Este mediodía, visitando en IFEBA las exposiciones tres en uno que nos
habían montado --Modec-Hogar-Ocio--, donde la gente parecía que había
desertado, que me lo encuentro. Con su imagen de estudiante empollón,
tímido y cara de no haber roto un plato. Poca cosa, Sinforosa, si no
fuera porque este profesor de Economía de nuestra Universidad es el
nuevo amo de la cartilla de las perras del Ayuntamiento. Y me estoy
refiriendo al nuevo concejal en jefe del tesoro municipal, Francisco
Javier Fragoso Martínez, al que saludo. El sustituto de Nicasio
Monterde, que dimitió hace dos meses por un quítame allá esas pajas,
para fundar a renglón seguido otro partido, el Badajoz Tuyo. El nuevo
dueño de la llave de la hucha, para que sus colegas y amiguetes
Consuelo, Cristina I, Alejandro, Antonio, Germán, José Antonio, Miguel
Ángel, Cristina II, Luis Alfonso, Dolores y compañeros mártires, no se
gasten todos los ahorros y de golpe. Que esta pandilla no sabe otra
cosa que gastar y gastar. Y siempre están llorando porque el de la
cartilla les da una mijina.
A lo que iba, que me enrollo como una
persiana, con el tal Fragoso, al que sólo conocía de vista, mis
encuentros se habían limitado a los clásicos "Hola" y "Adiós". Pero
ahora tenía interés de saber algo más de él. Y me entero de que tiene
sólo 35 años, la criatura, que va para 36, pero que lleva la intemerata
en política. Que empezaría con el gusanillo a los 18 años en Nuevas
Generaciones, la sección juvenil de los de la gaviota. Y como concejal,
desde los 23. Sus últimos doce años, vamos. Alternando el concejalato
con el puesto de diputado en el Nuevo Palacio provincial, en la calle
del Obispo.
UN HOMBRE DISCRETO
Y aunque parezca increíble, el
tal Fragoso, la discreción personificada y que está al loro de las
cosas que pasan en El Avisador, no me contó su programa económico ni me
dio un mitin, ni nada. Que no hubo manera de que soltara prenda. Como
tampoco me dio su móvil. Ni me dijo que me pasara por su oficina, que
me lo explicaría personalmente. Que sólo te da su dirección de correo
electrónico y vas que chuta. Pues algo es algo, que menos da una
piedra. Y es que estos hombres reservados, discretos, que no dan nada o
casi nada, son los mejores concejales de Hacienda del mundo. Que
empiezas dando la mano para saludar o lo que sea y luego te cogen por
el codo. Y es que ya lo dice el sabio refranero: Contra el vicio de
pedir está la virtud de no dar.