17 de Febrero, 2007
Dando la murga
¡Nos vemos en los bares! es la frase que más se oye estos días en el
Carnaval de Badajoz cuando se trata de saber qué hacen las murgas. Y es
que todas ellas, tras el "maratón" disputado en el López de Ayala, con
fase preliminar, semifinales y finalísima, una vez que han recuperado
el resuello por unas horas, se están desparramando por los mil y un
locales hosteleros y sociales de la ciudad, por todas las barriadas,
para actuar en vivo y en directo delante de sus incondicionales y de
los parroquianos ávidos de este tipo de actuaciones. De actuar sólo las
murgas más prestigiosas hace una década, se ha pasado a la
"democratización" murguera actual, donde prácticamente todos los grupos
podrán verse, ya sin pagar entrada, en los Escenarios callejeros
montados al efecto, en las Asociaciones de vecinos, Centros de mayores,
Asociaciones recreativas privadas, Centros comerciales, Clubes
sociales, Residencias de ancianos, así como en infinidad de cafeterías,
bares, pubs, cafés cantantes, mesones, tabernas, freidurías, churrerías
e, incluso... ¡en las zonas del botellón! Seguramente, a cambio de unas
copichuelas y unos bocatas y tentempiés sobre la marcha para aguantar
la función. Y así estarán cuatro días, desde hoy, sábado, hasta altas
horas de la madrugada del Martes de Carnaval, para después marchar al
unísono a San Roque a participar en el Entierro de la Sardina. Eso, si
los cuerpos y las voces aguantan, que aguantarán. Y, si no, a poner el play back reglamentario, mientras teatralizan sus coplas.
Festiva y ruidosa manera de "dar la murga" --lo contrario de "dar la lata"-- en el Carnaval de Badajoz. ¡Nos vemos en los bares!
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Un Pregón pasado por agua
Como en la pasada edición, con los Hermanos Calatrava, en ésta volvió
la lluvia a deslucir el Pregón anunciador del Carnaval de Badajoz.Y los
paraguas volvieron a ser los protagonistas de la noche. Además,
bastante frío, 10º marcaban los termómetros callejeros cuando se
acercaba la hora. Con regular asistencia de público --se había
suspendido previamente el desfile infantil de comparsas, aplazado para
esta tarde, a la misma hora, las 18:30-- y bajo un sirimiri tontorrón,
saldría la pregonera de este año al balcón del Palacio Municipal, la
catalana Verónica Hidalgo, miss España 2005, rodeada de una nube de
fotógrafos y del equipo municipal, con Miguel Celdrán, el alcalde, a la
cabeza, este año disfrazados de tunos de la tunería. La guapa modelo
iba ataviada de amazona inglesa de las novelas románticas y sería
presentada orbi et orbi por el
introductor de embajadores del reino de Badajoz, nuestro ínclito Emilio
González Barroso. Y, llegado el momento, que había cesado la lluvia,
mira por dónde, nuestra pregonera que desgranaría un discurso sin pizca
de gracia ni picardía, lleno de topicazos y lugares comunes y empezaría
con eso tan clásico de que "tenía muchas ganas de conocer el Carnaval
de Badajoz, el mejor de España". Y, a trote ligero, haría un canto a la
ciudad de Badajoz y a su gente, que, según nuestra Vero, "en Badajoz
nadie se siente forastero". Y entre otras cosas manidas, oídas un
millón de veces en estos 27 años de pregones, atascándose en algunos
momentos y pidiendo perdón, "hoy es hora de cantar, de bailar, de
desfilar, de vacilar, de bromear, de disfrutar a tope...". Y cuando iba
por los diez minutillos, que se pone a llover y la gente venga a abrir
sus paraguas y a refugiarse bajo las ventanas y balcones de la plaza.
Pero le quedó tiempo para arengar al poco público asistente: "¡A
divertirse a tope!", "¡Gracias, Badajoz!" y "¡Eo, Badajoz, Badajoz!". Y
allí que aplaudieron cuatro gatos, los niños y los mozalbetes, que la
gente mayor se iría refunfuñando. Menos mal que después de la
pavisosa Vero --pregonando, se entiende, que desfilando y saliendo en
las portadas de la revistas del cuore
ya es otra cosa, Sinforosa--, hubo algunos carnavaleros que nos
alegrarían la noche. Como el barco pirata del Guti, el de la taberna La
Giralda, y sus amigotes, que no dejaron de animar el cotarro esa noche.
O el conductor borracho que perdió todos sus puntos --José Mari
Fernández, el artesano del centeno--, embutido en una cuba de "pitarra
del 96", y con el volante en las manos, con el rótulo de "sin carné por
beber". Los pocos disfrazados que había, algunos con impermeables y
todo, se esfumarían rápidamente, en tanto que otros, como el abajo
firmante y la patronal, nos apalancábamos en los establecimientos
cercanos, en este caso, en Los Valencianos, a tomarnos un chocolate
calentito con dulces.
¿SABE USTED DÓNDE ES EL CONCURSO DE MURGAS? Pero
el golpe de la noche lo daría, ya por la calle del Obispo abajo, un
hombrecillo achacoso, encorvado, disfrazado como de émulo del mago
Tamariz, con sus malospelos y su bastón, que, a nuestro paso, se nos
acercó por detrás y nos preguntaría con voz misteriosa: --Oiga, señor, ¿sabe usted dónde es el concurso de murgas? Y
a punto estuve de tragarme el anzuelo si no fuera porque su voz le
delató: era Juanma Cardoso, el ínclito jefe de Prensa del Ayuntamiento,
que acudía a la función, acompañado de la fotógrafo María José Montero
y de una de sus compañeras del gabinete. Lo dicho, Pregón sin pena
ni gloria de la Vero Hidalgo en una noche donde el agua, los paraguas y
el barco pirata del Guti, el de La Giralda, fueron los protagonistas.
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La Caidita, vencedora del Concurso de murgas del Carnaval de Badajoz
Tras más de cinco hora y media de concurso, incluyendo la espera de la
decisión del Jurado, eran las 3:45 de la madrugada, con el teatro López
de Ayala atiborrado de público expectante, cuando los presentadores
dieron el resultado final del concurso de murgas más largo en la
historia del Carnaval de Badajoz. Nada menos que 32 agrupaciones en
disputa del primer premio. Y la vencedora resultó ser La Caidita,
que gana el concurso por primera vez en sus siete años de historia.
Sorpresa relativa, por cuanto otras eran las preferidas en las
quinielas de los distintos medios de comunicación, foros de Internet,
etc. Las siguientes, por orden de clasificación, serían Jarana, Los
Agüitas, Taways, Ad Libitum, Capitán Extremadura, Titirimundi y El
Nombre da igual.
El teatro fue una fiesta, antes y después del dictamen del jurado, con
las comparsas animando el ambiente con sus tambores, inclusive desde el
mismo escenario.
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