16 de Abril, 2007
10 años de blogs
Los blogs, bitácoras o cuadernos personales, esos diarios electrónicos
donde los internautas cuentan sus inquietudes y experiencias, cumplen
diez años de vida (1997-2007).El blog es una extraordinaria herramienta
de comunicación que pone a disposición de millones de visitantes el
material informativo que el autor va creando, bien en forma de textos,
fotografías, ilustraciones, vídeos, etc. Desde luego, los blogs han
revolucionado Internet y ahora ya es moneda corriente en España. De tal
manera que no hay personaje más o menos influyente que no tenga el
suyo. O los que no influyen nada, que son la inmensa mayoría, que
también saben agenciárselos por su cuenta. Los medios de comunicación
escritos, que están en crisis, se han tenido que apoyar en los blogs
especializados para atraer a grandes masas de lectores a sus ediciones
electrónicas. Y es que el papel se está quedando a años luz de
distancia de los blogs, que proporcionan noticias al instante. Otra
ventaja es que para crearlos, dada su sencillez técnica, bastan un par
de minutos y son incontables los proveedores que te los ponen en
bandeja. Según los que saben de estas cosas, el primer blog nació en
abril de 1997 y hoy día andan a la greña un buen número de blogueros,
adjudicándose la paternidad. Anécdotas
aparte, las bitácoras han encontrado su hueco en la Red. Según 20 minutos.es (www.20minutos.es), su número real
es un misterio, aunque ronda los 100 millones en todo el mundo, que
algunos estudios rebajan a 70 millones. Según Technorati, un buscador
especializado en blogs, cada día se crean alrededor de 120.000 nuevos
blogs, lo que equivale a tres nuevos cada dos segundos. En España, con
uno de los crecimientos más rápidos de Europa, se calcula que ya
superan el millón y medio. Desde 2004 y 2005, años del boom de los blogs, la trayectoria que siguen en España está siendo imparable.
Veremos lo que dura este fenómeno, que los poderes fácticos --poderes
político y económico, principalmente-- querrán controlar de alguna
manera este espacio de libertad, el más democrático del mundo.
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Paisano Antonio
Paisano Antonio:
Yo vivía en la calle las Peñas, 12, enfrente de la calle Falange Española, ahora no sé como se llama, había una escuela tipo guardería que la llevaba un matrimonio vecino mío, el Paco y la Antonia, en la esquina Las Peñas-Falange Española había un bar que ahora no me acuerdo cómo se llamaba, creo “El de Cele” y en la otra esquina una panadería de mi amigo “El Tote”, más abajo dirección al parque había una bodega de vino, enfrente de la bodega una Posá, y en la misma acera de la Posá vivía el Talavera, un camionero que le mataron a su hijo de una puñalada, acontecimiento muy sonado en Badajoz en aquel tiempo, sin bajarme de la misma acera, estaba el taller de bicicletas de “sino” Antonio, que aún existe, su hijo Antolín corría en bicicleta, hoy tiene una casa de recambios en San Roque, se llama "Casa Antolin". El año pasado me acerqué como siempre que iba a Badajoz a mi calle y se me saltaron las lágrimas cuando vi que estaban tirando lo que fue mi casa, quizá sea un romántico pero ahí tuve tantas y tantas aventuras que me daba la sensación de que con el derrumbe se iban ellas también. En cuanto a la saetas del Porrina y el futbolista, ya digo que me parece que fue Azcona, no estoy muy seguro, ¡que era jugador del Badajoz!, seguro, el Porra cantaba desde el Hotel Madrid, el futbolista lo hacía desde una casa de enfrente, un acontecimiento a la altura de dos monstruos de la saeta. Conozco tu calle muy bien, los chavales hacíamos carreras a pie en San Andrés, por tu calle y la calle Venegas corría un chaval que le llamaban "El galgo", a mi me apodaron "El Pegaso", había una gran rivalidad entre los dos, unas veces ganaba él, otras yo. Antonio, con mucho gusto hablaremos de aquellos tiempos, nombres no conozco muchos, sí algunos casos aislados de renombre, por ejemplo, cuando se ahogó la familia de Neguri, que tenían un comercio en la calle Trinidad, piensa que me fui de Badajoz con once o doce años, sí que hay cosas que me parece que sucedieron ayer y recordarlas con un paisano me llena de satisfacción. El otro día fui, como siempre que voy a
Badajoz, a San Juan, es para mi como un ritual visitar la calle "Las Peñas" para terminar almorzando en La Tachuela y bebiéndome un café en San Juan (café que tenéis pagado tú y el Pedro cuando aparezca por ahí), cuando me siento en el pedestal de mis recuerdos (San Juan), veo con tristeza que me falta el "aguaducho" y el bar Colón, lo que te quiero decir es que este emblemático paseo lo encuentro cada vez más desangelado y creo que es un lujo que Badajoz no se lo puede permitir. San Juan es el corazón, la arteria que mueve las teclas de nuestra ciudad, con él tenemos un
compromiso todos los ciudadanos que quieren a Badajoz, porque con San Juan y sus aledaños muerto... éste Badajoz no es mi Badajoz. Amigo Pedro, gracias por darme la oportunidad de contactar con la gente de mi tierra, Extremadura es grande por la grandeza de sus gentes, cuando careces de lo que un día dejaste, es cuando le encuentras su valor real, y éste, ni se compra ni se vende, se tiene y si no se tiene, busca... que lo encuentras. Gracias a los dos, un abrazo, Ramón.
