12 de Marzo, 2007
Un domingo en Tres Arroyos
Ayer domingo, con tiempo esplendoroso, 22 grados a mediodía, la gente
que se fue al campo. La gente que no tiene chalés ni casonas en el
extrarradio, se entiende. Y bien cerca, que el Parque de Tres Arroyos,
vulgo San Isidro, está sólo a cinco kilómetros, en dirección Corte de
Peleas. Y el Parque estaba repleto de gente pasando gratísimamente la
jornada: cientos de familias, con sus pequeñines jugando al balón, con
las bicis, los columpios y demás. Y los mayores, tirados ricamente a la
bartola, tomando el sol, haciéndose carantoñas o dándose un paseo por
los caminos del lugar, para rebajar algunos gramos de más. Que, con la
primavera encima, la gente se quita la ropa y pueden verse en su
plenitud las cachas y los michelines a mogollón. El Parque, realmente
magnífico, limpio y bien cuidado, con un dosel verde que apetecía. Con
sus encinares, alcornocales y matorral mediterráneo, restos de una
antigua y frondosa dehesa que rodeaba a la ciudad desde los tiempos de
Ibn Marwan, por lo menos. Con numerosas bandadas de pájaros de todas
las clases y con la jara y el romero a punto de estallar. Los caminos
daba gloria verlos, excepto cuando venían los niñatos en sus quads y
motos de pequeña cilindrada a toda leche, que había que apartarse. Y
nada de cascos y medidas de seguridad. Que iban hasta dos y tres a la
grupa y no pasaba nada. La gente aprovechaba para preparar sus
barbacoas y sus comidas campestres, al amor del maletero atestado del
coche y de una buena encina, junto a los bancos de madera del lugar,
que daban juego. Y, cómo no, el aroma de las pancetas y de las sardinas
recién asadas se esparciría por el lugar toda la tarde.
ZONA BAJA DEL PARQUE Los muchachinos, incansables, aprovecharían las
zonas de juegos para pasárselo pipa, en tanto sus mayores descansaban
junto a sus coches, con la música a toda pastilla. Y no hacía falta
llevar radio, la del vecino era suficiente. Había varios puntos con
contenedores nuevitos y flamantes y la gente parece que los usaba. Todo
esto ocurría en la parte baja del Parque, a la derecha según llegamos
de Badajoz. Porque la zona alta, casi virgen, era la zona ideal para
los largos paseos, la toma de fotografías y... las aguas menores. Por
si fuera poco, un camión de Frigo, cargado de helados, se paseaba entre
los domingueros vendiendo sus ricos productos, que venían de maravilla
después de comer. Así que de esta forma tan grata pasamos la Montero family la jornada festiva, ajenos al mundanal ruido y a tanta "mani", un día sí y otro, también. Por
cierto, no vimos a Miguel Celdrán, ni a Paco Muñoz, ni a Manolo Sosa ni
a Nicasio Monterde, los cuatro candidatos pacenses, de momento, a las
elecciones locales de mayo, como tampoco a ningún concejal, esos que
salen todos los días en los periódicos poniéndose a caer de un burro.
¡Qué tranquilidad, Señor! ¡Ya me extrañaba a mí, como que parecíamos
que estábamos en la gloria!
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Carta a Nicasín, en su nueva panda
Nicasín, hijo, la que liaste hace poco cuando te saliste de la pandilla
del Miguelín Celdrán. Ya sé que no te hablabas con la Cristinita y
el Alejandrito, que a veces te hacían la puñeta, cuando no te ponían la
zanca, a ver si te rompías la crisma. Y ahora me he enterado por los
papeles y el Internete ese, que ya tienes panda nueva. Y que le habéis
puesto un nombre al equipo: "Badajoz tuyo". Pues vaya chorrada de nombre,
que podíais haberle puesto otro más resultón, como "Badajoz, ra-ra-rá"
o "Badajoz y nadie más". Y veo en las fotos a tus nuevos amiguetes:
Eduardín Rodríguez, Armandito Álvarez y Federiquín Morales. Y es que te
juntas con cualquiera, hijo. A los dos primeros no los conoce nadie
en el pueblo, sólo en su casa. El Federiquín, ese grandullón con barba y bigote, está bien, que se parece al
primo de Zumosol. Y cuando te vayan a dar una leche los de la panda del
Miguelín o la del Paquito Muñoz, pues lo llamas y les zurráis la
badana. Si os dejan, que tú, con lo bajito y cacho pan que eres, tienes las de
perder y ellos son muchos. No vaya a ser que os mojen la oreja, os tiren piedras y os
descalabren. Nicasín, hijo, hazme caso, búscate más amigotes, que
los tres que tienes ahora son pocos, y que sean tipo armario, como el
Federiquín. Y ya sabes por qué lo digo.
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Presentación del libro Callejón del Lobo, de Desiderio Vaquerizo
Hoy, lunes, se presenta en la Biblioteca de Extremadura (plaza Ibn Marwan, s/n), en La Alcazaba, el libro Callejón del Lobo, de Desiderio Vaquerizo Gil.
Desiderio Vaquerizo (Herrera del Duque, Badajoz, 1959), arqueólogo, profesor
universitario y novelista, es doctor en Filosofía y Letras (Sección de
Geografía e Historia) por la Universidad cordobesa, ocupando
actualmente la cátedra de Arqueología.
Al término del acto actuará la tonadillera María Luisa España. El acto dará comienzo a las 20 horas.
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Exposición de fotografías de Semana Santa de Guillermo Gabardino, el 14
A la espera de la Semana Santa, este año del 1 al 8 de abril, es costumbre arraigada en Badajoz
la celebración de un una serie de actos culturales paralelos para "calentar" el ambiente, como son
los certámenes de bandas de cornetas y tambores, los concursos de
saetas, las exposiciones de arte sacro y carteles, las de pasos y nazarenos en miniatura y, lo que
nunca suele faltar, las exposiciones de fotografías. Estas últimas, con
motivos alusivos, como sus pasos y sus imágenes, los nazarenos y
los costaleros, las bandas de música y los saeteros, los rincones emblemáticos de los distintos recorridos, el discurrir de las procesiones,
el público devoto, etc. En esta ocasión me voy a referir a uno de los
mejores fotógrafos de Extremadura, el pacense Guillermo Gabardino
Herrera --presidente de la notable Agrupación Fotográfica Extremeña (AFE) hasta hace
poco--, que presenta su IV Exposición Fotográfica de Semana Santa el próximo miércoles, día 14, en
la taberna La Giralda --la taberna del Guti--, en la histórica calle
Mesones (San Pedro de Alcántara), 10. Guillermo ha tenido la amabilidad de enviarme la convocatoria, donde se dice que es a partir de las 20,30 horas.
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