Como todo el mundo sabe, el español es uno de los cuatro idiomas más
hablados del mundo, con unos 400 millones de hispanoparlantes. El
pasado mes de marzo la ciudad de Cartagena, en Colombia, acogió el IV
Congreso Internacional de la Lengua Española,
donde académicos, escritores y público en general reflexionaron y
discutieron sobre la situación, los problemas y los retos del idioma.
Las conclusiones, positivas en su mayor parte, reafirmaron la idea de
seguir trabajando bajo la divisa de "unidad en la diversidad", una de
las claves de la adaptación, el éxito y la permanente actualidad del
español en el mundo.
Aunque parece que goza de buena salud, a pesar
de los muchos bustos parlantes y escribanos que nos rodean, que hacen
de su capa un sayo, no está de más que saquemos a colación algunas de
las palabras antiguas que están cayendo en desuso. O sustituidas por
horribles palabros posmodernos.
PALABRAS DE SIEMPRE
Pues yo apuesto por un montón de palabras encantadoras, como adefesio,
caldearse, ágape, parné, archiperres, manirroto, antaño,
hogaño, alharaca, pingüe, pillastre, cantamañanas, umbrío, barruntar,
mozo, conspicuo, cuadrilla, aguachirle, cirigoncias, convite,
balarrasa, gorrón, roñoso, cambalache, parranda, camelar,
panfleto, proletario, sacamuelas, mofletudo, bodrio, paleto, cotilla,
gañán, pelma, pamplinas, frugal, enquencle, cuenco, bagatela,
melindroso, maestro, luminarias, comadrón, penal, puta, cachivaches, vivalavirgen, cirujano,
carta, avisador...
¿Y vosotros?