Hoy me viene a la memoria el antiguo edificio del periódico HOY, de
Badajoz. Estaba en una esquina de la plaza de Portugal, dando al parque
de Castelar. Por cierto, que la plaza de Portugal, en aquellos años 50,
parecía como querer pasar desapercibida del resto de la
población. Siempre la encontré muy solitaria y con escasos transeúntes, al
menos esa es la percepción que ahora tengo, pero creo que por ahí
estaba la cosa.
La rotativa del antiguo periódico HOY, siempre con
sus ventanas abiertas, me llamaba la atención, tenía siempre curiosidad
por lo que allí se hacía. El olor inconfundible a tinta, posiblemente
fuera el responsable primero, pero, mirar las grandes máquinas, de
color negrao, los tremendos rollos de papel, los hombres, muy callados
siempre, componiendo los cajetines, el silencio de los trabajadores es
otra cosa que recuerdo. Ninguna noche de las que me asomé de niño,
ninguno de ellos dijo un sí ni un no. Me miraban una y otra vez y
seguían con sus faenas. En la entrada al edificio, junto al taller de la
rotativa, recuerdo como una pequeña oficina como de color madera, con
una luz no muy brillante. Esto lo veo muy diluido, no puedo afirmarlo.
Lo
que nunca me invitaron es a mirar dentro del taller, aunque sólo fuera
a la entrada, me daba la sensación como si les estorbara. Por mi
parte, puedo decir que, como niño, sólo lo que hacía era mirar por una
ventana. Ninguna otra cosa más. Creo que allí estaban como trabajadores
padres de muchachos con los que conviví y que ahora estarán por los 60,
más o menos. Algunos, de más edad. Incluso a uno yo le decía el hijo del
"periodista", por la carretera de Campomayor vivía. Otro, por la calle
Dogma, por San Roque había más, uno que su hijo fué después
empleado también, pero con otro cargo, creo que de más relevancia.
Al
parecer, en el periódico HOY los empleos se sucedían con cierta facilidad,
sí, en aquellos tiempos era práctica común en muchas otras
empresas. Además, sus salarios, según pude oir en algún momento, eran muy
buenos.
Parece que estoy viendo las letras de moldes muy grandes,
anunciando el nombre del periódico, en la parte alta de la
fachada. Desconozco si el edificio existe, pero si no ha sido derribado
quedarán huellas de ello.
Lo que no existirá, ni con mucho, aquellas
máquinas de imprenta, los muebles con cajones donde estaban las letras
de plomo para hacer las plantillas, los tremendos rollos de papel, las
correas de transmisión, las tintas, los trajes de trabajo, ¿ande
andarán?, como dice el conocido humorista. Espero que algo se haya
conservado, al menos para que no se pierda la primogenie del comienzo
del periódico.
Las
noches de trabajo hasta la madrugada, un
día tras otro, al ser material-inmaterial, es lógico que no pueda
conservarse, pero el periódico HOY nada sería sin ello. Los lunes, la
Hoja del Lunes, desaparecida. Aún hoy, hay personas que conservan la
Hoja del
Lunes como recuerdo de los partidos de fútbol del C. D. Badajoz.
Resultados,
alineaciones, clasificación, crónica del partido, árbitro, como aquel
Cerrete, o Pérez Quintas, entre otros. Este periódico de los lunes
también se hacía en los mismos talleres.
Pasados los años, pero
muchos años, el periódico sí era visitado por escolares y otros, pero
repito, pasados muchos muchos años. En los que yo cuento, nada de nada,
al menos, en mi caso.
Un día que pueda ir a Badajoz, no dejaré de
pasar por la plaza de Portugal, para tener las mismas sensaciones,
aunque quizás ya nada pueda ser igual. Tengo experiencia sobre el tema,
estuve deseando durante 40 años visitar un pueblo de Navarra, y una vez
alli, pasados los 40 años, el pueblo era igual, poco había cambiado,
pero yo, sí. Lo mejor, no volver. Espero que con la plaza de Portugal no
se repita.
En Punta Umbría, en verano, se vende el HOY, lo compro a diario.
Valentin Rodriguez
valentinpacense@gmail.com