29 de Mayo, 2007
Feria de San Fernando en Badajoz
Mañana, día 30, San Fernando, patrón de la barriada de la Estación de Badajoz, fiesta esperada por lo que suponía en los años 50 de alicientes variados a lo largo de toda la avd. de Carolina Coronado. Por aquellos años, existía un paseo por el centro de la avenida, de tierra, con arboleda a ambos lados. Empezaba en la salida de la Estación de ferrocarril, a la altura de la tienda de "Pepe" y terminaba casi en la cabeza del Puente viejo. El día 30 de mayo en Badajoz el sol ya pegaba de lo lindo. Además, más me acuerdo aún porque en la vieja Plaza de toros los alumnos del Instituto único, junto con algunos de los Hogares provinciales, haciamos una tabla de gimnasia, con Gerardo de profesor. Nos distinguíamos unos alunmos de otros por las camisetas. Al terminar la tabla, corriendo a tomar una gaseosa. No había refrescos como hoy. Con el sofoco, tomar una gaseosa de un tirón, los gases en la barriga hacían de las suyas. Una vez expulsados, qué alivio. Bueno, pues terminada la citada tabla, desde la Plaza de toros antigua hasta la Estación, andandito, bueno, muchas veces corriendo a toda leches. Corría bastante Miguel Alcalde Cabello, aún más que yo, si bien vivía muy cerca, en la calle Zurbarán o por ahí. Alguna vez, en el campo de fútbol de Falange traté de ponerme a su altura, aunque él a una distancia más larga tenía más fortaleza. Miguel Alcalde hizo sus pinitos en el futbol. Cuando iniciaba la subida desde la cabeza del Puente a la Estación, el dia 30 de Mayo por supuesto que estaban puestas todas las casetas de turrones, de tiros, tómbolas (la del cubo), la de los pinchitos, como "Jamido-rico-te-pinchitos". Este señor era musulman auténtico. Las casetas de tiros era de las más que había, junto con la de las bebidas, estas últimas para mí pasaban desapercibidas por la edad. Estaban colocadas en ambos lados de la avenida. En los espacios de la Inexca, las voladores y otros. La tómbola del cubo junto a la parada del autobús, más abajo y próximo a la Inexca, noria, voladoras pequeñas, carmelas, barcas de balanceo y la ola. El tren del miedo, junto al comercio de Miguel. Allí ponian una caseta de tiros que nunca tenian a nadie. Nunca he podido olvidarlo y, además, me daba preocupación aquéllo. La inolvidable cucaña, untada con sebo para el difícil acceso, aunque aquel "Quiqui", "El conejo", y otros llegaban a los más alto. Eran gente de tronío, descargadores de los vagones del ferrocarril, que todos los días pasaban por sus costillas cientos de kilos en la carga y descarga. El premio era bueno para aquellas fechas, el palo estaba frente al bar Cárdenas y el propietario del bar es el que ponía la cucaña. La subida del palo (cucaña) era espectacular, un gentío enorme. La cucaña era cosa de gente mayor y bravía. El centro de Badajoz se desplazaba a la barriada, las niñas con su mejores galas y los jovencitos, ahora por los 70 años o más, ya empezaban sus chisteos. Algún año la feria se instaló en la explanada que existía en la avd. de Elvas, a la salida del Puente viejo, pero no era igual, sí tenía gente, pero otro ambiente menos festivo. Los coches de choques Oliver y el látigo Vidal, que no se me olviden los hermanos Naranjo, que con el tiempo prosperaron los sucesores, tampoco se me pueden olvidar. Tenian las olas y carmelas. Yo estaba al tanto de los trenes de mercancias para saber cuándo llegaban las vagones bateas, cargados en las inconfundibles caravanas. Los vagones iban al muelle de descarga y nunca me perdía su paso del vagón al muelle, a mano, maniobrando varios hombres. Aquello era, para mí, muy entretenido. Para el remolque de la caravana, algún camioncillo. Los había de alquiler. O sea, de los que daban portes. Camiones Ford, Studebaker, Pegaso, etc. etc. Aunque no tiene nada que ver con la feria de San Fernando, pero sí con la barriada y es de la feria, algún año más que otro el teatro Argentino, desarmado, pasó inviernos en un almacén que había junto a otro almacén que era una carbonería. Margen izquierda, saliendo de la Estación hacía Badajoz, como a unos 50 mts. de la Estación, relativamente cerca. Yo veía a los artistas que vivían allí. Otro asunto que me intrigaba. En resumen, día grande el 30 de mayo, patrón de la barriada. Don Primitivo y Don Diego, ambos curas párrocos de la antigua iglesia de San Fernando, junto a los coadjutores, cuyos nombres no me acuerdo ahora mismo, preparaban los actos religiosos, para aquellos modestos vecinos. Seguramente ahora hay más poderío económico, pero por los 50 el poder era del padre y de la madre, benditos todos, para sacar adelante a los hijos, con dignidad, alimentarlos lo mejor que podían, vestirlos y los estudios hastan lo que diera de sí la cosa. Y con estos cimientos, los sucesores de los modestos, muchísimos fueron más afortunados, su estutos se elevó y los sucesores de los sucesores, a la Universidad, más tiempo de ocio, menos trabajo físico, más elevación social, pero a decir verdad, muchos quizás nada quieren saber de la feria de San Fernando. Craso error.
