19 de Mayo, 2007
Julio
Pues no voy a escribir esta vez del emperador romano Julio César, uno de los
maromos de la maciza Cleopatra, ni del juntaletras Julio
Llamazares, el autor leonés de "El cielo de Madrid". Tampoco del pintor
cordobés Julio Romero de Torres, "el que pintó a la mujer morena", ni
del simpar cantante madrileño Julio Iglesias, ese que dice que "es un
truhán y un señor". No, que esta vez voy a escribir de Julio, "El
Secre". "El Secreta", no, "El Secretario". Uno que no sabemos cómo se
las apaña para durar en el mismo puesto desde hace la intemerata.
Viendo cómo ruedan las cabezas de incontables prebostes y jerarcas
--políticos y universitarios ellos-- y él, impertérrito, sobreviviendo a
todo el mundo. Y es que ha poco se ha constituido el nuevo Consejo
Social de la Universidad de Extremadura, presidido esta vez por el
prestigioso oftalmólogo Ángel Sánchez Tarancón. Que han renovado a
parte del personal, donde hay muchos caretos nuevos. Pero ahí que está
Julio, "El Secre", que sigue, y sigue y vuelve a seguir. Que no hay
quien tenga huevos de echar a mi Julio. Como que da la impresión de que
el sillón es suyo. Y allí que no se sienta nadie más que él, nos'ha jodío. Y es que parece
incombustible. No sabemos la fórmula que usa el tío para caer bien a todo el
mundo: a los de la derecha, a los del centro y a los de la izquierda; a
los gordos y a los flacos; a las morenas, a las rubias y a las
pelirrojas; a los altos y a los bajitos; a los guapinos de cara y a los
adefesios; a los moros y a los cristianos... A ver si nos la repasa de
una puñetera vez y nos dan algún carguete, que lo suyo es para entrar
en el Guinnes. Y es que, damas y caballeros, jóvenes y jóvenas, mozuelos y jubilatas, me estoy refiriendo a mi amigo Julio Yuste
González, Secretario "perpetuo" del Consejo Social de la Universidad de
Extremadura. Enhorabuena.
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Carta de Desiderio
Querido Pedro:
Gracias. Me ha alegrado mucho volver a recibir El Avisador, y noticias de Badajoz a través de tu prisma costumbrista y a la vez combativo. Y, por otra parte, me ha sorprendido tu "comentario de texto" de mi Callejón del lobo, que ya no esperaba y que agradezco no sabes cuánto, por lo que conlleva de cariño implícito, de agudeza, de ingenio, y también de crítica constructiva. Algo que como ya te he comentado en alguna ocasión, no sólo no me molesta, sino que me estimula a seguir adelante, y a mejorar. Lamento los errores sobre la toma de Badajoz. Estoy seguro de que es como tú dices. Utilicé bastante documentación al respecto (básicamente, las obras de Justo Vila), pero es muy posible que tomara los datos mal. En cuanto a la forma de hablar un tanto académica de los personajes, en lo que llevas más razón que un santo, fue algo a lo que le di mil y una vueltas, incluso en discusión con la editorial. Al final nos decidimos a hacerlo así ante el temor de caer en un costumbrismo álvarezquinteriano, o felipetrigueño, dejando que fuera el lector quien a través del contexto y ligeros matices psicológicos en los personajes supiera distinguir su distinta extracción social y su diferente alcance educacional, referenciándolos en la historia adecuadamente. Quizá sea una de las cosas más discutibles, pero fue una decisión plenamente consciente, buscando de alguna manera universalizar la obra y exigirle un esfuerzo suplementario a un tipo de lector activo que es el que yo persigo. Por lo demás, no olvides que yo soy un puro diletante. Pretendo morirme aprendiendo, y más en el campo de la narrativa, donde aún cuando parece que está todo hecho, y dicho, hay mundos enteros por explorar. Cuando uno edita un libro, éste pasa a ser propiedad del lector, y cada cual lo lee en clave propia, lo interpreta desde su propia óptica, o lo siente desde su particular historia personal. Eso hace que mientras a uno les emocionan determinadas cosas, a otros les aburran o les parezcan superfluas, y viceversa. Aún así, insisto, tu crítica me parece de gran agudeza, y acepto cada uno de los matices que haces y de las sugerencias que propones. Humildemente, las tendré muy en cuenta a la hora de seguir escribiendo. La otra noche te echamos de menos en Mérida. Hubieras pasado un buen rato (no me refiero a mi conferencia, sino a los vinos y las tapas que la siguieron). Nos quedamos sólo unos cuantos amigos, y resultó una velada muy agradable. Cada vez me resulta más gratificante volver a mi tierra. Si he de juzgar por el cariño que se me da, es como si nunca me hubiera ido. Sigue dándoles caña a la Tamara y compañía, que os permitan elegir los tomates; pero no pretendas a la vez que mantengan los precios. Eso debe ser poco menos que imposible. En Córdoba los precios de cada uno de los productos que relacionas están casi al doble... Gracias de nuevo. Un abrazo.
Desiderio Vaquerizo aa1vagid@uco.es
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Romería de San Isidro en Badajoz
A pesar de la caló, nos vamos a San Isidro. Este finde es la fiesta del
patrón de los campos y de la gente que vive de los oficios camperos y
ganaderos. Que el 15, su día, era día laborable en Badajoz. Hoy,
sábado, es el pórtico, que mañana es la romería. Con miles de romeros y
domingueros pasando una jornada campestre a la vera de su Ermita, en el
parque natural de Tres Arroyos, a unos 5 kilómetros de la ciudad, por la
carretera de Corte de Peleas. Los platos fuertes serán la misa mayor, el
domingo a las 12, y la procesión del Santo por los contornos a hombros
de hombres y mujeres, acompañados de una corte de caballistas y jóvenes
bailarines y cantaores folklóricos. ¡Nos vemos en San Isidro!
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El Alguacil de Badajoz
¡Lo que me faltaba, el Avisador, de alguacil! Y es que hay un lector
asiduo de mi blog, un tal Valentín, pacense que vive en Punta Umbría
(Huelva), que me ha mandado un correo diciéndome que "si Corregidor te
parece poco apropiado" --que a mí me parece lo más apropiado--, "¿qué
te parece Alguacil,
funcionario municipal que daba noticias, hacía público los bandos,
tenía
contacto con las autoridades, etc. etc.?". Y he estado a punto de
quedarme sin habla. Y es que --razona mi Valentín-- "ahora, según veo
en tu blog, sin
quererlo, quizás, estás dándole vida a una extinguida actividad
municipal". Lo dicho, El Avisador, alguacil, alguacilillo, alguacil
alguacilado... ¡Lo que me queda por ver y leer! Gracias, don Valentín, pero no me habla de sueldos, prebendas, trienios, complementos y otras zarandajas.
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