26 de Marzo, 2007
Un garbeo por la frontera más antigua de Europa
El pasado sábado se cerraban las Jornadas Transfronterizas sobre la
Raya abaluartada ibérica con una visita sobre el terreno a las
impresionantes sistemas defensivos abaluartados del triángulo del
Guadiana formado por Badajoz-Olivenza-Elvas. Viaje guiado a la frontera
más antigua de Europa (1249-1297). Y, en un autobús de Aníbal --no del
general cartaginés, que usaba elefantes en sus correrías--, allá que
nos fuimos más de medio centenar de hispanos y lusos, comandados por
Antonio Campesino, Moisés Cayetano, María Cruz Villalón, José Manuel
Pagés y Domingos Bucho, los tres últimos, de guías. Queríamos comprobar in situ
las enormes posibilidades de este paisaje cultural de frontera, donde
se aúnan paisaje territorial, urbanismo, arquitectura, recursos
artísticos, patrimonio intangible, turismo y medio ambiente. Todo con
el fin de conseguir algún día que la UNESCO catalogue este Patrimonio
abaluartado transfronterizo como Paisaje cultural de la Humanidad. La
primera ciudad visitada sería, claro es, Badajoz y sin bajarnos del
autobús. Por lo que no se pudo apreciar de verdad la categoría de
nuestro recinto fortificado "vauban". Además, la Villalón haría una
descripción desangelada, incolora, inodora e insípida, que no satisfizo
a gente exigente, como el abajo firmante y unos cuantos más. Además,
tuvo un fallo garrafal. Y es que, al pasar por la brecha de la Trinidad,
divisando a la izquierda los muros del baluarte y los jardines de La
Legión, se olvidó decir que en el colegio Juventud, allí ubicado, el
Avisador había pasado casi 30 años de su vida enseñando a los niños.
¡Así se escribe la Historia...!
OLIVENZA Camino de
Olivenza, cogería el micro José Manuel Pagés Madrigal, un todoterreno
asentado en el triángulo Badajoz-Olivenza-Lisboa que domina a las mil
maravillas estos lugares fronterizos, en especial, su arquitectura, su
territorio, su paisaje, las Artes, la fotografía y la biblia en pasta.
Y nos llevó, desde fuera hacia dentro, enseñándonos sobre el terreno
baluartes, puertas, murallas, iglesias --con Ntro. Señor de los Pasos,
imagen emblemática para los oliventinos--, conventos, calles, plazas,
torres, hospitales y otros edificios singulares, etc., etc. Y en
el centro, en la calle de un querido maestro de la localidad, don
Francisco Ortiz López, que da nombre a uno de sus colegios, una placa
alusiva despertaba la admiración de todos: "Francisco Ortiz López.
Maestro ejemplar durante 45 años. Era tal su constancia que iniciaba
las clases temprano y concluía al terminar el aceite de velón". Y
mientras continuaba la actuación del polifacético Pagés, que tuvimos
ocasión de conocer a un portugués singular que venía en la expedición,
atípico donde los haya, Manuel Antonio, de Elvas. Alcaldable
permanente, aunque le gane siempre Rondão, dueño, propietario de un
pueblo, fundador de un partido, con la liebre alentejana como emblema,
que sería prohibido más tarde, viajero empedernido, que se conoce más
de medio mundo, creador, entre otras historias, del periódico quincenal
El Despertador, etc., etc. Y que te da sus teléfonos, que cuando
vayamos por Elvas que preguntemos por él. No hay pérdida, sólo
mencionando las dos palabras mágicas --Manuel y Antonio--, bastan. Toda
una institución elvense este Manuel Antonio. Y durante el callejeo,
además de comprobar que "las mozas de Olivenza no son como las demás,
que son hijas de España y nietas de Portugal", pudimos darnos cuenta
también que el Campesino, el Cayetano, el Pagés y compañeros mártires
"son como los demás, que no se rascan los bolsillos p'a invitar al
personal". Ni un café, ni un botellín de agua, todo lo tuvimos que
costear de nuestro propio peculio los pobres turistas hispano-lusos. Pero
hubo una incidencia que pudo costar otra guerra de Las Naranjas. Y es
que, al regreso al autobús, los españoles más rezagados nos metimos en
Mandrágora, una discoteca que estaba abierta y de la que salían los
aires del popular fado "A menina dos limoes", La chica de los limones.
