14 de Mayo, 2007
Recordando a locutores de radio
Leído su comentario sobre el conocido D. Julián Mojedano, me viene a la
memoria aquello de EAJ-52, Radio Extremadura de Badajoz, pero también
es cierto que recuerdo al mismo tiempo a D. Gonzalo Fausto, de la radio
vecina, ya que ambas estaban en el entonces Correos viejo. De D. Julián
Mojedano, si bien su locución la recuerdo como algo rudimentaria ante
los micrófonos (no entro en otras valoraciones, que supongo
inmejorables), pero a mi edad no asimilaba los caudales de
conocimientos que pudiera transmitir. D. Gonzalo Fausto sí transmitía
algo más, al menos en mi caso, con aquella "Radio chupete", al cual se
accedía mediante invitación de un compañero de colegio que vivía en el
mismo edificio del antiguo Sindicatos. Ahora el nombre no lo recuerdo,
pero su apellido era conocido en Badajoz. Los
niños participábamos en el concurso con preguntas no muy facilonas para
aquellos tiempos. La verdad sea dicha, que siempre he tenido más en la
memoria a este último locutor y, además, no se me olvida nunca aquel
anuncio de la joyería de Lara Molina. Alguna vez, pasados los años,
creo que por la SER, un comentarista lo dijo con alusión a alguna cosa
y dije: éste es de Badajoz. En EAJ-52, me asomaba por las ventanas por
pura curiosidad de niño pero nunca pude traspasar las puertas. En el
escaparete de la EAJ-52, por los años 54/55, vi por primera vez un
marco de televisión en papel de cartón. Entonces vendían radios o cosas
parecidas. Creo yo, no puedo asegurarlo con certeza. También, la srª .
locutora y compañera de D. Julian Mojedano, era inconfundible. Años y
años escuchándola. Me alegro que aún Badajoz recuerde al locutor que tantísimas horas de radio hacía al día.
Valentín Punta Umbría.(Huelva)
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El equipo de Grada
Estimado señor Montero:
Queremos mostrarle nuestro agradecimiento por su amable comentario en su prestigioso blog "El Avisador de Badajoz", sobre todo, por contribuir a divulgar esta apuesta por la cultura, el ocio y el deporte extremeños, que hacemos desde el atrevimiento, realizada por un equipo de gente joven y sin demasiados medios económicos. Nuestra apuesta es también demostrar que los temas de discapacidad no tienen por qué ser marginales o residuales, sino que tienen cabida en una revista con formato de lujo y dirigida a cualquier tipo de lector, en temas de discapacidad jugamos con ventaja porque en el proyecto contamos con la colaboración directa de Aprosuba 3, que, como usted bien ha señalado, se encarga de la impresión de la revista en sus talleres de Badajoz, con la colabación en el encuadernado de Aprosuba Montijo. Sólo una aclaración, trabajamos muchas personas en equipo para sacar mensualmente este proyecto (que usted, que es un hombre de la cultura y del magisterio, sabe lo que cuesta), todavía no hemos nombrado director porque nuestra intención es que ese cargo lo ocupe una persona de prestigio del mundo de la cultura o del deporte, en los próximos números daremos a conocer su nombre. Mientras tanto, el trabajo de los colaboradores está perfectamente coordinado por Jorge Morgado, periodista de la agencia EFE, el novedoso diseño y la maquetación es obra de otro joven extremeño, Julio Rivera, y la edición corre a cago de la empresa Grada, cuyo gerente es Enrique Trabadela, joven abogado y experto en gestión de clubes e instalaciones deportivas. Nos gustaría contar con sus comentarios y algún que otro artículo para la sección de firmas invitadas y, desde ahora mismo, le sumamos a nuestra tribuna de invitados. Gracias por todo, profesor, un saludo.
La Redacción de Grada. revista@grada.es
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Alfonso González Bermejo, el 27
Quién no conoce a Alfonso González Bermejo en Badajoz. Farmacéutico de
pro, concejal que fue del Ayuntamiento de Badajoz, fundador del PSOE extremeño, y, ahora, en Izquierda Unida (IU), dando caña electoral. Y
es que resulta que anda repartiendo folletos y programas de IU, el
partido de Manolo Sosa y resto de compañeros y compañeras. Por el
centro de Badajoz, junto a El Corte Inglés, mismamente. Y me he parado
a saludarle y, de paso, a que me de un par de panfletos. Y, el hombre,
entusiasta y sonriente, repartiendo folletos a diestro y siniestro. Esos que prometen "gobernar de otra manera" y que "con IU es posible". Y,
al ver en la papela los caretos del equipo del tal Sosa, que me veo el
retrato de Alfonso abajo en la lista, como de los últimos. Y el menda
que va y me corrige: --De los últimos, no, el último. --¡¡¡¡ --Sí, es que yo propuse que se votara el primero y... ¡el último! --¡¡¡¡¡¡¡ --Que son los puestos más solicitados. --¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ --Y yo me autopropuse para el último y salí. --¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ --¡Si es que ésto es lo que me da a mí la vida! --¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Y
allá que se queda el compañero Alfonso, un tipo legal, de 73 tacos, uno
menos en Canarias, con un corazón que no le cabe en el pecho, un tipo
íntegro y honesto a carta cabal, de una humanidad desbordante,
comprometido hasta las cachas por sus ideales, consecuente siempre con
sus principios, cuando tenía 20 años como ahora, con 73. Un modelo a
seguir, un tío que se viste por los pies, un ejemplo para tantos
políticos de Badajoz que se precien, especialmente entre los jóvenes,
sean de la derecha, de la izquierda o del centro. Un hombre que podría
estar disfrutando tan ricamente de su jubilación, ahora que está en
edad de hacerlo, pero no. Que sigue en la brecha, desde el puesto 27,
el último de la fila, repartiendo con profusión programas y folletos de
Izquierda Unida, el partido de Manolo Sosa y resto de compañeros y
compañeras. Y es que Alfonso es mucho Alfonso. ¡Salud, compañero!
