Por los papeles me entero que a un abuelete de 72 años, que no sabe
leer ni escribir, tres pícaros redomados de este pueblo le tan sacado
3.000 euros del ala --medio millón de las rubias de antes, que se dice
pronto--, el vulgar timo de la estampita, tan antiguo como el café
migao. Y en un sitio tan céntrico como el paseo de San Francisco. Ya
sabéis, el "tontito" que lleva una caja con un montón de recortes de
periódico, con unos billetes, o fotocopias, de 50 euros arriba, para
que se vean bien, y un par de "ganchos" que entran en escena. Para
hacer ver al jubilata que el "bobo" de marras tiene un porrón de
billetes dentro, que lo que hay que hacer es sacar dinero, comprarle el
"cofre" y repartirse el tesoro entre los tres, los dos "listos" y el
abuelo de la historia. Y mi abuelino que ha picado como un cabeza de
chorlito. Sin acordarse de ese viejo refrán que dice que "la avaricia
rompe el saco".
Pues, ¿sabéis lo qué os digo? Que le está bien
empleado. Por avaricioso. Y es que el ansia del puto dinero sigue
perdiendo en este pueblo a más de uno y a más de dos.