Hoy, primer sábado de mes, tuvo lugar el tradicional Rastrillo de
antigüedades y artesanías en el Casco Antiguo de Badajoz, desde el
último tramo de San Juan hasta la Plaza Alta. Las temperaturas,
primaverales, casi veraniegas, contribuyeron a que los pacenses se
dieran un voltio por esta zona noble de Badajoz, con lo que animación
fue la constante de la jornada, especialmente, entre las 12 y las 14
horas, cuando se vio más personal de puesto en puesto, buscando el
libro antiguo, los sellos viejos, las postales y revistas de otras
épocas, o el complemento adecuado para la decoración del hogar. Y la
organización, la Asociación de Empresarios del Casco
Antiguo de Badajoz (AECAB), que tendría el detalle de invitar a cafés
Delta a todo quisque, con lo que la jornada transcurriría gratamente. Y
por allí que andaban cuidando todos los detalles Jacinto Mendoza,
presidente de la AECAB, y el todoterrenal Juan Antonio Espejo,
responsable del montaje y desmontaje del rastrillo. Y repartirían
cientos de programas y revistas, ante el beneplácito del personal.
Y si queremos saber cómo ha ido la cosa, que se lo pregunto a Jacinto, el librero de viejo, y me dice eso tan clásico:
--Psss, como siempre.
Y hago lo mismo con un vendedor de antigüedades, y me dice algo parecido:
--Psss, para ir tirando.
O
séase, poca cosa, Sinforosa, que la gente sale mucho, pasea más, ve y
revuelve todo y no se rasca el bolsillo, que muchos tienen telarañas
desde hace meses.
Como de costumbre, los de Izquierda Unida, con el ínclito Manolo Sosa a
la cabeza, aprovecharon que había más gente que de costumbre para
repartir panfletos a diestro y siniestro --"Izquierda Unida informa.
Marzo 2007"--, poniendo a caer de un burro a los del Ayuntamiento en
temas como la Limpieza, las antenas de Telefonía móvil y, el tema de
moda ahora, los terrenos de la señora del Alcalde.
Sobre las 14,30
horas el gentío se iría desparramando por los muchos locales hosteleros
del Centro y allí, al calor de sus buenas tapas y raciones, se
apalancaría hasta las tantas. Con la gente tomando ricamente el sol en
sus veladores, estampa genuinamente primaveral, aunque no haya llegado
la estación.