19 de Febrero, 2007
Coplas de La Caidita y Portugal
En relación con la carta de mi amigo Pepe Rabanal en este blog, estoy totalmente de acuerdo contigo. Y fueron, no te lo pierdas, los de
La Caidita, la murga ganadora. Pésimo gusto carnavalero, por cierto,
cuanto tantas bromas se podían hacer para que Badajoz tuviera mar. Un
reflejo más de esta soberbia del inconsciente que nos invade cuando
tratamos las cosas de Portugal. En fin, es lo que tenemos y... ¡son los
premiados! ¡Manda huevos! Pues habrá que correr un estúpido velo, como
siempre.
Aquí va el estribillo tan "gracioso" de la murga ganadora:
Si queremos que haya barcos, si queremos ir a la playa si queremos ver el mar... ¡Tenemos que hundir Portugal! ¡Tenemos que hundir Portugal!
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Coplas de Carnaval y Portugal
A lo mejor estoy fuera de onda, pero ¿tiene gracia decir en una copla
que hay que hundir a Portugal? Este era uno de los estribillos que
sonaron en el López de Ayala, en la final. Ignoro cuántos portugueses
nos visitan en Carnavales y, aunque fueran pocos, no es cosa de empezar
otra Guerra de las Naranjas por un quítame allá esa rima. No recuerdo
qué murga salió por esa peteneras, da igual, más vale que hubieran curtido un poco más el lomo de la política local,
que estuvieron cortadillos. En mi ya larga trayectoria de cantar por
tierras portuguesas, me ha parecido notar que nuestros hermanos
portugueses (somos fronteros, rayanos, no olvidarlo) nos tratan mejor
que nosotros a ellos.
Saludos,
Pepe Rabanal Santander peperabanal@yahoo.es
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Lunes de Carnaval, la noche del desmadre
Hoy, lunes, el Carnaval de Badajoz llega a su punto más álgido, el de
no retorno. Es la noche del desmadre. Nadie se recoge. Del pendoneo por
el Centro, cantando, bebiendo, tocando los tambores, bailando por las
calles y haciendo carantoñas, bromas y mojigangas, a San Roque, que mañana
se da carpetazo final a la presente historia con el Entierro de la
Sardina. Hoy es una de las noches carnavaleras más ruidosas y
despendoladas de Badajoz, y serán miles los pacenses disfrazados y
gentes venidas de todas latitudes los que, sobre las 23:00 horas,
empezarán a concentrarse en la movida de Santa Marina --alrededor de
las plazas de Santa María de la Cabeza y de Conquistadores--, para
después desfilar y tocar los tambores de forma incansable hacia la zona
del Centro, alrededor de la plaza de España y calles adyacentes. Y,
después de un tiempo de cachondeo integral, vuelta a Santa Marina, a su
coqueta plazuela-auditorio. Y aquí tendrá lugar algo único: todas las comparsas y
grupos de percusión de Badajoz, siguiendo una norma no escrita, irán
uniéndose en una espectacular y grandiosa tamborada, codo con codo,
tambor con tambor, entre gritos de identidad badajocense: ¡Eo, Badajoz,
Badajoz, Badajoz!, --himno oficioso de la fiesta pacense--, ¡Badajoz,
Carnaval! o ¡Esto es Carnaval! Y la plaza y la avenida de Saavedra
Palmeiro seguro que se colapsarán, con una muchedumbre de máscaras
interpretando la mayor tamborada jamás escuchada por estos pagos este
año. Y los edificios y los ventanales seguro que retumbarán y aquí
nadie podrá dormir esta noche, si no ha tomado antes las de Villadiego
o... es sorda como una tapia. La gente presiente que esto se va a
acabar pronto y, en la víspera del adiós definitivo, se lo monta de
puta madre. Y la gente de fuera que venga invitada, seguro que se
quedará atónita al contemplar la "marcha" carnavalera que tiene Badajoz. Al
menos, de sus grupos más organizados. Y nuestros mozuelos y
yogurines, ajenos a tanto tamborazo y tente tieso, seguro que, al igual
que el pasado sábado, cogerán los caminos de sus botellones favoritos
--plaza de San Juan, junto a la escalinata de la Catedral, plaza de San
Atón, soportales de la calle Zurbarán, Los Cañones, etc.-- para formar
inmensas colonias de jóvenes disfrazados, donde es dificilísimo moverse
por su interior, con sus bolsas atiborradas de bebidas alcohólicas a
precio de tienda, incluidas las reglamentarias bolsas de hielo y los
vasos de plástico.