Y allí dentro que estaban bailoteando un montón de parejas, bien
agarradas, por cierto. Y entramos y no nos pudimos sustraer al
fiestorro. Y, preguntando, preguntando, resulta que eran portuguesiños
de Elvas, maduritos y jubilatas que vienen todos los sábados a Olivenza
a bailar, que en Elvas no hay baile ese día. Y allí que nos quisimos
enrrollar y dejar el Aníbal para los otros. Y luego que te ponen ¡Que
viva España!, del Manolo Escobar. Y la gente del autobús, desesperada,
esperándonos. Y cuando, al fin, llegamos, en vez de las malas caras y
la clásica bronca, que va el Pagés y nos dice tan pancho: --¿Y por qué no nos habéis avisado, que nos hubiéramos quedado también? Lo
dicho, a punto estuvo la cosa, si no para una guerra fronteriza, que ya
no se lleva, para un incidente diplomático hispano-portugués que podría
haber dado al traste los objetivos de estas Jornadas.
ELVAS Solventado
el incidente, cogemos el toli camino de Elvas y pasamos el Guadiana por
el puente nuevo de Ajuda, con vistas al original, al histórico, al
semiderruido por las guerras ibéricas. Y, más allá, en la margen
derecha de la carreterita, vemos que hay gente bajo los árboles, como
en romería, pasando una jornada campestre. En tanto que una nube de
águilas humanas, en parapente a motor, surcan los cielos de los Llanos
de Olivenza. Nada más entrar por la zona del fuerte de Santa
Luzía, un nuevo guía que aparece en escena. Es Domingos (con s) Bucho,
profesor de Portalegre, estudioso de estas enormes construcciones
bélicas de pasados siglos, casi inexpugnables. Y después de rodear la
bella y abaluartada Elvas, con su recinto del siglo XVII perfectamente
conservado, que sólo le faltan doce metros de la construcción inicial
--he dicho bien, doce metros, comparad con otros sitios--, nos
dirigimos al Norte. Bajamos del autobús y llegamos a un cerro rodeado
de olivos y almendros. Arriba, a 368 metros de altura, asoma como otra
fortaleza y un caserío. Es el fuerte de la Graça, del siglo XVIII.Y hay
que visitarlo, que es la joya de la corona de los recintos abaluartados
de Europa. Pero de la subida, de la ascensión de medio centenar de
pacíficos turistas hispano-lusos, armados sólo con máquinas digitales,
y de lo que aconteció en tal fortaleza, hablaremos en un próximo
capítulo, si Dios quiere.
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Me ha encantado tu artículo del Pregón del costalero
Hola, Pedro:
Me ha encantado tu artículo del Pregón del costalero, debió de ser espectacular. Yo, sin embargo, he estado griposo y no pude asistir ni al del viernes ni a éste, una lástima. Me gusta poder compartir mis aficiones, como ésta nuestra Semana Santa y Fe. ¿Sales en alguna procesión, cuál es la que más te entusiasma? Bueno, me despido, pero no sin antes preguntarte si sabes si esos ejemplares del Pregón que suelen repartir al acabar, se pueden adquirir en algún lugar. Un saludo,
Paco R. pacorp6@hotmail.com
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Secuencias, en el MEIAC, el 28
Estimado Pedro:
Desde
la Asociación de Amigos del MEIAC te anuncio que el próximo día 28 del
presente marzo se va a inaugurar una exposición : "Secuencias".
1976-2006. Arte contemporáneo en las colecciones públicas de
Extremadura. Organizada a partir de los fondos de los Museos de
Cáceres, Vostell-Malpartida y MEIAC. Muestra un amplio
panorama del coleccionismo público desarrollado en el ámbito de la
Comunidad Extremeña durante los últimos 25 años. Estarán representados
una gran diversidad de autores, desde artistas españoles de la 2ª mitad
del siglo XX, como Tapies, Chillida, P. Palazuelo, Juan Barjola, Equipo
Crónica; distintas figuras del movimiento Fluxus y sus posteriores
derivaciones, Wolf Vostell, Allan Kaprov, George Maciunas, Yoko Ono,
Nam Yun Paik; hasta artistas españoles, portugueses e iberoamericanos,
protagonistas de la escena artística internacional de los últimos años
como Juliâo Sarmento, Helena Almeida, Francis Alÿs, J. Pedro Croft,
Alfredo Jaar, Juan Muñoz, J. Mª Sicilia, Florentino Díaz; además se
incluye una sección de artistas que trabajan con los nuevos medios como
el caso de Olia Lialina, Brian Mckem o Iván Merino. Con motivo de la
muestra se edita un catálogo.
