19 de Marzo, 2007
Máster en Urbanismo y Ordenación Territorial
Desde
Fundicotex tenemos el placer de comunicarle que ya es posible
inscribirse y reservar plaza para cursar la V edición del Máster en Urbanismo y Ordenación Territorial, Titulación Propia de la Universidad
de Extremadura con una carga lectiva de 65 créditos ECTS.
Las
clases se impartirán en Mérida durante el curso académico 2007/08 en
horario de viernes por la tarde y sábados por la mañana, dado que está
dirigido tanto a recién titulados como a profesionales en activo, para
que puedan compaginar su actividad laboral con la asistencia a las
clases, puesto que el Máster es eminentemente presencial y práctico.
Podrá
cursarlo cualquier persona que cuente con titulación universitaria,
tanto de primero como de segundo ciclo, así como aquellos alumnos de
último año de carrera que prevean acabar sus estudios en septiembre o
bien sólo tengan pendientes algunas asignaturas.
Para
más información pueden dirigirse a nosotros a través de los siguientes
correos electrónicos: fundicotex@hotmail.com o
fundicotexmuot5@hotmail.com, o bien por teléfono: 695 46 77 49 / 650 05
81 50; así como consultar nuestra web: www.fundicotex.org.
Atentamente,
José Castro Serrano
Director Técnico del Máster
fundicotex@terra.es
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Conferencia de Felicidad S. Pascua en La Económica
Dentro del ciclo de conferencias organizado por La Económica sobre La Historia, las Artes y las Letras de Badajoz en el siglo XIX y primer tercio del XX, hoy da la suya Felicidad Sánchez Pascua, doctora en Filosofía y Letras y profesora de la UEx, sobre La Educación: Escuelas Normales e Institutos.
Tema más que interesante con una profesora especializada, precisamente,
sobre estos temas, sobre los que ha escrito varias obras. La hora de
comienzo es la acostumbrada, o séase, las 19 horas. Se ruega
puntualidad.
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A Robertín, en el día de su cumple
Robertín es un niño pacense de su tiempo, cursa 2º de Primaria y le
encanta la escuela. Su maestro, por si no sabíais, es don Miguel Ángel,
así, a secas. Juega al fútbol que da gloria y es del Madrid, como su padre. Pero
cuando le preguntas si es obediente a sus papis, si se acuesta a su
hora después de hacer los deberes, ver los dibujos animados y cenar, te
dice que regulín, regulán. Robertín, como todos los niños del siglo
XXI, maneja con soltura el ordenador familiar y, cuando hace falta,
conecta la web-cam y se pone a chatear con sus amiguitos a través del
Mesenger. Ayer le conocí, precisamente, a través de Internet y por
casualidad, y, después de las preguntas de rigor sobre quién es quién,
cada uno se puso una gorra, a ver cuál de las dos era la más bonita.
Desde luego, y con mucha distancia, la de Robertín. Y quise camelarle
ofreciéndole dos de las mías y me dijo que nanay de la China, que a ver
cuáles le daba. Y nada. Y le dije que tres por la suya, pero tampoco quiso. Muy tuno él, como su madre. Así
que, pasando a otra cosa, mariposa, le hablé de mi tía Federica. Y me preguntó que qué tía era esa. Y
yo le dije que una de pueblo que tenía guarrinos, ovejas, pollos, gallinas, palomas y cosas así, que me contaba cuentos, poesías, canciones y
adivinanzas de cuando chiquinino. Y le mandé esta poesía:
Por la calle abajito van dos ratones, uno lleva enaguas y el otro, calzones.
Y se rió como un bendito. Y luego le puse esta otra:
Marcelino fue por vino y rompió el jarro por el camino. ¡Pobre jarro, pobre vino, pobre culo de Marcelino!
Y se volvió a reir. Pero ya no pudo seguir más, que tenía que cenar y acostarse. Y con un educado adiós cortó la comunicación. Y
es que me he enterado que hoy, 19 de marzo, Robertín nació hace 8 años,
mira por dónde. Que es su cumple, vamos, aunque lo celebrara ayer en familia. Y como es un día importante para él, voy a dedicarle otras poesías de mi tía Federica:
En mi vida he visto yo lo que he visto esta mañana, a Robertín en la torre repicando las campanas.
Entré en un melonar
que estaba lleno de peras;
le tiré una piedra a un árbol
y cómo cayeron las brevas.
En el fondo del mar
hay un pulpo vendiendo tinta,
su primo, el calamar,
y un tiburón con muy mala pinta.
Robertín se ríe,
Robertín se enfada,
Robertín me escucha
cuando se va a la cama.
Robertín, chiquito,
duérmete ya,
que la tía Federica
se va a enfadar.
¡Felicidades, Robertín! ¡Y que cumplas muchos más!
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Vaquillas de San José en El Campillo
Día de fiesta, ayer, domingo, con temperatura magnífica, en el Casco
Antiguo de Badajoz. Se celebraba uno de los días grandes de los
festejos por San José, primer Patrón de la ciudad. Y la zona elegida
este año para la suelta de vaquillas fue El Campillo. En la Alcazaba no
fue posible por encontrarse acotada por obras de ajardinamiento.