Ramón Díez Piri san.ra@hotmail. com
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Carta a Ramón, el emigrante de Almendral
Ramón:
He leido con atención todo el relato, y hay
dos cuestiones:
a) ¿A qué altura de la calle de Las Peñas vivías? Lo digo
porque yo vivía en el nº 52 de la calle Bravo Murillo, enfrente de Abrahan, el
taxista, y al lado de Luis, el carnicero, que tenía su negocio al lado de la
antigua Audiencia, en la calle de La Politécnica, y al lado de Pepe Sánchez,
el panadero, o de Modesta, la contrabandista de café, etc.
b) Cuando hablas del Porrinas ante la Soledad,
cuentas que cantó con Azcona. Si era el futbolista que luego abrió el
restaurante, me extraña que siendo navarro cantara saetas...
Saludos.
Antonio González Lena agonzalezl@acotel.es
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Cuatro horas en blanco
Desde las cuatro y veinte a las ocho y veinte, aproximadamente, este blog ha estado inaccesible, tanto para el autor como para los amables visitantes. Otra caída del servidor de ZoomBlog. Y ya se están repitiendo. ¿Cuáles han sido las causas? Espero que nos las den cuanto antes. Mientras tanto, pido disculpas orbi et orbe por este nuevo apagón.
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14-A, la fiesta republicana
El sábado, 14-A, con tiempo espléndido y temperatura casi veraniega, la
gente tomó el centro histórico de la ciudad. Miles de pacenses y
forasteros que llenaron el sector más noble de la ciudad en una jornada
esplendorosa. En la Plaza Alta se celebraba la Fiesta de la Primavera,
que organizaban, en su VII edición, IU Badajoz y otros colectivos
sociales. Y allá que nos fuimos la patronal y el que suscribe, con el
macuto y la cámara en ristre. Eran las 13 horas cuando aparecíamos por
la plaza de España, que registraba una inusitada animación, con el
personal sentado en los veladores, tomando ricamente el sol y el
aperitivo. Por otro lado, a las puertas de la Catedral y del Palacio
Municipal había muchas personas, pero eran legión las que se agolpaban
en la del Ayuntamiento. Decenas de personas, peripuestas y tal, que
asistían a las bodas que se celebraban en esos momentos. Y, ya en la
plaza, nos damos cuenta de que medio Badajoz estaba en la calle. Y,
entre todos, vemos al concejal Antonio Ávila, que iba de punta en
blanco, corbata de seda y tal, muy repeinado el menda. Y es que venía
de oficiar uno de los bodorrios del Ayuntamiento, que hubo dos por la
mañana y habría otros dos por la tarde. Y en el inte, que saludamos a
Julián Carretero, baranda de Comisiones Obreras y antiguo colega de la
Enseñanza, hecho un chaval, que aprovechamos para recordar los viejos
tiempos, y a Vicente Novillo, fotógrafo de cámara del Reino de Badajoz
y alrededores, y la patronal, que se enganchan con nosotros. Estábamos
tan panchos, sin salir del lugar, cuando en ésto que vemos una legión
de jóvenes y jóvenas que vienen de la calle del Obispo. Y, por unos
momentos, la plaza se puso así, abarrotá. Intrigado, me pregunto de
dónde vendrán mozos tan fornidos y chicas tan guapetonas, cuyos caretos
no son de aquí, que no me sonaban. Y me lo aclara la simpar Consuelo
Rodríguez, concejala de Cultura, que viene con ellos, como si fuera su
institutriz, y me dice que son los presidentes regionales de las Nuevas
Generaciones del Partido Popular, que entre el viernes y el sábado se
han reunido en Badajoz para hablar de sus cosas y de las elecciones que
vienen. Y que ahora se van de tapeo y lo que salga por los afamados
bares y tascas del Casco antiguo, que se los han recomendado sus
amigotes de Badajoz.
