¡Vaya chasco! ¡Qué faena! ¡No hay derecho! Y es que asistiendo ayer
tarde a la conferencia que dio la periodista y escritora en la Feria
del Libro, Marta Rivera de la Cruz (Lugo, 1970), con muchos premios y
obras en su currículum, se me han caído los palos del sombrajo. Y es
que la susodicha, una muy resabiada que se las sabe todas sobre el
mundo de los libros, en especial sobre su trastienda, una que habló
sobre Qué hay detrás de la novela,
pues que me ha dejado hecho polvo. Para el arrastre. Y es que la tal
Marta expuso con todo lujerío de detalles qué se cuece en el mundo del
libro, las editoriales y los autores y no dejó títere con cabeza. Y nos
abrió los ojos sobre los premios de postín --el Nadal, el Planeta...--,
los intereses de las editoriales, las agencias literarias --los
modernos "padrinos"--, los autores españoles que triunfan en el mercado
mundial --que se cuentan entre los dedos de una mano, y sobran dedos--,
los grupos de comunicación que hay detrás de ellos, el mercado europeo
y el de lengua inglesa, en especial, el americano, que es el no va más.
Lo caro que valen los libros, que hay que pagar a tropecientas
personajes, además de al autor o autora. Lo difícil que cuesta
piratearlos, que nadie lo hace, porque iban a salir sólo unos centavos
más baratos que los originales. Y así nadie se forra, lo contrario que
con los discos de la música y las pelis. Lo que hacen con los libros
sobrantes cuando no salen al mercado, que ya no se venden. ¡Quemarlos,
como cuando la Inquisición, que manda huevos! Como que les cuesta más
regalarlos. Y un sinfín de noticias variopintas sobre este peculiar
mundillo que me
han dejado algo tocado.
DON PEDRETE DE LA JARA
Y es que un
servidor tenía un novelón autobiográfico de 2.000 páginas, escrito
durante 50 años, listo para mandarlo al Planeta a ver si había
suertecilla y me lo editaban. Y si pudiera colar en el mercado
americano, miel sobre hojuelas. Pero después de lo que ha contado la
susodicha Marta, que lo veo un pelín más difícil. Y es que tenía
preparado hasta el título y todo, que se iba a llamar Don Pedrete de La Jara,
y en él contaba mi vida desde chiquinino, desde cuando nací en Peraleda
de San Román hasta nuestro días. Con un montón de aventuras,
incidencias y sucesos varios de lo más interesante para el gran
público. Como que hasta la parrafada inicial la tenía lista. Una que
decía: "En un lugar de La Jara, de cuyo nombre todavía puedo acordarme,
no ha mucho que nació..., tal y tal". Pero ha venido la gallega esta y
me ha dado el sofocón de la Feria. Y me parece que, después de lo
escuchado, lo veo difícil, ya no lo tengo tan claro. Así que, con gran dolor de mi corazón, convencido de que se pierde un futurible candidato a los Premios Cervantes y Nobel de Literatura, voy a quemar el
original y las doscientas copias que tenía preparadas para los Jurados
del Planeta, el Nadal, el Ciudad de Badajoz, el Villa de Peraleda de
San Román y el Otoño Literario de Santa Marina juntos. Y es que, para más inri, no encuentro a un solo amigo que le quiera echar un vistazo al tocho de Don Pedrete, ni pagándole. Échate amigos para ésto. Lo dicho, ¡vaya faena, Magdalena!