CON LAS DEL ALBA, A SAN ROQUE Y, así,
hasta que den las del alba, aunque muchos jóvenes y maduritos seguirán
empinando el codo hasta que cojan la cogorza reglamentaria y tengan que
dormir la mona en la puta calle o tirados en los portales de las casas.
Y de aquí, a San Roque los que puedan o estén en semiestado de revista,
en grupos, desfilando cual tropa derrotada en mil batallas en busca de
la acogedora Asociación de Vecinos, que invita al carnavalerío
superviviente --Martes de Carnaval ya-- a café bien cargado con dulces
de la tierra y una copita de aguardiente. Todo un detalle con los que
van a dar su "pésame" en el "velatorio" de la "pobre" Sardina. Que
horas más tarde será enterrada esperpénticamente. Como mandan los
cánones. Pero esa ya es otra historia.
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El Desfile de comparsas, entre el espectáculo y la rutina
Soberbio, colosal, primoroso, deslumbrante, espectacular, grandioso y
apetecible (en las primeras horas de la tarde), pero larguísimo,
repetitivo, cansino, aburrido y rutinario (en las primeras de la noche)
resultó el magno Desfile de comparsas del Carnaval de Badajoz, ayer
domingo, tras más de cinco horas en las calles, con cinco mil
participantes en acción, que se dice pronto. Y miles de personas de
espectadores, sentados o de pie, que colapsaron el "sambódromo" pacense
y las calles aledañas. Sin incluir el "tendido de los sastres", lleno
hasta la bandera para contemplar in situ
el grandioso espectáculo que discurría por debajo de sus balcones y
ventanas. Que Alsime, de Almendralejo, había dispuesto 8.500 sillas,
pero a 2,50 machacantes por barba. Con sus tarjetas identificatorias al
cuello, como en los congresos y celebraciones de alto copete. Faltó que
te dieran la carpeta con el programa y la revista. Aunque todo se
andará. Y, lo que es bueno, con gentes del todo Badajoz y de la
provincia, incluyendo centenares de portugueses. La espectacular
parada tendría su punto de concentración en los alrededores de Puerta
de Palmas, para ir estirándose por el Paseo fluvial y echar a andar por
la avenida de Santa Marina. Pero la "cola" llegaba bien atrás, por la
carretera de Circunvalación, a la altura del Embarcadero, donde se
situaban los autobuses y el comparserío, cargado de todos sus
pertrechos: gorros, estandartes, instrumentos de percusión, carritos de
bebidas, carromatos y demás impedimenta. Y el abajo firmante, que se
iría al Paseo y a la zona de Puerta de Palmas, a coger a la gente con
los preparativos y hacer tropecientas mil fotos. Como el amigo Javier
Marcos Arévalo, los fotógrafos Vidarte --los primos Enrique y Juan
Carlos-- y otros profesionales de la cámara, que iban a captar lo
mejor del día. Y allí hubo tiempo para recoger la presencia de
personajes que no pueden faltar en estos desfiles, como Celestino
Chaparro, un jubilata de La Estación que se empapela todos los años con
cupones, participaciones de lotería y demás, y que este año iba
disfrazado con estampas toreras desde el sombrero hasta los pies, y
Sixto Barroso, un madurito de buen ver, que iba de Elvis Presley, con
guitarra y puro, y que viene divirtiéndose a su aire desde 1992 con
personajes llamativos como de "hombre lobo" y "Rudolf Hess", un tipo
genial este marino mercante que "abre" todos los años nuestro desfile.