MEDIO BADAJOZ EN EL CENTRO Son las dos de la tarde y retomamos el
camino, esta vez por la calle de San Juan, y venga a saludar a diestro
y siniestro a los amigos de Badajoz de toda la vida, que hoy parece que
se han puesto de acuerdo para largarse todos al centro. Y, como no
podía ser menos, parada y fonda con Manolo y Enrique, el Dúo
Dinámico..., digo, el Dúo Fotográfico, los hermanísimos Vidarte. Y
Manolo que va y me da un abrazo que a punto está de quedarme sin habla,
es su peculiar manera de darme las gracias por el panfletillo que
publiqué sobre el menda días pasados. Pero en la subida por la calle
de Zapaterías, otro nuevo episodio: que se nos aparece Josep Rossell,
un tarraconense que ha echado raíces aquí hace un cuarto de siglo,
"alcalde pedáneo" de Llera, con oficina en la Caja de Extremadura del
barrio, a quien acompaña la parienta, de Plasencia, una madama de armas tomar del cantón del Norte, nada menos. Que para quedarse con un catalán en estas tierras hay que tener reaños. Y como hacía tiempo que no nos veíamos,
después de los abrazos y saludos de rigor, que coge la palabra y nos
organiza un debate por todo lo alto y a pie enjuto sobre la Refinería y
sus efectos de toda índole en la economía extremeña (positivos casi
todos, Rosell dixit),
Cataluña y su sistema lingüístico, la Enseñanza en castellano y en
catalán, el doble sistema de Oposiciones, el cambio de dirección en el
Museo Arqueológico y la biblia en pasta. Sin pestañear, con los cuatro,
mano a mano. A este muchacho hay que organizarle pronto un ciclo de
conferencias para él solito, que saber, sabe lo que no está escrito de
estos temas y de algunos más.
LA FIESTA A punto de que nos dé una insolación, tal
era el calor que hacía, eran las tres cuando entramos a punto del desmayo en
la plaza, que estaba muy animada, por cierto, con sus casetas variopintas y el
chiringuito, con la gente apalancada en la barra que daba gloria. Mucha
gente moza y desenvuelta con ganas de jarana y sombreros de paja con la
cinta roja, amarilla y morada. Y la gente, encantada de haberse
conocido, recogiendo panfletos y pegatinas y firmando manifiestos por
un tubo. Y la cola de los tikes, de impresión, con 4-5 personas de
sección. Al fondo, en el tablao actuaba un grupo de música flamenca,
justo al lado de la bandera republicana, que ondeaba majestuosa en un
mástil. Y en la Torre de Espantaperros, la cigüeña de guardia, sin
inmutarse, acostumbrada a tanto fiestorro en la plaza, que, con la
llegada de la primavera, ve cómo montan en sus dominios estos tinglaos
un finde sí y otro, también. Echamos de menos los puestos callejeros
de artesanías de otros años, que cogían prácticamente todo el suelo de
la plaza, por lo que daba la sensación que había menos personas que en
otras ediciones. Un detalle: los balcones estaban exornados con
maceteros y parterres con sus florecillas y todo, y había uno que
exhibía una bandera tricolor. Y otro: nadie nos presentó a Manolo Sosa, el concejal "descamisao" de IU, alma mater de estos regocijos republicanos, que cumplían este año su VII edición. La gente se iría recogiendo para comer
en los muchos estanivés que tiene el Casco Antiguo, para volver
después, que la fiesta seguiría hasta bien entrada la noche.
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Mi prima me odia
Tranquis, colegas, que no hay que tomárselo al pie de la letra. Que las
primas que tengo están bastante lejos y no me odian, sino todo lo
contrario. Mi prima me odia
(Badajoz, Indugrafic, 2007) es el título del último librillo distribuido
ayer domingo con el periódico HOY, perteneciente a la Biblioteca Mayor,
del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura, que apadrina la
Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura. Y es el título de una
especie de novela breve, del gran Felipe Trigo (Villanueva de la
Serena, 1864--Madrid, 1916), autor de obras memorables, como El médico rural y Jarrapellejos. Es la octava entrega de este año, de las diez que comprende. Los próximos domingos están anunciadas dos obras de gran interés para los pequeñuelos: El ruiseñor y la rosa y otros relatos, de Oscar Wilde (22 de abril) y Fábulas, de Tomás de Iriarte y Félix Mª de Samaniego (29). Todas ellas, al precio realmente simbólico de un machacante el ejemplar.
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