoría: General

No ha mucho que asistíamos en Badajoz a un acto poco habitual por estos pagos, como es la apertura de una Galería de arte, la de José Antonio Sánchez Borayta, conocido dibujante, pintor y grabador pacense (Badajoz, 1936). En la actualidad, jubilado como catedrático de Dibujo de la Universidad de Extremadura, habiendo ocupado la primera cátedra de esta especialidad en su historia. Para quien no lo sepa, S. Borayta --que así gusta firmar sus obras-- ostenta el título de doctor por la facultad de Bellas Artes de Sevilla (1992) con su tesis titulada "El escultor extremeño Gabino Amaya Guerrero, su vida y su obra". Y, por si alguno no sabe de quién hablamos, decir que es el autor, entre otras obras, de la magnífica estatua sedente del pintor pacense Luis de Morales "El Divino", ubicada en la plaza de España (1925). Pintor clasicista, amante de los grandes maestros --Velázquez, Goya, El Greco...-- y los impresionistas franceses --Tolouse-Lautrec, Gauguin...-- S. Borayta comenzó muy precozmente, y con 13 añitos montó su primera Exposición. A pesar de que siempre ha pregonado que pinta "en sus ratos libres", cuenta en su haber con numerosas Exposiciones y premios en su dilatada trayectoria.

LA GALERÍA
Pues bien, pues resulta que el tal Borayta, con 70 años "y medio" --me recalca el menda-- había invitado a sus muchos compañeros, amigos y colegas a la inauguración de su Galería el pasado día 6. Una que ocupa un local bajo en el número 6 de la calle Antonio de Nebrija, en la barriada pacense de Jardines del Guadiana. Y, sabiendo que por la tele daban el España-Liechtenstein, pensé que íbamos a ir cuatro gatos, además de sus familiares más cercanos. ¡Cómo que cuatro gatos! ¡Y doscientos! Que no se cabía dentro, con la gente repartida entre el local y la calle. Qué animación, cuánta gente. Ni que hubiera venido la ministra de Cultura, oiga. Sí, esa de los trajes a lo Ágata de la Prada y otras hierbas. Y mi Borayta en la puerta, con su sonrisa de oreja a oreja, hecho un brazo de mar, saludando a diestro y siniestro, dando besos y abrazos mil, sin cansarse ni nada. Y muchas señoras de buen ver rodeando al menda, que mi Borayta todavía conserva su porte de donjuán, de galán maduro de las pelis caras. Como que se lo rifaban. Y los demás, con los dientes largos y a verlas venir, que no nos comíamos una rosca. Todas para el señorito, ¿será posible? Pero, ¿qué les dará?
Y una vez que conseguimos entrar, que el interior estaba abarrotado, allí había expuestos 31 cuadros, que abarcaban 15 años de trabajo (1990-2005). Bodegones y paisajes rústicos extremeños, en su mayoría. Al mejor estilo académico, que por algo es profe de Dibujo y Pintura en la Facultad, no te amuela.
Y, tras una llamada de atención, que presentaría al autor y su obra Paco Lebrato Fuentes, patriarca de las Letras extremeñas, embajador plenipotenciario de Oliva de la Frontera en Badajoz y primo segundo del menda. Y haría un canto encendido a la personalidad y a la obra del tal Borayta. Y los aplausos echaron humo. Luego seguiría el todoterrenal artista pacense, encantado de haberse conocido con tantos amigos y colegas alrededor, y diría que, en esta su primera fase, la dedicaba a la pintura naturalista, con la muestra que aperturaba la Galería, a la que seguiría otra, tres meses más tarde, para septiembre, dedicada a sus xilografías, grabados y monotipos. Que, según me contaron algunos colegas suyos, S. Borayta fue el introductor de esta técnica, la del monotipo, en Extremadura. Y, ya en la tercera fase, otro trimestre después, que la dedicará a su etapa más espiritual, la más compleja y rica, y que no tiene nada que ver con las anteriores.

EL CONVITE
Otra ovación sellaría las últimas palabras del maestro, que, visto lo bien que discurrían las cosas, invitó a la concurrencia a una copichuela. ¡Qué copichuela! Un banquete de padre y muy señor mío, con lo mejor de los ibéricos, los quesos y otras menudencias gastronómicas de la tierra, bien regadas, por cierto, con un Señorío de Orán, un tinto riberadelguadiana, uva tempranillo, reserva 2003, de las acreditadas bodegas Ortiz, de Almendralejo. A. R., naturalmente.
¿Y el partido? ¡Ah!, ¿pero había partido? Pues ni puto caso, oiga, que la gente se quedó haciendo corrillos hasta oscurecer, con nuestro Borayta de maestro de ceremonias, bien acompañado siempre por señoras y señoritas de buen ver. Como de costumbre, marca de la Casa.
Y es que el maromo, con esa planta de seductor que Dios le ha dado, podía haber hecho carrera, si se lo hubiera propuesto, en el cine. El artistazo que se han perdido Luis García Berlanga, Fernando Trueba, José Luis Garci y Pedro Almodóvar juntos.
Por último, decir que la Exposición estará abierta hasta el 22 de los corrientes, cerrándose los fines de semana y festivos.

