25 de Febrero, 2007
La mujer necesita dos hombres... a la vez
Pues este es el titular de la novísima revista OKS-Salud,
subtitulada "su revista de cabecera", que en la portada del nº 1, que
ya hemos visto en las tiendas y kioscos de Badajoz, aparece, bajo una
figura sonriente de la panderga Eugenia Martínez de Irujo, la hija de la Duquesa de
Alba, un titular escandaloso que dará que hablar. Más que las
declaraciones de José María García en el programa de Jesús Quintero.
Uno que dice que "La mujer necesita dos hombres... a la vez". Por lo
visto, uno que haga el papel de "ángel", uno del tipo de "Yo quiero a
Laura", dulce, faldero y pamplinoso hasta caer malo, y el otro, de
"demonio", un gachón duro, malo, malísimo, chuleta, putañero y
vivalavirgen. ¡Y los dos a la vez! ¡Que manda huevos! Pues
acabarán con el personal masculino, que las mujeres casi doblan en
número a los hombres. Y habrá que rifarlos, que andan escasos, los
pobres. Pues esto es poliandria a la española, que se habla sólo de las
indígenas de este país, todavía llamado España. Y es que, cansadas de
tantas infidelidades y cabronadas masculinas, nuestras mujeres que han
dado un puñetazo en la mesa y han dicho con un par: ¡Para mí, dos! Y es que la española, cuando escoge, es que escoge de verdad. Ahora,
lo que no dicen los papeles es si lo de los dos maromos se debe hacer caiga quien caiga, solteros, casados, viudos, separados a la española, divorciados, heterosexuales, homosexuales, bisexuales, funcionarios de la Junta, parados, aparcacoches, magnates del ladrillo, pensionistas, jubilatas..., y es que se puede organizar la Mundial.
|
Versos y prosas, de José Martí
Hoy, domingo, dentro del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura
-- creado en el año 2002 y patrocinado por la Consejería de Cultura de
la Junta de Extremadura--, el periódico HOY, junto al ejemplar del día,
regala el librito Versos y prosas,
del precursor del Modernismo, periodista, filósofo, educador y político
cubano José Martí (José Julián Martí Pérez, La Habana, 1853-1895),
perteneciente a la serie Biblioteca Iberoamericana. Que será completada
en domingos sucesivos, pero ya rascándose el bolsillo, con Tradiciones peruanas, de Ricardo Palma, En el molino y otros relatos, de Eça de Queiroz, Cuentos de ensueño, de Enrique Gómez Carrillo, Cuentos fantásticos, de Rubén Darío, y Cuentos de muerte y de sangre,
de Ricardo Güiraldes. Todos ellos, al precio de 1 euro, periódico
aparte. Seguidamente, vendrán dos obras correspondientes a la
Biblioteca Mayor, Cuentos amatorios, de Pedro A. de Alarcón, y Mi prima me odia, del extremeño Felipe Trigo. Para concluir, ya en los dos últimos domingos de abril, con sendos libros de la Biblioteca Menor, El ruiseñor y la rosa y otros relatos, de Oscar Wilde, y Fábulas, de Tomás de Iriarte y Félix Mª de Samaniego. Un libro, un euro, lo que te cuesta un café, un paquete de pipas o una copichuela con aperitivo.
|
Decálogo de Derechos del Lector
1. El Derecho a No Leer. Sin este derecho, la lectura sería una trampa perversa. La libertad de escribir no puede ir acompañada del deber de leer.
2. El Derecho a Saltarse las Páginas. Por razones que sólo conciernen a nosotros y al libro que leemos.
3. El Derecho a No Terminar el Libro.
Hay treinta y seis mil motivos para abandonar una lectura antes del
final: la sensación de ya leída, una historia que no engancha,
desaprobación por las tesis del autor... Inútil enumerar las 35.995
restantes, donde bien podía estar un posible dolor de muelas.
4. El Derecho a Releer. Por el placer de la repetición, la alegría de los reencuentros, la comprobación de la intimidad.
5. El Derecho a Leer Cualquier Cosa. Buscamos escritores, buscamos escrituras; se acabaron los meros compañeros de juego, reclamamos camaradas del alma.
6. El Derecho al Bovarismo (enfermedad
de transmisión textual). La satisfacción exclusiva e inmediata de
nuestras sensaciones: la imaginación brota, los nervios se agitan, el
corazón se acelera, la adrenalina sube y el cerebro confunde,
momentáneamente, lo cotidiano con lo ficticio.
7. El Derecho a Leer en Cualquier Lugar. Completad vosotros este punto.
8. El Derecho a Hojear.
Autorización que nos concedemos para coger cualquier volumen de nuestra
biblioteca, abrirlo por cualquier lugar y sumirnos en él un momento.
Cuando no se dispone de tiempo ni de medios para ir a Venecia, ¿por qué
negarse el derecho a pasar allí cinco minutos?
9. El Derecho a Leer en Voz Alta.
Los libros se abren de par en par, y la multitud de los que se creían
excluidos de la lectura se precipita detrás de él. (Suele pasar con la
poesía cuando es cantada).
10. El Derecho a Callarnos.
Nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para
vivir. Y nadie tiene poderes para pedirnos cuentas sobre esa intimidad.
(Daniel Pennac, de Como una novela)
|
|
El Blog
Alojado en
|