7 de Junio, 2007
Tres jueves hay en el año que relumbran más que el Sol
...Jueves Santo, Corpus Christi y Día de la Ascensión.
Así
rezaba el viejo adagio popular cuando el Corpus se celebraba el
jueves siguiente a la octava de Pentecostés. Tal día como hoy. Hasta
1990, en que por indicación de la Conferencia Episcopal Española, fue
trasladado al domingo siguiente al de la Santísima Trinidad. Con el
paso del tiempo, el cambio de mentalidades y la secularización de usos
y costumbres, esta fiesta, de extraordinario arraigo en Badajoz en
siglos precedentes, ha devenido hoy día en la fiesta religiosa más
sobria y fervorosa de cuantas se dan en la ciudad. Quedando en el
camino muchos de sus elementos espectaculares, festivos y corporativos,
que todavía muchos pacenses en edad de peinar canas recordarán. El
próximo domingo, día 10, es la fiesta del Corpus en Badajoz, con el
desfile de Jesús Sacramentado por sus calles y plazas más céntricas --en esta ocasión, alfombradas de juncia--,
entronizado en una majestuosa Custodia de plata sobredorada, obra del
vallisoletano Juan del Burgo de mediados del XVI. Y acompañado de un
solemnísimo cortejo entre los que destacan los canónigos del Cabildo
catedralicio, los religiosos y sacerdotes del clero local, los miembros
de las distintas cofradías y asociaciones católicas de la ciudad y los
niños de Primera Comunión. Todo ello, en medio de un silencio
sobrecogedor y a los sones de marchas y cánticos eucarísticos. Y
cerrando la procesión, el arzobispo emeritense-pacense y el alcalde de
la ciudad. La procesión da comienzo a las 20 horas, con la fresca,
como se viene haciendo desde antiguo. Previamente, a las 19 horas se
celebra en la Catedral la solemne función eucarística, oficiada por el
señor Arzobispo y numerosos sacerdotes concelebrantes.
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Catalogazo en el cortijo de los Pedros
Hace unas fechas he tenido la oportunidad de visitar el cortijo de los
Pedros. ¡Ah!, ¿pero no sabéis a qué cortijo me refiero? Sí, hombre, el
de Indugrafic, el emporio de Artes Gráficas que regentan al alimón y
con mano sabia Pedro Almoril y Pedro de Felipe, tanto monta, monta
tanto, yendo para Mérida, si no te sales de la vía de servicio que te
toca, que los accesos y los desvíos de la N-V tienen tela marinera.
Que, como no espabiles, puedes acabar en Getafe o en Leganés, de lo
enrevesado que está. Y eso, de día, que de noche te puedes ir a hacer
puñetas a los campos cercanos. Y a protestar, al maestro armero. Pues,
como decía, que me enrrollo, Rebollo, que saludo a Pedro Almoril que el
otro maromo estaba a sus oficios. Y me dice que suba, que me va a dar
las últimas novedades. Y que me lleva a su oficina y allí que me saca
un surtido de Catálogos de lo más in:
II Premio de Poesía experimental, Diputación de Badajoz, 2003 Arte en democracia, Fondo artístico de la Asamblea de Extremadura, Junta General del Principado de Asturias, 2006 El toro bravo en La Raya, Fotografías de toros de José María Ballester, 2006 Fachadas y corazas, Esculturas de Juan Collado, Asamblea de Extremadura, 2007 Juan Núñez, Pinturas de Juan Núñez, Asamblea de Extremadura, 2007 Mil vueltas, Pinturas de Jesús Pizarro, Concejalía de Cultura de Don Benito, 2007 Pérez Espacio, Pinturas de Ángel Pérez Espacio, Asamblea de Extremadura, 2007 Sintopías, Instituto Cervantes de Pekín, 2007
Realmente espléndidos todos ellos, con información gráfica apabullante,
propia de este tipo de libros menudos. Menudos, sí, pero es el rastro
bibliográfico que te queda de cualquier Exposición que se precie, que
se monta, está un tiempo expuesta y, al final, con los archiperres, las
pinturas, las esculturas o las fotografías a otra parte. Y, si te he
visto, no me acuerdo, salvo que te quedes con el librillo en cuestión.