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Aquellas imprentas

Por El Avisador - 17 de Junio, 2007, 12:58, Categoría: General

Badajoz de siempre ha contado con numerosas imprentas. Hoy día, sustitídas por modernísimos talleres gráficos, santo y seña de la edición e impresión en Extremadura y el Portugal rayano. Con empresas de gran prestigio, como son Tecnigraf, Indugrafic y Tajo-Guadiana, entre las más conocidas. Pero in illo tempore, en un Badajoz provinciano y recoleto, prácticamente amurallado y que vivía al ralentí, nos apañábamos con las imprentas familiares y tradicionales. Que nos resolvían los mil y un trabajos que necesitábamos en el día a día: carteles, folletos, tarjetas de todo tipo, revistillas, estampas de Primera comunión, impresos oficiales, talonarios, participaciones de la Lotería Nacional, entradas, invitaciones, programas de fiesta, catálogos, novenarios, libros, cartas y sobres, etc., etc.
Para el recuerdo quede este selecto grupo de Imprentas pacenses de hace medio siglo, año arriba, año abajo. Con datos extraídos del Callejero y Guía histórica (de Badajoz), del padre Benigno López (Badajoz, Impr. Barrena-La Minerva Extremeña, 1963):

Arqueros, calle Flechas Negras, 2 (actual Felipe Checa)
Barrena-La Minerva Extremeña, Doctor Lobato, 8-A
Campini, Carolina Coronado, E-C, 41
Caramanzana, Joaquín Sama, 8-A
Clásica, Travª San Pedro Alcántara, 8
Comercial, Cristóbal Oudrid, 14
Diputación Provincial, Hospital San Sebastián
Española, San Blas, 8
Gráficas Iberia, De Gabriel, 36-A
Inca, Calvo Sotelo, 45 (actual Santo Domingo)
Gráficas Jiménez, Prim,19
Mangas, Arias Montano, 8
Tejado, Falange Española, 21 (actual Doblados)

De las trece, doce ubicadas en pleno Casco antiguo y una, en La Estación. Y, actualmente, muchas de ellas desaparecidas, y alguna que otra, sobreviviendo, eso sí, adaptadas a los nuevos tiempos y emplazadas en lugares de mayor expansión, como el Polígono industrial El Nevero y Valdepasillas (Inca, Campini, Diputación Provincial...).

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El Corpus de San José

Por El Avisador - 17 de Junio, 2007, 10:45, Categoría: General

El pasado domingo, como todo el mundo sabe, fue la fiesta del Corpus Christi, con la procesión magna del Santísimo por las calles céntricas del Badajoz histórico. Pero, al alimón, hubo otros Corpus en la ciudad. Más sencillos y sin tanta parafernalia ni boato, aunque con idéntico sentido litúrgico. Me estoy refiriendo a los Corpus parroquiales, los que tuvieron lugar en las parroquias pacenses. Ésos que, sin embargo, no tuvieron repercusión alguna en los medios de comunicación social. Y, entre ellos, estaría el Corpus de mi parroquia, la de San José, sita en la calle de Isabel de Aguilar, en Santa Marina baja.
La misa mayor fue a las 13 horas y el templo se llenó de fieles. No cabía un alfiler. Fue oficiada por el párroco, Carlos Gutiérrez Bielba, un bilbaíno que lleva en estas tierras la intemerata, desde que viniera como vicario del recordado obispo don Doroteo  Fernández y Fernández a finales de la década de los 60, ya fallecido, y sepulto en la capilla de los Figueroa y los Fonseca de la Catedral metropolitana de San Juan Bautista. Dando solemnidad a la celebración estaba el coro parroquial, dirigido por maese Muñoz al órgano, el vicario parroquial Demetrio Muñoz Atalaya, que interpretó numerosas piezas eucarísticas, con Marisol Márquez de solista. Impresionante voz la de esta gentil mezzo-soprano.
Terminada la celebración en el templo se procedió a la procesión, que se realizó por los alrededores del amplio complejo josefino, justamente por sus aceras, saliendo por la fachada de Isabel de Aguilar y recogiéndose por la de Díaz Brito. Y con toda solemnidad. En primer lugar, la cruz parroquial, portada por acólitas, a la que seguía una niña de Primera comunión. Inmediatamente después, los fieles, laicos y religiosas, agrupados sin orden ni distinción alguna. Entre los que marchaban los integrantes de los diversos grupos apostólicos de la parroquia: Legión de María, Cáritas, catequistas, estudiantes de Acción Católica, etc. Y detrás, el coro. Para terminar, sin solución de continuidad, con el párroco, que lucía una espléndida casulla dorada, portando el Santísimo en una custodia de mano, y flanqueado por dos sacerdotes con albas, Francisco García Portalo, el otro vicario, y José Díez, rector que fue de la Soledad. La custodia no era de oro, plata o platino, sino una muy sencilla, de metal niquelado y labrado, con peana de madera, adquirida hace un cuarto de siglo en una de las tiendas de artículos religiosos Belloso.
Como dije, el Corpus de San José no tuvo trascendencia mediática más allá de los límites de la parroquia, por lo que no se vieron fotógrafos ni cámaras de vídeo. Ni los famosísimos hermanos Vidarte, que ya es decir. Sólo el abajo firmante, que hizo algunas fotografías para el recuerdo. Tampoco estuvo alfombrado de juncias el recorrido ni asistió autoridad alguna. Ni el alcalde, que vive a cien metros de la iglesia, ni el concejal de barrio, que no sabemos quién es. Tampoco se vio una representación de la Asociación de Vecinos del barrio. Como tampoco estuvo Banda de música alguna, ni la del maestro Gabi, que no hizo falta.
Y es que la historia local no la protagonizan sólo las multitudes, las grandes celebraciones, sino, también, los colectivos pequeños y humildes, los de andar por casa, como los que se dieron cita en San José el pasado domingo.
La procesión, que apenas duró 3 minutos, acabó de nuevo en el templo, rematándose con la bendición del Corpus Christi a los fieles allí congregados.
Pues esto fue lo que dio de sí la solemnidad del Corpus en la parroquia pacense de San José, un 10 de junio del año del Señor de 2007.

