Ouka Leele, la poesía en imágenes
"La
poesía lo es todo, es el motor del arte, que uses la palabra, la
imagen, la escultura, la música, qué más da. De lo que se trata es de
transportarnos hacia lo intangible, hacia lo misterioso, a sentir más y
mejor, a experimentar la belleza, la verdad" (Ouka Leele). *
Esta
declaración de intenciones, escrita sobre un panel indicador de la
Exposición, resumiría perfectamente lo que vimos en la noche del 23-F,
pero en Badajoz. Porque de todo un acontecimiento en la vida cultural
de la ciudad tengo que calificar la magnífica Exposición de fotografías
de la genial Ouka Leele, abierta el pasado fin de semana en la Sala
Europa de la capital pacense, titulada Domino Dancing.
Con un lleno hasta la bandera, donde pudimos ver y saludar a pintores,
escultores, escritores, arquitectos, fotógrafos, directores de museos,
expertos en Patrimonio, jubilatas y pensionistas amantes de la cosa
cultural y gente del común, pudimos contemplar in situ
nada menos que 60 obras de la simpar Bárbara Allende Gil de Biedma
(Madrid, 1957), santo y seña de la movida madrileña de los años 80.
Obras pertenecientes a varias de sus etapas creadoras, realizadas entre
1975 y 1999, donde lo poético y lo intimista, son el sello de la Casa.
De ellas, 32, en blanco y negro y 28, coloreadas, pintadas a mano.
Fotoacuarelas, como ya son conocidas por la crítica. Y entre los
retratos y demás composiciones, pudimos identificar a rostros muy
conocidos de aquella década, como los de Rossy de Palma, Eusebio
Poncela, Ariadna Gil, Miqel Barceló, La Fura del Bauss, Ceesepé y la
mismísima Ouka Leele, que se autorretrató para la posteridad en varias
obras. La propia Ouka Leele abriría la Exposición, guiando por la
sala al consejero de Cultura, Paco Muñoz, y al Director general de
Patrimonio, Francisco Pérez Urbán. Y el público, que se quedaría a la
luna de Valencia, sin oir sus autorizadas explicaciones. Después
vendría la presentación de la muestra, interviniendo brevemente Ouka
Leele, que se ganó a todos por su sencillez y cercanía, encantada de
haberse conocido por encontrarse de nuevo en Badajoz, recordando
gratamente su venida para hacer fotos de Carnaval por encargo del
MEIAC, junto a otros fotógrafos locales y nacionales. Le seguiría Paco
Muñoz, más enjundioso, que alabaría la trayectoria creadora de Ouka
Leele, Premio Nacional de Fotografía 2005, señalando al final que su
obra sobre el Carnaval de Badajoz, inédita aún, sería presentada en
breve. Como mandan los cánones en esta Sala, nos obsequiarían al
final con un espléndido catálogo y la autora estuvo firmando
dedicatorias de lujo a todos cuantos quisieron. Finalmente, sería
servida por Caterex, el catering de Caja Badajoz, unas cervezas y
copichuelas de Viña Romale, un tinto riberadelguadiana,
uvas tempranillo y garnacha, de las acreditadas Bodegas de Dª Antonia
Ortiz Cirpián, de Almendralejo. A. R., naturalmente. Y, como es
costumbre también en este pueblo, acompañadas de unos suculentos platos
del mejor lomo y chorizo ibéricos, junto con las clásicas aceitunas y
otros bocaditos que sentaron de puta madre, que empezaba en Badajoz el
largo fin de semana.
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