Valentín Rodríguez Rodríguez Punta Umbría (Huelva) valentinpacense@gmail.com
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Las lavanderas de Bótoa homenajean a Julián Mojedano
A través de mi amigo Josep María Rossell, cónsul honorario a perpetuidad de Tarragona en Badajoz, me llega la noticia de que mañana, miércoles, se prepara otro homenaje al veteranísimo Julián Mojedano Muñiz, locutor que fue de Radio Extremadura, de Badajoz, la mítica EAJ-52, que vive sus últimos años renqueante por los achaques de la edad en la Residencia Quavitae, de Mapfre. Se lo montan las popularísimas lavanderas de Bótoa y será a partir de las 18 horas. La entrada es libre pero, atención, tienen preferencia los internos, que, seguro, coparán las primeras plazas para no perderse detalle de las viejas y nuevas coplas de romería y rogativas de agua en honor de Ntra. Sra. de Bótoa, Copatrona de Badajoz. Esperemos que el bueno de Julián, pregonero medio siglo del ramo y del rosario de la Virgen, aguante el tirón con este nuevo y merecidísimo homenaje, máxime viniendo de gentes tan queridas en Badajoz como son nuestras tradicionales lavanderas. Como no voy a poder estar en esta ocasión, quiero unirme a este emotivo homenaje de nuestras lavanderas, trayendo algunas coplas que cantaban las modistillas y aprendizas de Badajoz cuando, allá en el primer tercio del siglo XX, salían de madrugada --desde Puerta de Palmas y de la calle Las Peñas-- en carros tirados por caballerías hacia la Ermita de Bótoa. Estas y otras coplas las recogí personalmente de veteranas lavanderas, ya fallecidas:
Cuando oigo cantar los gallos, en vez de llorar me río, pensando en aquel gabán que tengo en el Montepío. Estribillo: ¡Ay, qué gabán tan descolorido! Le tengo que dar color a fuerza de beber vino. Estribillo A la una pensamos salir, a las cuatro pensamos llegar, estas mulas que lleva mi carro van bien hartas de paja y cebá. Estribillo Al salir por Puerta Palmas los que estaban en la mitad dijeron: no ha pasao ningún carrito tan alegre como el vuestro. Estribillo Ya te he dicho, carrerito, que no quiero carreras, pero tampoco me gusta que nos lleven delantera. Estribillo Carrerito, arrea la mula, que empieza temprano la función, quiero ver el paso de la Virgen y también la procesión. Estribillo
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El mejor equipo
Es más importante y necesario descubrir cualidades, que perder el tiempo señalando defectos en los demás. Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero, a su vez, pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro, que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble. Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho y dijo: --Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos. La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos. Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán. Cuando en una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos. Es fácil encontrar defectos, cualquier tonto puede hacerlo, pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos.
Manuel Magallanes Miranda m.magallanes@telefonica.net
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Así está el patio municipal en Badajoz
Tras las elecciones municipales, de los Ayuntamientos de España donde ha habido mayorías absolutas, aquellos que no dependen de pactos, componendas y otras zarandajas, ya se sabe quiénes cortarán el bacalao, jugando con ventaja, y quiénes estarán a verlas venir, calentando banquillo. Que en estos días están saliendo sus caretos en los periódicos, en las teles y en Internet. Como es el caso de Badajoz, mi ciudad. Y para saber con quiénes nos vamos a jugar los cuartos en estos cuatro años, aquí va la alineación de los tres equipos:
Partido Popular (15)Miguel Ángel Celdrán, José Antonio Monago, Consuelo R. Píriz, Francisco Javier Fragoso, Jesús Villalba, Germán López, Dolores Beltrán, Antonio Ávila, Miguel Ángel Rodríguez, Cristina Suárez Bárcenas y los novatos Alberto Astorga, Mari Paz Luján, Celestino Rodolfo, Rosario Gómez y María José Solana.