Para remirar y rechupetear cuando uno quiera. Pero de todos
ellos hay tres que hay que echarles de comer aparte: se trata de El toro bravo en La Raya, Sintopías y Poesía experimental, a los que habrá que darles el debido cumplido en su momento. Almoril,
muchacho, gracias por tu Catalogazo. Me has dejado encatalogado, tío. A
ver, repite conmigo tropecientas veces, sin equivocarte: "El cortijo
está encatalogado, ¿quién lo encatalogará?, el encatalogador que lo
encatalogue, buen encatalogador será".
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La vecina de la regadera de El Corte Inglés
Este
mediodía, sobre la una y media de la tarde, a la altura del nº 2 C de
la avenida de Enrique Segura Otaño, cerquita de El Corte Inglés, que
vemos cómo cae un chorreón de agua de las alturas. En el primer piso
del bloque, alguna señora --esto es cosa de señoras, con los señores se
nos quedan tiesas las plantas-- que estaba echando una garrafa de 5
litros, por lo menos, a sus geranios --por cierto, de espléndida
estampa--, y los transeúntes, que teníamos que esquivar la lluvia si
no queríamos ponernos perdiditos. ¡A la una y media de la tarde, que
manda huevos! Con la gente pasacalleando tranquilamente por las aceras.
¿Pues no habíamos quedado que regar las macetas en Badajoz, sí, pero a
partir de las doce de la noche? Pues, nada, monada, que a la vecina de
la regadera de El Corte Inglés que se ha creído que está en un chalet
de las afueras, donde puede regar por la mañana, por la tarde y por la
noche. Que allí no se molesta nunca. Pues éste es el peligro que
corremos los pacíficos transeúntes cuando circulamos por las aceras en
Badajoz, que nos caiga una lluvia de las alturas, de alguna vecina
amante de las regaderas que riega sus geranios a la hora que le sale del moño.
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Plaza de San Agustín, en el recuerdo
La
plaza de San Agustín, al principio de la segunda mitad del siglo
pasado, era paso obligado para los pacenses porque en sus proximidades
había organismos, iglesias, escuelas, cines, talleres y el no va más,
la cárcel vieja de Badajoz, que por la cantidad de presos, bien
políticos o no políticos, conlleva que los transeúntes fueran múltiples
y cada uno a lo suyo. Por
ejemplo, el Juzgado municipal, adosado a la iglesia de San Agustín,
partidas de nacimientos, de defunción, fe de vida y estado,
inscripciones por fuera de plazo, etc., etc. En aquel Juzgado municipal
se llevaba eso de que un funcionario estuviera años y años de interino.
Como ahora los contratos basuras, pero peor. Algún interino, después de
muchos años, era cesado, sin más. La iglesia de San Agustín, iglesia magnífica, muy visitada, con su atrio y parterres. Creo que con bancos en el atrio. Los niños jugaban todo lo que podían en este atrio, que después estuvo muy deteriorado. En la iglesia de San Agustín, de enorme antigüedad, hay muchos bautizos de niños de Badajoz-centro. Más
de un niño en aquellas misas interminables, como estaban colocados sus
bancos cerca del altar mayor, el humo de las velas de cera, al
aspirarlo, producía mareos, teniendo que ser llevados a la sacristía
para reanimarlos. Ésto ocurría en plena misa del domingo. Creo
que don José Lanot fue párroco durante muchos años, ahora no estoy muy
seguro, lo confundo un poco con la Soledad, no obstante, uno sí estuvo
mucho tiempo y lo conocí por lo de la sacristía. Fui bautizado allí en
San Agustín. En Badajoz, el nombre de Agustín no es corriente, pero, al
parecer, en la antigüedad hubo mayor abundamiento en honor del Santo y
Doctor de la Iglesia Católica. La Hermandad del Santo Entierro con su
Virgen Dolorosa, procesionaba en aquellas fechas el Sábado Santo. Algún
profesor del colegio de Los Merinos tuvo cargo importante en la
Hermandad, creo que fue don José Merino, por lo menos yo lo veía
formando la comitiva en la procesión. Yo cuando miraba a don José y él
me miraba, a mi parece que quería transmitirme algo, como si me dijera