Con
el fin de contribuir a dar vida y dinamismo a nuestras ciudades gracias
a la complicidad del Museo con la oferta cultural que en él se
desarrolla, la Asociación de Amigos del Museo desea publicitar esta
Exposición para que los ciudadanos la disfruten, se puedan reunir
libremente en torno a ella, puedan conocer estas formas de expresión
disfrutando de su tiempo de ocio y abordando inquietudes comunes.
Recibe un cordial saludo.
Soledad Cruz amigosmeiac@amigosmeiac.com
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Álvaro Meléndez y el Badajoz militar
Hoy, lunes, concluye el ciclo de conferencias en la Real Sociedad Económica Amigos del País sobre la Historia, las Artes y las Letras de Badajoz en el siglo XIX y primer tercio del XX,
con la intervención de Álvaro Meléndez, comandante de la fiel
Infantería en la reserva, estudioso y divulgador como pocos de la
Historia pacense, sobre uno de sus temas más queridos: Del Badajoz militar.
Precisamente, una de las señas de identidad de esta ciudad fronteriza a
lo largo de los siglos. La hora anunciada en los carteles es las 19
horas, rogándose puntualidad. Recordamos que la sede de La Económica
está en la calle San Juan, número 6.
APLAZADA LA CONFERENCIA DE ALBERTO GONZÁLEZ
La conferencia prevista para el 28 de marzo, La Historia y la Intrahistoria, de Alberto González Rodríguez, historiador y Cronista oficial de Badajoz, ha sido aplazada hasta nueva fecha.
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Marcos Pacheco Cruz, costalero de Badajoz
Emotivo y, en ocasiones, espectacular, resultó el Pregón del Costalero,
dado el pasado domingo en el López de Ayala, con el aforo casi lleno.
En esta su XIV edición, organizada una vez más por la atípica y
emprendedora Asociación de Costaleros y Capataces San José, estaba
anunciado en los carteles un tal Marcos Pacheco Cruz, a quien no conocíamos. Y en la presidencia, el alcalde de la ciudad, Miguel
Celdrán, la concejala de Cultura, Consuelo R. Píriz, el presidente de
la Junta de Cofradías de Penitencia y Gloria de la ciudad, Joaquín
Rodríguez, y el máximo responsable de la propia Asociación, José María
Silva de Lima, Joselón. Que estuvieron arropados por un sinfín de
cofradieros, costaleros, capataces, familiares con sus pequeñuelos y
aficionados a la Semana Santa pacense, en general. La mayoría, de tiros
largos, con sus trajes de domingo, corbatas y medallas al cuello. Quien
no estuvo en su sitio, por llegar un pelín tarde, fue el nuevo
consiliario de las Hermandades pacenses, fray Paco López, carmelita,
que ocuparía uno de los palcos. El Pregón sería ilustrado,
magníficamente, por cierto, por la Banda de Cornetas y Tambores del
Cristo Amarrado a la Columna, de Daimiel (Ciudad Real), que haría una
exhibición musical con ocho marchas cofradieras, la última a petición
del público. Presentaría al Pregonero de este año Ricardo Becerra
Cortés, vicepresidente de la Asociación de Costaleros y Capataces, que
lo haría de forma vehemente y poética, como en él es costumbre, entre
la admiración del público, que le dedicaría una cerrada ovación, bravos
y, por qué no decirlo, las primeras lágrimas del mediodía. Seguidamente
entraría en escena Marcos Pacheco Cruz, enamorado de la Semana Santa de
Badajoz, nazareno de la Espina y de la Esperanza, costalero de pro y
secretario de la Asociación. Y, con verbo fácil y cálido, con tintes
autobiográficos, nos fue desgranando un Pregón cargado de recuerdos, de
añoranzas de su infancia, juventud y mocedad, siempre ligadas a la
Semana Santa pacense. Con alusiones al Badajoz de un ayer no tan
lejano, citando sitios, lugares y nombres de personajes conocidos de la
ciudad. En esta su primera parte, Marcos dio una soberana lección de lo
que tiene que ser un buen costalero: "amor por las Imágenes, por la
Semana Santa, por nuestra ciudad y, sobre todo, por Cristo y su Madre".
Además de pedirles "honradez..., humildad..., entrega..., coraje...
esfuerzo..., penitencia..., y, finalmente, perdón...".