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Los escolares abarrotan la Feria del Libro
Hoy, 14 de mayo, día de Santa Gemma y compañeros mártires, la Feria se
ha puesto en bote desde bien temprano. Razón: oleadas de escolares, al
mando de sus benéficos maestros y profesoras. Que han aprovechado para
acercarse a la Feria, asistir a los concursos escolares, a los
cuentacuentos, al libro forum y al teatro infantil en el López cercano.
Y, de paso, ver en carne mortal a los propios escritores presentando
ricamente sus libros y firmando autógrafos. Y, ya puestos, llevándose
algún libro con precios ajustados a sus bolsillos. Que los libros
también cuestan lo suyo. Y la organización, pendiente de todos los
detalles, que les han invitado a unos refrescos, que no todo va a ser
martín, martín.
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Que no me falte el cronista
Amigo Pedro:
Me ha encantado tu crónica del homenaje a Julián Mojedano. Qué quieres que te diga, ya sabes que soy un forofo de lo que escribes. Es más, te diré que me gustó mucho porque hay veces que se me escapan detalles, al estar pendiente de las fotos, y al leer tu crónica vuelvo a revivir los momentos, y no me falta de nada. Así que ve guardando los papeles por si algún dia me decido a hacer algo con las fotos, que no me falte el cronista. Espero contar contigo. Un abrazo.
Enrique Vidarte Rendón Fotógrafo henry_v2001@hotmail.com
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Paco Espejo, uno del Boming
El otro día que me encuentro con Paco, de la saga de los Espejo.
Prolífica familia de ocho hermanos, aunque dos de ellos ya fallecieron.
Quién no conoce a algún miembro de esta encantadora familia en Badajoz.
Y Paco, perito tasador de las compañías de seguros, el de los porrazos
de toda la vida, es de los que les puedes dejar las llaves, que te lo
trata como si fuera suyo. Amigo de toda la vida, con 60 tacos recién
cumplidos y con cuatro hijos. Dos parejas de gemelos, que el menda los
tiene de dos en dos, no como la gente corriente y moliente, que lo
hace, cuando puede, de uno en uno. Paco es un tipo jovial, extrovertido
y amigo de sus amigos. Y estando con él, no es que corra el tiempo, es
que vuela. Tal es el entusiasmo que pone en todo lo que toca. Como que,
cuando nos vemos, además de la familia, la vida y tal, siempre
terminamos hablando del Badajoz de los 60 y de los 70, de cuando nos
moceábamos, de San Juan, de San Francisco, de los guateques, de los
maestros que tuvimos y de cuando jugábamos al balonmano en los campos
de tierra de la Ciudad Juvenil y de la Policía Armada o en el de
cemento del Cuartel de Menacho. De cuando el equipo a batir era el
incomparable Boming, el equipo que dirigiera en su época dorada el
conocidísimo capitán Ledesma, oficial del Batallón de Ingenieros. Y
que, tirando de memoria, le van saliendo algunos jugadores que in illo tempore
formaron parte de tan formidable equipo, sin duda, uno de los mejores
que dio el balonmano pacense en su historia. Como Paco Ramírez de la
Merced y Enrique Pérez Pérez, en la portería; y delante, Juan Panduro y
Paco Gutiérrez Casalá, ya fallecidos, Rafael Pérez Bejarano ("Palín"),
Pepe Cervera Villasán, Juan Escobar, Paco Ramos, uno que le llamaban
"El Culo" y, claro es, mi Paco Espejo. Y allí que nos podrían haber
dado las uvas, que luego empalmaríamos con otros temas de Badajoz, a
cual más interesante. Y hay que cortar, que se nos hace tarde. No sin
antes recordarme: --Como dicen en los pueblos, ¡que nos llamemos!
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Puedo prometer y prometo
Famosa frase que pronunciara el primer presidente del Gobierno de la
democracia, Adolfo Suárez, y al que todos creíamos a pies juntillas,
salvo los avinagrados y los que se ponían en contra de todo para
fastidiar, porque sí. Bueno, pues ahora, en plena campaña electoral
para los Ayuntamientos y las Autonomías en España, salvo las
históricas, resulta que ha empezado el bombardeo de los candidatos
proponiéndonos de todo. Y esto se está pareciendo al país de Jauja, el
de Alicia en el país de las maravillas, a ver quién da más o propone
más cosas. Y la gente que ya está escamada de tantas promesas porque
luego van los partidos y, una vez en el machito, que se les olvidan. No
todas, pero muchas de ellas. Y es que, con pólvora del Rey, también yo
soy candidato. Por ejemplo, a la alcaldía de mi pueblo, Peraleda de San
Román, de unos 500 habitantes, en la comarca norcacereña de La Jara. Y
es que entre las primeras medidas que iba a proponer estaban una
Universidad, un hotel 10 estrellas, que pasara el AVE, aunque allí no
tienen estación ni nada, un Hospital con camas para los acompañantes y,
como remate de los tomates, que me levantaran una estatua de bronce en
la plaza del pilón, a pie enjuto, sin caballo. Pero no sé si va a
cuajar, que los peraleos no son amigos de estatuas, que no hay ninguna.
Y no sea que acabe al final, como tantos, con un remojón en el pilón.
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