calladito, que, si no, mañana, ya sabes. Lo digo como mera suposición,
como una simple anécdota. Mis mayores respetos para él, que, por el
tiempo transcurrido, creo que estará muy cerca de la Virgen. Dando
la vuelta a la plaza, camino a la calle Chapín, mi primera escuela
infantil, pero infantil del todo, enfrente la Escuela de Comercio,
primogenie de las Ciencias Empresariales y Económicas. Para entrar en
ella, para estudiar perito mercantil, pedían cuarto y Reválida. La
carrera, magnifica, los alumnos salían con una preparación
matemático-contable que ya la quisieran muchos en el día de hoy. Yo no
tenía edad para la Escuela de Comercio, pero supe posteriormente y,
además por mi familia, que los alumnos de Comercio su futuro era muy
bueno. La
Escuela de Comercio estaba adosada a la Iglesia de San Agustín por la
parte trasera. Patio amplio con cierre de cristales a la entrada. El Cinema España, cine de tercera con respecto al López y al Menacho. Cine
de un sola planta, con un corredor que rodeaba el salón en la parte
alta, no muy grande. Tampoco tenía exceso de comodidad y visibilidad La
entrada del cine, modesta y sin más lujos. Películas ya pasadas y
pasadas, las más petardas. Con el tiempo fue transformado en discoteca,
pero, al final y a la postre, finiquitó sus días. El cine tiene hasta
sus refranes, no muy halagüeños que digamos. Bueno, el nombre que le
decíamos era El Royalti, supongo que por otro nombre anterior que tuvo. Al
fondo de la calle Chapín, la cárcel vieja de Badajoz, un palacio
antiguo, concretamente, de Manuel Godoy, el Príncipe de la Paz, el
primer generalísimo de la historia del Ejército español, al modo de
Napoleón, que dijo ser Emperador, pues Godoy, con menos rango,
generalísimo de los Ejércitos de España. Igual no lo hizo tan mal como
dicen. La historia hay veces que son historietas culpatorias. Bueno,
la cárcel, abarrotada, espero que fueran presos políticos que por
aquellas fechas los había a montones, ya que si así no fuera, no es
posible que en la provincia de Badajoz y alrededores hubiera tanto
amigo de lo ajeno. Lo que recuerdo, muchísimos gitanos en la calle, en
la puerta de la cárcel, esperando ver al preso, vestido de negro,
pobres, lloros, formando grupos hablando de sus cosas, pero los
comentarios eran de lamentos. Lo que sería una cárcel de postguerra. La
comida, la limpieza, las celdas, como para una película de Saura. Si
algún pintor local hubiera recogido en su lienzo el costumbrismo de la
calle Chapín de Badajoz, por ejemplo, Adelardo Covarsí, no sería moco
de pavo lo impactante de las imágenes que allí se daban. Cuánta
historia local de postguerra habrá conocido la calle Chapín. Ahora,
seguramente, nada tiene que ver con aquello. Aunque
nada tiene que ver con la plaza de San Agustín, en las proximidades del
Palacio de Godoy o cárcel vieja, en sus traseras, la famosa Puerta de
Carros, derribada sin necesidad alguna por un alcalde de Badajoz. Qué
pena. En
la plaza de San Agustín, por otro costado, el más próximo al Juzgado
Municipal, con dirección a Puerta de Carros, una calle poco transitada,
pero en su primer tramo, adosado al mismo Juzgado, la Casa de Todos,
casa en guerra o postguerra, sirvió de que gentes necesitadas acudieran
para recibir alimentos. La leche americana, el queso idem, los botes de
carne de bisonte, todo el mundo en fila para recibir esos alimentos. La
leche en polvo, el queso en latas, como las carnes. El edificio tenía la estampa de haber sido en la antigüedad como un convento, después cuartel y cosas así. Quiero
decir antes de nada, que la Iglesia de San Agustín, junto con todos los
edificios adosados, pertenecieron a los frailes y que serían
expropiados en el siglo XIX, como tantos otros en España. La
historial local de Badajoz, vista por un niño despierto a mayor, pero
que lo cuento como si estuviera en aquellos momentos. La plaza de San
Agustín tiene solera, y solera más que suficiente para brillar con luz
propia dentro de otras de Badajoz-capital.