LAS MURGAS Y EL CARNABÚS, POR DELANTE Arrancaría
el desfile con las murgas --sólo unas cuantas, que todas no vienen,
perdiditas que andan con tantas actuaciones noctámbulas, con recogida a
las 10 de la mañana--, que desfilaron esta vez como comparsas,
acompañados de sus mujeres, abuelos, niños y demás parentela,
cantándole a la concurrencia de trecho en trecho. Después iría el
Carnabús, repartiendo programas, caretas, pegatinas y diverso material
publicitario con el "Víve las comparsas" de bandera, tras el que
aparecerían las primeras agrupaciones, Los Soletes, con su perrito
faldero también disfrazado, y Colorido sobre ruedas, Gente sin
barreras, formada, como todos sabéis, por paralíticos cerebrales de
Aspaceba, con sus monitores y auxiliares. Y allí que, para calentar
motores, montarían un numerito de impresión, con tambores y ritmos a
go-gó, besos y saludos al respetable, lanzamiento de serpentinas y
todo. Y la gente, encantada, aplaudiendo a rabiar. Y después que me
perdería, siempre en sentido contrario de la marcha, con mis dos
cámaras en el morral. Con lo que tuvo uno tiempo de ver cómo las
comparsas de la FALCAP estaban repartiendo unas pegatinas que decían:
"El Ayuntamiento ignora a las comparsas". Pero las anti-FALCAP, que,
aunque poquitas, haberlas, haylas, también repartían las suyas: "Museo,
SÍ... pero no de la FALCAP" y "Pal observador de la FALCAP", con un
gráfico de un puño cerrado y el dedo corazón sobresaliendo. Y es que los
de Antonio García habían
montado una red de "espías" en el trayecto para conocer, primero, y
poner a caer de un burro, luego, los fallos y estropicios de la
organización, que es del Ayuntamiento. Cosas que pasan en la
trastienda de estos fiestorros y que no salen nunca en los periódicos
ni en las teles, pero que hay que conocer para saber que el trasfondo
de los grupos del Carnaval de Badajoz no es una balsa de aceite,
precisamente. Así que todas las pegatinas, material efímero si se
quiere, pero de gran importancia para conocer cómo está el patio
carnavalero en la ciudad, al morral. La gente, entre paso y paso de
comparsa se entretendría pacíficamente comiendo pipas a discreción y
metiéndose para el cuerpo unos bocatas de aquí te espero. Y es que la
tarde se prometía larga. Mejor suerte corrieron los que se refugiaron
en las cafeterías y los bares del recorrido, que harían su agosto, su
septiembre, su octubre, su noviembre y hasta su diciembre. Y es que,
con el frío y la humedad reinantes, a lo calentito, se estaba de puta
madre, viendo el desfile sentados como unos señoritos. Y los más
pequeños tendrían también sus caprichos, en forma de globos de
colorines, a 4 machacantes la unidad, manzanas acaramelas, a 2, los
ricos parisienes, a 1, y las piluletas de caramelo, a 2. Como que los
de los carritos ambulantes y los vendedores de globos se pusieron las
botas, cómo iba el personal a aguantar cinco horas a sus chiquininos
sin cansarse ni protestar. Aunque me quedé con las ganas de ver a
las comparsas más gamberras, como Riau-Riau, los Super KK, Water Closet
y demás grupos despendolados, después de dos horas de aquí para allá
con el comparserío, regresé con mi gente, que me esperaba, ricamente
apoltronada y con unos cafés de impresión, en una céntrica cafetería de
la avenida de Europa.
LOS LINGOTES, DE TALAVERA, PRIMER PREMIO
Ya en casa, tras el larguísimo desfile, al anochecer nos enteraríamos
que había ganado la comparsa nº 42, Los Lingotes, de la cercana
Talavera la Real, fundada en 1996 y una de las clásicas en el gran
Desfile de Carnaval, que iban de impresionantes dragones.
Acontecimiento para la pequeña historia del Carnaval de Badajoz, que es
la primera vez que se lleva el concurso, en estos 27 años de fiesta,
una comparsa foránea. ¡Enhorabuena!
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