COSTALERO COMPROMETIDO El pregonero, que se estaba gustando,
aportaría citas obispales y papales a su discurso. Y daría un toque a
la Junta de Cofradías, sobre su composición actual, que no se
corresponde con los nuevos tiempos. Pidiendo, al estilo de un consorcio
semanasantero, la inclusión de la Junta y del Ayuntamiento, "como
reales garantes del sostenimiento económico de las Cofradías". Y, con
un lenguaje de costalero comprometido con los valores de la fe
cristiana, dijo que "todos debemos comprometernos a evangelizar,
Arzobispado, Cofradías, Cofrades, Costaleros: nuestra tarea no se debe
limitar a sacar la Procesión una vez al año, sino que tenemos que
llenar de contenidos nuestros templos y evitar también la degradación
de la herencia que hemos recibido del pasado". Como que a la Iglesia pacense le dio otro toque también, que abrieran los templos más de lo que lo hacen ahora. Y, en señal de
autocrítica, llamó la atención sobre los efectos perniciosos que
originan las rivalidades, los enfrentamientos y las discordias entre
costaleros, cofrades y otros estamentos. Y en este contexto, el pregonero se preguntaría: "¿Cómo intentar captar cofrades y costaleros si nosotros mismos actuamos con prepotencia y, a veces, cual jueces divinos, nos atrevemos a castigar a los demás sin darles siquiera la capacidad de que pidan perdón?". Y es que, diría Marcos
después, "somos, desgraciadamente, muy pocos y todos nos conocemos".
Por lo que a estos incordiantes y prepotentes les conminó, fraternalmente, eso sí, a
que se marcharan, a "dejar paso a la gente que quiera trabajar sin
vendas en los ojos, a gente que lo que persiga sea el amor a Dios en
toda su medida". Y es que --remachaba-- "este legado que hemos
recibido, otros nos lo transmitieron y nosotros se lo debemos
transmitir a otros para que no se pierda".
Con el público embelesadito, aplaudiendo cuando hacía una pausa para
beber, Marcos entraría en su segunda y última parte haciendo una
descripción vívida, repleta de detalles del arte de la costalería y de
la capatacetería andantes, en sus salidas con el Cristo de la Espina y
la Virgen de la Esperanza por esas calles de Badajoz. Los aplausos
arreciarían en algunos momentos. Enfilando la recta final, Marcos nos
pondría el corazón en un puño con su "Verde, que te quiero verde",
largo poema en honor de su Virgen querida, la Esperanza de San Andrés,
recitado de forma pasional y vibrante, con este remate triunfal:
Ya suben los costaleros/ hasta las altas barandas. Dejando un rastro de sangre/ dejando un rastro de lágrimas. Verde, que te quiero verde/ verde viento, verdes ramas. Compadre, ¿dónde está, dime?/ ¿Dónde está nuestra Esperanza? Cuántas veces te esperará/ Cara fresca, negro pelo. En esta verde baranda/ Verde, que te quiero verde. ¡Mi Virgen de la Esperanza!
El teatro se caía materialmente abajo, con el público puesto en pie, en
una prolongada ovación, y las lágrimas aflorarían otra vez en las
mejillas de gentes jóvenes, maduras y curtidas.
LA BANDA
El contrapunto musical lo puso divinamente, nunca mejor empleada la
palabra, la Banda de Cornetas y Tambores del Cristo Amarrado a la
Columna, de Daimiel, conocida del público pacense, que vienen saliendo en los últimos años en la procesión del Descendimiento. Sus marchas procesionales, de clara procedencia
sevillana, encandilarían al personal, que aplaudió enfervorizadamente.
Su medio centenar de jóvenes componentes, ataviados de gala --incluido
el fajín del generalato--, lo bordarían. Y sus solos de fliscorno,
apoteósicos, arrancarían ovaciones y bravos entusiastas. Como que
tuvieron que hacer un bis a petición del respetable. La Banda
utilizaría otros instrumentos, además del fliscorno, como cornetas,
trompetas, fliscornos bajos, tambores y timbales. Concluyendo el acto
como mandan los cánones costaleros, con la interpretación de la Marcha
Real. Tras el reparto de obsequios y distinciones a la Banda invitada y a los
nuevos costaleros honoríficos --Hermandades del Santo Entierro, Cristo
de La Espina y Descendimiento--, el presentador nos despacharía con la ya
clásica despedida: --Que el Señor nos dé salud y buen tiempo y que el año que viene nos veamos aquí de nuevo. Y,
a punto de coger puerta, la Asociación tendría el detalle final de
repartir entre los asistentes el cuadernillo del Pregón y su revista de
este año. En tanto un hombre sencillo y amable, culto y comprometido
como pocos, apasionado de la Semana Santa de su ciudad, en uno de los
días más felices de su vida, firmaba Pregones a diestro y siniestro
entre la concurrencia, como los escritores de postín, repartiendo besos y abrazos entre sus
incontables amigos, familiares y compañeros. Era Marcos Pacheco Cruz,
costalero de Badajoz.
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De regreso al pasado..., con R2
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