Pepe, entrañables recuerdos. Leyéndolo parece que es el prólogo de una
novela costumbrista. Magnífica la descripción. Tus recuerdos ya sirven
para empezar una película donde el pastor fuera tipo "landismo", o sea,
Alfredo Landa.
Yo recuerdo los botijos en los trenes correos de
Badajoz-Madrid. Por Ciudad Real ya era de madrugada y estaban vacíos.
Las tortillas, el chorizo, las chuletas de cordero empanadas, daban sed
y mi padre se bajaba en la Estación de Algodor para llenarlo. El agua
sabía diferente.
Una vez, ya de joven, por Linares-Baeza, en un
tren-automotor, el Ter, casi lo pierdo, me bajé para beber en el botijo
de la fonda y el tren se iba, menos mal que yo, por aquellas fechas,
dominaba el asunto del ferrocarril.
Un cordialisímo saludo de
Valentín. Punta Umbría.
Valentín Rodríguezvalentinpacense@gmail.com