Acabo de recibir el último Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes,
el tomo XIV, año 2006, tocho de 413 páginas que más que Boletín habría
que denominarlo Revista. Dirigida por el Excmo. Manolo Pecellín,
contiene numerosos artículos, muchos de ellos de gran interés, dándose
la extraña circunstancia --en una publicación rigurosa que se precie,
como debe ser ésta-- de que algún autor repite, como Paco Tejada, que
presenta dos trabajos. Entre todos los títulos, me quedo con "Arte y
Pintura: dilema de hoy", de Eduardo Naranjo, "Platería civil en la Baja
Extremadura I", de Francisco Tejada, "En el Museo de Arte Romano de
Mérida: Claves explicativas del Mapa de las Lenguas de Extremadura", de
Antonio Viudas Camarasa, "Hannah Arendt", de Manuel Pecellín, "El
bachilller Fausto López, difunto en Indias, y la fundación de una
capellanía en la S. I. Catedral de Coria. En los reinos de España", de
Pedro Rubio Merino, "18 canciones para voz y piano (Poemas de Rufino
Félix Morillón)", de Miguel del Barco, "Un modelo de sociabilidad
masónica: liberales y
republicanos en la Logia Pax Augusta, de Badajoz", de Francisco López
Casimiro, "Un manifiesto por la Tierra", de Gonzalo Barrientos
Alfageme, "Presagio de silencio", de Jaime Álvarez Buiza", de Ángel
Sánchez Pascual, "Del injusto silencio que pesa sobre Juan Donoso
Cortés", de Emilio Luis Méndez Moreno y "La Campana nihilista de Ramón
(Gómez de la Serna)", de Antonio Gallego.
OTRAS SECCIONES
El
Boletín se completa con un breve artículo de Feliciano Correa en recuerdo del escultor y
académico Juan de Ávalos, fallecido hace unos meses, una biografía del
mismo, de Román Hernández Nieves, así como una antología de
"Poemas" (José Luis Álvarez, Santiago Castelo, Benito Acosta, Efi
Cubero, Jaime Álvarez Buiza, Rafael R. Félix, Juan Carlos R. Búrdalo,
Rosa Lencero y Nines Querol, entre otros), además de las Reseñas
bibliográficas pertinentes (omnipresente la firma con las siglas M. P.
L.), el capítulo II de La Biblioteca de la Real Academia de Extremadura
de las Letras y las Artes y un curiosísimo capítulo sobre las
actividades de los señores académicos en 2006. Y donde cualquiera puede
seguir la actividad intelectual de todos ellos, desde los prolíficos,
los creativos, los que hacen que la cultura y la vida se mueva, a los vagos, a
los que van tirando sin dar golpe, a los que viven de las glorias
pasadas, que de todo hay en la viña del Señor. Y la palma de oro se la
llevarín, a tenor de lo que se expone en estas paginillas, Antonio Viudas
Camarasa y Miguel León-Portilla, con tropecientas conferencias,
trabajos de investigación, premios y distinciones recibidas, cursos,
artículos, entrevistas periodísticas, asistencia a reuniones
científicas y la biblia en pasta, y la palma de latón sería para un tal
Julián Pérez Muñoz, que no dio un palo al agua. Dicho con todos los
respetos, no vaya a ser que medie alguna causa mayor que lo impidiera.
Termino agradeciendo al anónimo académico que me ha mandado el Boletín,
que no sé quién es. Ni una tarjeta, ni una carta, ni un telefonazo, ni
un correo electrónico, rien de rien.
Ni que estuviéramos en una isla perdida del Pacífico Sur, colegas...
Algún buen samaritano, sin duda, que entre los académicos tengo algunos
amigos, pocos, pero ahí están.