Valentín Rodriguez Rodriguez valentinpacense@gmail.com
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Tomates rajoyanos
Sabía que en este país existían tomates talaveranos, montijanos, murcianos, canarios, etc., etc. Pero rajoyanos..., NPI. Hasta que no ha mucho salieron a la luz los tomates del señor Rajoy, el patrón gallego de los de la gaviota. Y es que un fotógrafo avispado le había cogido in fraganti, luciendo sendos "tomates" en sus dos calcañares. Como un pobre cualquiera. Y muchos que se habrán acordado de su parienta y habrán dicho que qué poco atiende al maromo, que lo tiene abandonado, vamos. O de su santa madre, que aquí en España todos nos acordamos enseguida de las madres. De los padres, ni mijita, pero de las madres, siempre. Pues aquí hay tomate, que esto me huele a chamusquina. A campaña prefabricada. Parece que los jefazos peperos están mandando a los españolitos la señal de que andan justitos de pasta, de que no tienen para calcetines, como Marianín El Largo, o de que no llegan a fin de mes, como la Espe, la institutriz de los Madriles. Que quieren dar la imagen de descamisados, de proletarios posmodernos, y que les votemos en las próximas elecciones, no te jode. El truco del almendruco. Y una de dos, o son de la cofradía de la Virgen del Puño o tienen un morro que se lo pisan.
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Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Qué
duda cabe que en los tiempos que corren las relaciones personales,
culturales y sociales son manifiestamente mejorables. La instantaneidad
de la vida posmoderna, la exaltación del "yo" frente al "nosotros", la
multiplicidad de
intereses, la disparidad de criterios y valores hacen que falte sosiego
para reflexionar sobre la vida, sobre nuestras actitudes y
comportamientos. Por eso es bueno, de vez en cuando, recurrir a los
clásicos, entrar en contacto con su sabiduría, para contagiarse si
fuera menester. Como es el caso de Baltasar Gracián (1601-1658), conocido escritor
aragonés y una de las mentes más lúcidas de su tiempo, formando con
Francisco de Quevedo la pareja más destacada de los grandes prosistas
del conceptismo barroco.
Espíritu sutil y selecto, sagaz escrutador de lo humano. El último y,
posiblemente, el más grande de los moralistas españoles. Tanto en vida,
como por su temperamento, se diferenció de casi todos los escritores de
su siglo, pues no ocupó altos cargos, ni alcanzó grandes dignidades, ni
buscó el favor del público. Y es que, además de sus obras --El héroe,
El político, Agudeza y arte de ingenio, El Criticón...--, Gracián ha
dejado numerosos pensamientos y sentencias que hoy día siguen teniendo
actualidad, pues se refieren a la condición humana, tan poco cambiante,
por cierto. He aquí unas perlas de su sabiduría, extraídas de diferentes sitios de Internet:
Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
El más poderoso hechizo para ser amado es amar. No hay maestro que no pueda ser discípulo. Saber y saberlo demostrar es valer dos veces. Errar es humano, pero lo es culpar de ello a otros. El que ríe por cualquier cosa es tan necio como el que llora por todo. El primer paso de la ignorancia es presumir de saber.
Por grande que sea el puesto, ha de mostrar que es mayor la persona.
Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene.
Hase de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos. El no y el sí son breves de decir, pero piden pensar mucho. La verdadera libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer. Bien está dos veces encerrada la lengua y dos veces abiertos los oídos, porque el oir ha de ser el doble que el hablar. Pise siempre en el medio y no vaya por extremos, que son peligrosos todos. La felicidad de cada uno no consiste en ésto ni en aquéllo, sino en conseguir y gozar cada uno de lo que le gusta.
No hay peor sordo que el que no puede oír; pero hay otro peor, aquél que por una oreja le entra y por otra se le va.
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