Partido Socialista Obrero Español (11) Francisco Muñoz, José Ramón Suárez, María de los Ángeles Martín, Antonia Márquez, Juan José Sierra y los novatos José Alberto Cabañes, Juan Manuel R. Tabares, Carmen Calvo, Miguel Ángel Segovia, Celestino Vega e Isabel Franco.
Izquierda Unida (1) Manuel Sosa
Y han causado baja en el equipo municipal del PP, y por diversas circunstancias, Alejandro Ramírez del Molino, Inocente Mayoral, Cristina Herrera y Luis Alfonso Hernández, los dos últimos fichados para la Asamblea. Y en el equipo del PSOE, las bajas han sido éstas: Moisés Cayetano, Lorenzo J. Blanco, Luis A. Ruiz de Gopegui, Rosario Ibán, Piedad Salas, Juan P. Zarapico y Rosario Gómez Landero. Pues así está el patio municipal en Badajoz, que esto es lo que hay.
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Sonrisas y lágrimas
Han pasado las elecciones municipales y autonómicas en Extremadura, y
en Badajoz, claro. Y han dejado, como no podía ser menos, un reguero de
triunfadores. Que todo el mundo sabe quiénes son, porque sus caretos
han salido tropecientas mil veces, con la mejor de sus sonrisas, en las
teles y en los papeles, haciendo la V de la victoria, abrazados,
besados y agasajados por sus fans hasta la extenuación. Y como ejemplo
de triunfitos por estos andurriales, los más laureados serían Guillermo
Vara, del PSOE, futuro presidente de la Junta de Extremadura, Miguel Celdrán, del PP, que
repite con autoridad en la Alcaldía de Badajoz, y por cuarta vez
consecutiva, y Ángel Calle, del PSOE, que se aúpa por vez primera en la de Mérida. Y
a la hora de escribir sobre perdedores, no tengo más remedio que poner
negro sobre blanco los nombres de Carlos Floriano, líder regional del
PP, derrotado limpia y claramente por Vara, Víctor Casco, de Izquierda Unida (IU),
que no ha sacado ningún diputado a la Asamblea --"un desastre sin
paliativos", según reconoció al final del recuento de resultados--,
perdiendo, incluso, los tres que tenía, y, ya a nivel del municipio
pacense, a Paco Muñoz, líder del PSOE, que se ha quedado en minoría
frente a Celdrán, y a Nicasio Monterde, de Badajoz Tuyo (BT), que no reunió
los votos necesarios para conseguir un escaño en el Ayuntamiento
pacense. Y en las horas que siguieron al veredicto popular, la noche del 27-M, en
contraste con la exultante alegría de los ganadores, hubo desolación,
caras desencajadas, lágrimas y, en algunos casos, anuncios explícitos
de tirar la toalla, de irse a casa. Como sucedió con Carlos, Víctor y
Nicasio, que Paco ha dicho que acepta la derrota, pero que seguirá en
el tajo, al frente de la oposición, toda la legislatura.
PERDEDORES No sé por
qué, pero siento una especial predilección por los perdedores. En este
caso, por Carlos, Víctor y Nicasio. Tres tíos hechos y derechos, tres
políticos extremeños de cuerpo entero, de probada honestidad y
bonhomía, cada uno hijo de su padre y de su madre, que, en la
intimidad, se habrán tragado lágrimas como puños. Ver que la ciudadanía
te da la espalda es duro. Duro, no, durísimo. Después de haberse vaciado por
sus ideales y sus proyectos, después de hacer horas y kilómetros sin
cuento. En esta hora crucial, deciros que la política no lo es
todo, tras la política hay vida también. Y si habéis decidido retiraros
a vuestros cuarteles de invierno, no penséis que os vais con las manos
vacías. Que habrá muchos extremeños que se acordarán de vosotros,
porque repartisteis con generosidad, cuando estuvisteis en puestos de responsabilidad,
toneladas de amistad, experiencia y sabiduría por el bien común. ¡Carlos, Víctor, Nicasio, gracias!
