21 de Abril, 2007
La cartilla del señor Mariano
Tras el programa televisivo "Tengo una pregunta para usted", el señor Mariano, uno bien plantao de Pontevedra con cara de niño bueno, de no haber roto un plato en su vida y jefe de la oposición, por más señas, después de esconder en público lo que gana --"bastante más de los 300 que gana usted", le contestaría a la dama pensionista que le preguntó-- dijo que "siempre miro la cartilla a fin de mes, lo necesito". Vaya jeta, Enriqueta. Cuánta cara, qué morro, si el tal Mariano tiene que vivir forrado de pasta, con dos sueldazos que recibe, como diputado y como presidente del partido de la gaviota. Eso, sin contar otras gabelas y canonjías. Pues mirar la cartilla a fin de mes es un lujo en España, señor Mariano, que la gente corriente y moliente lo hace el día 1, el 10, el 20 y a final de mes, nos s'ha jodío. ¿Que lo necesita? Pues anda que ésos, aquéllos y los de más allá...
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En los confines de La Granadilla
La suerte de La Granadilla, en dirección SO, discurriendo a la par que
el río Guadiana, camino de Portugal, es una zona donde lo urbano se
mezcla con lo agreste y natural. Espacio ideal para llevar el coche o
la moto, aparcarlo junto a las impresionantes moles del
Pabellón polideportivo o del Estadio de fútbol Nuevo Vivero para, a
continuación, darse un garbeo a pie enjuto por los alrededores.
Haciendo footing, internarse por sus caminos de tierra, no sé si malos
o buenos, pasear, respirar a pleno pulmón, coger flores silvestres,
pisar las riberas del río o, simplemente, contemplar la
extraordinaria colonia de cigüeñas comunes de La Granadilla, que se ha
adueñado de los puntos más estratégicos del lugar: los postes del
tendido eléctrico y... ¡las torretas de iluminación de las dos
instalaciones deportivas! Así, cualquiera, y viendo el fútbol gratis
cada vez que juega nuestro querido Club Deportivo Badajoz. Y es que
el viernes por la tarde, con tiempo primaveral y algo fresco, estuvimos
paseando por la zona la patronal y el abajo firmante, acompañados de
Clara, la nietecilla, y se estaba en la gloria. Y aunque el lugar era
el idóneo, vimos a poca gente, la verdad, paseando, corriendo o
marchando al trote cuartelero. Sí que había una peña de mozalbetes con sus motos
haciendo exhibiciones y caballitos en los aledaños del Nuevo Vivero. Y,
como de costumbre, sin hacer puto caso de los cascos, para qué. Zona
perfectamente urbanizada, ideal para hacer ensayos automovilísticos
para sacarse el carné o, como en este caso, emular a Dani Pedrosa, Sete
Gibernau y otros jovencísimos campeones de las motos, pero sin el casco
reglamentario. Alejados del mundanal ruido, de los atascos y de los malos humores de la vida urbana, aconsejo este lugar, ideal para estirar las piernas, darse los buenos paseos, correr, hacer tropecientas flexiones y, sobre todo, respirar aire puro, Arturo. Y, ya puestos, contemplar in situ una de las zonas más pobladas de cigüeñas de la ciudad.
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Paseo guiado por el fuerte de San Cristóbal, el 22
La asociación Amigos de Badajoz celebra el domingo, a partir de las 10.30 de la mañana, un paseo guiado por el fuerte de San Cristóbal. La actividad se realiza en colaboración con
el Ayuntamiento de Badajoz, dentro del programa de "Mira el
Guadiana" y partirá desde la cabecera del Puente de la Autonomía, junto a la fuente de los Tres Poetas, en la margen izquierda del río.
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Extremadura, Tierra de Libros, el 23
El
Día del Libro, este próximo lunes, se presenta en la Biblioteca de
Extremadura, en la Alcazaba pacense, una magna Exposición, titulada Extremadura, Tierra de Libros.
En ella serán mostrados un total de 250 ejemplares (impresos y
manuscritos) del riquísimo Fondo Clot-Manzanares --netamente extremeño, por cierto--, que hoy se encuentra depositado
en la citada Biblioteca, cabecera del sistema bibliotecario en
Extremadura. Al mismo tiempo, será presentado su Catálogo, compuesto
por otras tantas fichas bibliográficas, que han corrido a cargo de más
de doscientas personas relacionadas con el mundo de la Cultura en
Extremadura. La hora de su apertura, recordamos, las 19,30 del citado
día 23. Se ruega puntualidad.
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Mis discos de vinilo
En la era de la posmodernidad, vuelven los discos de vinilo a las
tiendas de música. Y se están vendiendo más que los CD, según cuentan
los que lo saben. La gente parece que está hartita con la lucha entre
las multinacionales de la música, las sociedades que defienden los derechos de
autor y los asociaciones de consumidores, por el famoso canon. Y se están pasando a los discos de los 60,
70 y 80. Especialmente a los long play, los de larga duración, esos de 33,5 r. p. m. Y es que el vinilo no acepta sistema anticopia alguno. Se pone en el pick-up, se baja la aguja lectora de surcos y, hala, a oir ricamente la música. Pues
me he llevado una gran alegría, porque tenia tropecientos discos del
año de la pera, mudos, en sus estuches, como para llevarlos a un
vendedor de antigüedades, y no sabía qué hacer con ellos. Y me he
ido a mis viejos álbumes de discos y los he vuelto a sacar para admirar
sus carátulas, acariciándolos y recordando un ayer no tan lejano.
Incluso algunos llevaban hasta el precio y la etiqueta de la tienda, que
muchos los comprábamos en Galerías Preciados, que te traía lo último de
los Madriles, en el Gran almacén que tenía en la calle Mayor. Discos irrepetibles algunos de ellos, difíciles de encontrar otros, objetos del deseo de coleccionistas alguno que otro también. Y estos
han sido algunos de los que he encontrado, entresacados de mi discoteca retro, que tengo la tira:
Rosa León: Al alba (1975), Miguel Ríos: La huerta atómica (1976), Vangelis: Lo mejor de... (1976), Richard Clayderman: Balada para Adeline (1977), Tebeo: Labios rojos (1979), Pekenikes: Crestas de oro y otras (1979), Pequeña Compañía: Nuestra memoria (1979), Bob Dylan: Slow Train Coming (1979), Calchakis: Disco de oro (1980), Mari Trini: Grandes Éxitos 1 (1980), Juan Pardo: Juan mucho más Juan (1980), Charles Aznavour: Boheme y otras (1981), Los Relámpagos: Lo mejor (1981), Tacones: Requiem final (1981), Ángela Carrasco: Con amor (1981), Curroplastic: Seguiremos informando (1981), Los Llopis: Estremécete y otras (1982), Dyango: Lo mejor de... (1982), Raymond Lefevre y su Orquesta: Recordando (1982), Jarcha: Cadenas y otras 2 (1982), Tequila: Éxitos (1982), Los Diablos: 40 minutos de oro (1983), Gila (1983), José Luis Perales: El pregón (1983), Stevie Wonder: Someday at Christmas (1984), Los Play Boys: Grabaciones inéditas (1985), Dúo Dinámico: Éxitos internacionales (1986), etc., etc.
Pues
les voy a quitar el polvo, a ordenarlos y a escucharlos de nuevo. Lo
que pasa es que hay que hacerse con otro tocadiscos, que los antiguos
desaparecieron con la llegada de las nuevas tecnologías. Mis discos de
vinilo, cuántos recuerdos y buen rollo con vuestra música de fondo...
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