En esta singladura postelectoral, media España anda desquiciada
buscando pactos, arreglos y apaños para ver quién se lleva la varita de
alcalde, quien pone sus posaderas en la poltrona dorada. Que en muchos
municipios los grandes partidos andan empatados a bastantes concejales
y la decisión final está ahora en manos de algunos partidos
minoritarios, que tienen uno sólo. Y ahora estamos viendo el
espectáculo deprimente de que el último de la fila se está chuleando a
los más votados, haciéndoles tragar con ruedas de molino. Que manda
huevos que te llegue el último mono de la banasta y te diga:
--O tody o nada.
--Tody --que te dicen los otros, por la cuenta que les tiene.
Pues esto está pasando también en Extremadura, con muchos ayuntamientos
acojonados, pendientes del partido menos votado, como son los casos de
Cáceres, Zafra, Plasencia y Trujillo, entre otros muchos lugares.
Todo
muy democrático, muy "in", si queréis, pero me parece una ofensa al
sentido común que los que menos valen se trajinen a los partidos con
mayor representación. Por lo que hay que abolir de inmediato la Ley
electoral que tenemos y sacar otra donde, en casos de igualdad
manifiesta, se vaya a una segunda vuelta a la semana siguiente. O que
gobierne la lista más votada, que también podría ser. Todo menos dejar
el juguete en manos de partidos minoritarios, con un sólo candidato. Y
mientras llega el cambio, "ajo" y "agua". Y es que lo que menos vale,
más caro cuesta. ¿Será posible?