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El botijo de Hacienda
Por estas fechas, finales de mayo, uno de los lugares más concurridos de Badajoz es, sin duda de clase alguna, la Delegación de Hacienda, en el paseo de San Francisco. Un hormiguero humano entrando y otro saliendo de sus oficinas. Ya sabéis, las cosas de la declaración de la Renta y demás. Y, tras pasar el filtro del detector de bombas, pistolas, móviles-trampa, navajas y demás material sospechoso, la gente se desparrama por sus oficinas. Y una a la que acude bastante gente es a la del Registro general, según entras, a la izquierda. Y allí, en todo lo alto, sobre una repisa, el personal tiene ocasión de contemplar un botijo de Salvatierra. Para refrescar el gaznate de las funcionarias que te atienden. Esmeradamente, por cierto, que lo he podido comprobar in situ. Pero volviendo al botijo de marras, hay que decir que no es un botijo cualquiera, sino uno del Jurásico o del Pleistoceno, por lo menos. De lo sucio y mohoso que está, de la cantidad de marcas de salitre que presenta, de la cal del agua filtrada por el buen barro de nuestros alfares de Salvatierra. Y ahí que lleva mi botijo de Salvatierra lo que no está escrito y nadie se acuerda de darle una mano de limpieza y llenarlo de nuevo. Y es que la imagen botijera de la Hacienda pacense puede dañar la vista de las personas sensibles, acostumbradas a la blancura impoluta de declaraciones, contradeclaraciones, certificados, expedientes y la biblia en pasta. Y como de Hacienda se dice que "somos todos", pues como contribuyente "propietario" de un par de gramos del barro botijero, quiero levantar mi voz para pedir que el botijo de Hacienda se lave de una puñetera vez. No vaya a ser que salga alguna Asociación defensora de Botijos abandonados y se monte la Mundial.
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Melilla no es lo que era
Melilla
no es lo que era. Afortunadamente. Aquella plaza fuerte militar de la
mili temida, por tan distante y peligrosa, no se ve por ninguna parte.
Lo que se ve es una ciudadanía multirracial y pacífica, afanosa y
moderna --"modernista" más bien--, entre el puerto y sus doce
kilómetros de perímetro, trazados en forma de abanico, por el punto y
lugar terrestre que alcanzó el último cañonazo de la paz con Marruecos,
lanzado desde la ciudadela o parte vieja, adecuadamente restaurada. ¿Cuántos extremeños no recordarán aquellos años de juventud en armas obligadas,
cuando era un campo de concentración de desterrados políticos y de
soldados bisoños a las solas órdenes del Ejército? ¡Qué Ciudad Autónoma
más floreciente! Todo ha cambiado
con la proclamación de la democracia en 1978 y ahora vive una eclosión
comercial y turística de largo alcance, pues sus iniciativas
empresariales --acompañadas de financiación, claro-- se extienden por
la costa hasta la gigantesca Nador y más allá y, por el interior, hasta
el desierto de los míticos tuaregs. Hay
una Melilla cristiana, una Melilla judía-sefardí, una Melilla mora y
una Melilla hindú, y las cuatro culturas (más una no despreciable
población del Norte de Europa), se desarrollan y conviven unidas con
ejemplar libertad de actuación y creación en costumbres, negocios,
ideas y religiones, constituyendo un gobierno pujante de Ciudad
Autónoma en la que comienzan a mirarse otras regiones de ambos lados
del Estrecho. Melilla es hoy "la
puerta de África" y así la definen el Presidente y sus Consejeros, que
se han desvivido estos días en mostrárselo y demostrárselo a más de
sesenta periodistas y escritores de viajes y gastronomía (FEPET),
invitados a pasar en la bella Rusadir cuatro días de trabajo y estudio,
ocio y placer, en el Hotel Melilla Puerto, con salidas al Gurugú, de
lamentable memoria, y a las playas de las aldeas y ciudades marroquíes
vecinas, objetivo real y de deseo de las inversiones turísticas
españolas. Quédense
con la copla: Melilla ya no es lo que era. Y bien merece una visita,
pues las comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas nos la han
puesto al alcance de la mano y del bolsillo. Apuleyo Sotoapuleyosotopajares@hotmail.com
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Pinturas del saharaui Abdi Ami Omar, en el Colegio de Abogados
El pintor de origen saharaui, Abdi Ami Omar, expone estos días en la Sala de usos culturales del Colegio de Abogados de Badajoz (Martín Cansado, 1, junto a la plaza de Minayo), una muestra de sus pinturas. Abdi Ami Omar, que vive en los campamentos de refugiados en el SO de Argelia, concretamente, en la conflictiva región de Tindouf, es un pintor muy conocido por su compromiso con los refugiados del Sáhara, y su temática y sus personajes están relacionados con su durísima vida. Aquellos que queráis adelantaros y tener una idea de cuál es su trayectoria artística, podéis buscar en su web: http://www.pintorabdi.jeeran.com. La Exposición estará abierta hasta el 8 de junio, siendo la entrada libre.
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