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Presentadores de libros, vaya coñazo

Por El Avisador - 17 de Junio, 2007, 0:26, Categoría: General

En Badajoz, afortunadamente, es rara la semana que no se presenta un libro, librote o librillo. De cualquier asunto, materia, estilo y condición, y con autores de tronío, de bien ganada fama ellos, o noveles, sólo conocidos en su casa. Y, como marca el ritual, el día de su presentación se suele invitar a los amigos y a la gente de la cultura de la ciudad. Eso, sin contar con los familiares del autor, que medio llenan la sala, por si hay que hacerle la ola y aplaudir cada cinco minutos.
Y un personaje que no suele fallar en este tipo de actos es el presentador del libro en cuestión. Amigo del autor, experto en la materia, que, seguro, le habrá hecho el prólogo, o gente así.
Y, como marcan los cánones, aquí y en Pekín, el presentador suele tener una intervención breve, cosa de 5 minutos, repleta de loas y alabanzas sin cuento, poniendo al autor por las nubes, o cosas parecidas. Excepto cuando te toca el presentador coñazo, que, en vez de hacer antesala al verdadero protagonista de la obra, el autor, que van ellos y se erigen en las estrellas, dándonos unos discursos insoportables, larguísimos, como si estuvieran leyendo una tesis doctoral. Para demostrar lo mucho que saben, nos s'ha jodío. Pero lo malo es que, para desgracia de los que vamos a estas presentaciones, esta especie se está convirtiendo en una plaga.

COÑAZO DE PRESENTADORES
El último ejemplo paradigmático tuvo ocasión en la pasada Feria del Libro de Badajoz, en ocasión de la presentación  de los Premios de Poesía y Novela Ciudad de Badajoz. En esa día --viernes, 18 de mayo, 19,30 horas-- la mesa presidencial estaba ocupada por seis personas, seis: los dos autores premiados, Agustín Sánchez Aguilar (Poesía), Gregorio León Armero (Novela), los dos señores presentadores, catedráticos de Bachillerato, por más señas, el alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán y la concejala de Cultura, Consuelo R. Píriz.
Bueno, pues que toma la palabra el presentador del Premio poético, un conocido profesor de Literatura de un Instituto local, y allí que nos daría una lección magistral, sin que nadie se la hubiera pedido, sobre algunos aspectos del libro premiado, declamando pasajes del mismo, buscando paralelismos en los clásicos y la biblia en pasta. Su discurso duró 25 minutos, que tiene delito --de los 60 que comprendía toda la presentación, que venía otra a continuación--, en tanto el personal asistente, la concejala de la cosa y el alcalde, todo el mundo nervioso y mirando el reloj descaradamente, se miraban y remiraban sin dar crédito a lo que veían y oían. Como sería la cosa, que el autor, el protagonista principal, el XXV Premio de Poesía Ciudad de Badajoz, al final, aprisa y corriendo, despacharía lo suyo en 5 minutillos, que debían intervenir los demás también. Incluido el alcalde que, terminado el acto, tenía otro compromiso, aunque a punto estuvo de que allí le dieran las uvas.
Por lo que, a partir de ahora, en los carteles deberían poner, además de los datos imprescindibles sobre la obra, el autor, el lugar y la hora de la presentación, el nombre del presentador o presentadora. Y es que el abajo firmante no vuelve más a una presentación de éstas si no es en compañía de su abogado. ¡Antes muerto que sencillo!

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