Cientos de vecinos y gentes de otras zonas de la ciudad se movilizarían
bien de mañana. A partir de las 10 hubo el tradicional despacho de
dulces de Badajoz --perrunillas, roscos, pestiños...-- con una copita
de anís o aguardiente, en la esquina del Rastro y otros lugares
estratégicos. Y, a mediodía, suelta de vaquillas en una plaza portátil
levantada en una zona que nunca se había hecho, El Campillo. Zona que
presentaría su cara y su cruz. Su cara bonita, con vistas espléndidas
del sky line pacense, con sus
cinco torres o cúpulas, vistas desde el lugar: la Catedral, la
Concepción, la chimenea de la antigua Fábrica de hielo Norte, la Torre
de Espantaperros y la Torre de Santa María, la primitiva Catedral que
tuvo Badajoz. Igualmente, la vista de la fachada interior de la Puerta
de Mérida, excelentemente restaurada, daba al lugar un especial
encanto. Y la cara negativa, la cruz de la moneda, era el montón de
casas derruidas de la otra margen del Campillo, que, por sí solas, nos
hacían sentir vergüenza ajena, ante tanto abandono, incuria y falta de
sensibilidad por parte de los responsables municipales. Esa misma zona que,
cuando vinieron ZP y José Sócrates, el portu, la cubrieron con telones
verdes para disimular tanta miseria, no fueran a dañarse la vista.
PAYOS Y GITANOS La
zona --amplia y espaciosa, aunque con pendiente-- estaba perfectamente habilitada para el festejo, después de haber
roturado el lugar, repleto de maleza y basuras sin cuento. Y mucha
gente rodeando la plaza, donde fueron soltadas varias vaquillas, que
sembrarían el pánico a los aspirantes a torero, hasta que las cansaron.
Gente subida a todos los promontorios y a las murallas, incluida una
peculiar banda, formada por media docena de músicos veteranos. Y con
los payos, muchísimos gitanos, con las familias al completo, llevando
incluso sus furgonetas, con el patriarca, bastón en ristre, al mando y
los más pequeños de sus churumbeles retozando por el lugar. Destacando,
por su personalidad, las jóvenes y esculturales gitanas, cargadas de
joyas y oro por todas partes, aunque algunas fueran con bata,
sudaderas, calentadores o en chándal. Y allí estaba, hecho un
brazo de mar, Juan Pedro Plaza, el ínclito presidente de la Asociación
de Vecinos del Casco Antiguo, saludando a diestro y siniestro al
personal, rodeado de su corte de directivos y las patronales
respectivas. Y, como un marqués, que mi Juan Pedro recibía en audiencia. --A ver, niñas, saludar a don Pedro --decía un padre gitano a sus dos hijas, unas mujeres hechas y derechas. Y mi don Pedro que besaba, saludaba y daba abrazos como sifuera candidato a no se sabe qué, con la sonrisa de oreja a oreja. --Pues
en el Ayuntamiento están de acuerdo en derribar esas casas en ruinas
del Campillo. Que sólo las ocupan los drogatas. A ver si adecentan la
zona, que es un sitio extraordinario. Y la gente, divirtiéndose. Y
los muchachos, subiéndose a las vaquillas para reducirla y cambiarla
por otra. Y los organizadores, previsores, que lo tenían todo
dispuesto: policías local y nacional, ambulancia, vigilantes de
seguridad, contenedores en abundancia, etc. También había un
chiringuito de la Asociación y una atracción ferial para los más
pequeños. Y, por no faltar, había una cigüeña en la Torre de
Espantaperros, fuera del nido, siguiendo atentamente el festival. Sin
perderse detalle, incluso dándose unos vuelos de reconocimiento sobre la plaza. La
cigüeña más taurina de España, seguro. Y en la hora de la recogida,
con un ambiente gratísimo, la gente paseando por la Plaza Alta y las
calles del Centro, llena de gente a mediodía, ocupando los veladores de
sus bares y cafeterías.
LA NORMALIDAD Y en el regreso,
dejando atrás la fiesta y el ruido, volvemos a la normalidad,
con una parejita dándose el piquito divinamente, ajena al mundanal
ruido, sentada en los soportales de la Plaza. O con una vecina de edad
provecta asomada a su balcón en la calle Zapaterías, en lo alto de
Sharia, rodeada de macetas, mirando tranquilamente el discurrir de la
vida bajo su ventana. O con los edificios que hacen esquina entre
Zapaterías y El Brocense, haciéndose realidad, con la construcción a
buen ritmo. O con los carteles de "Se vende" en la vieja Carnicería y
Alimentación de Juanito Moreno, el de la calle Concepción, que se muda a
la de San Juan tras más de cuarenta años en el primer sitio. O, ya
en la calle de San Juan, con un espontáneo cuarentón y tripudo, hecho
polvo, apoyándose en su parienta, que vuelve a casa en estado
lastimoso, que le ha cogido la vaquilla dos veces y va arrastrándose.
Es Paco Morán, un pintor de brocha fina metido a maletilla un pelín tarde, El Niño de la
Diputación le llaman, con su Yoli del alma, que no gana para sustos. --Estoy desriñonao, pero sólo una mijina --rebufa. --Las dos orejas y el rabo, ¿no, maestro? --Qué va, pero sí la vuelta al ruedo recogiendo bragas y sostenes de las señoras y señoritas. --¡¡¡¡¡¡¡ Y atrás se queda la pareja de marras, que nosotros nos vamos en busca del restaurante Cacenebo, en la calle Muñoz Torrero, la calle de los bares, donde ponen unos platos de la cocina casera extremeña que alimentan sólo con verlos.
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