Bernardo Carande, Antonio Covarsí, Carlos Lencero y Fernando Pérez, in memoriam

Por El Avisador - 20 de Enero, 2007, 2:47, Categoría: General

Ayer por la noche asistimos en el Palacio de Congresos a un acto profundamente emotivo, justo y solidario. Se recordaba la memoria de cuatro personas destacadas de la cultura extremeña, fallecidas recientemente, tres de ellas en plena juventud: Bernardo Víctor Carande, Fernando Tomás Pérez González, Antonio Covarsí y Carlos Lencero. Y todos ellos con una relación especialísima con la ciudad de Badajoz. La sala Azul del Palacio estaba a rebosar, lleno histórico, con gente de pie: decenas de familiares, amigos, compañeros, muchos de ellos representativos de la sociedad, la política y la cultura extremeñas. Y entre tanto gentío, la Delegada del Gobierno, el consejero de Cultura, el Alcalde de Badajoz, el presidente de la Diputación Provincial, el director general de Promoción Cultural, la concejala de Cultura del Ayuntamiento pacense, así como un sinfín de concejales, senadores, diputados de la Asamblea de Extremadura, escritores, profesores, artistas varios, editores, directores de Museos y Bibliotecas, miembros de las asociaciones vecinales, jubilatas y gente del común.
El acto resultó muy sobrio, pero de gran emotividad. Con el telón pétreo de la muralla del baluarte al fondo y junto a cuatro grandes paneles con las figuras de los homenajeados, en el estrado se sentarían siete personas: Paco Muñoz, Miguel Celdrán y Juanmari Vázquez, por un lado, y Julián Rodríguez, Manuel V. González, Ángel Campos y Javier Fernández de Molina, por otro.
Y, en medio de un silencio sobrecogedor, Julián, Manuel, Ángel y Javier, acompañados por imágenes y diapositivas, incluidos unos sones flamencos, harían unos sencillos panegíricos recordando la figura y la obra de los cuatro extremeños desaparecidos --no ha mucho, por cierto--, con datos íntimos y de amistad que muchos desconocíamos. Las emociones se dispararían y algún ponente, como Julián, tuvo que hacer grandes esfuerzos, que se le caían las lágrimas.
Para la ocasión se había repartido a todos los presentes un librillo-homenaje, editado por las tres Instituciones convocantes, con síntesis biográficas y trayectorias de cada uno de ellos. Y no me resisto a poner algunas:
Bernardo Víctor Carande (1932-2005), prolífico escritor, pintor y dibujante, editor, fotógrafo y cronista taurino, agricultor, hombre inquieto y de enorme cultura. Autor de obras como Suroeste, De arribada o El abalorio. Y editor de revistas atípicas como Alor novísimo y Capela.
Antonio Covarsí (1951-2006), organizador de festivales y conciertos y extraordinario fotógrafo. Con exposiciones tan recordadas como Tramas, Monstruos, El Carnaval, Una luz incierta o Hecho en La Habana. Y la póstuma de Vivir en la Raya, inaugurada a finales de 2006.
Carlos Lencero (1951-2006), escritor, letrista de flamenco, colaborador de Camarón de la Isla. Autor de libros como Retablo de Morales, Caníbales, Camello de verano o La leyenda del cantaor solitario.
Fernando T. Pérez González (1953-2005), ensayista, profesor, editor, director de la Editora Regional de Extremadura, comisario de Exposiciones bibliográficas como Extremadura en sus páginas. Del papel a la web.
Y para inmortalizar el acto, allí que estaban los hermanísimos Vidarte, Manolo y Enrique, Enrique y Manolo, que tanto monta, monta tanto, que harían mil fotos. Al igual que el ínclito Álvaro Meléndez, que le ha cogido gustillo a la digital.

EPÍLOGO
Cerraría el acto la actuación del Grupo de cámara Protus, que, bajo la dirección del jovencísimo José Antonio Cid, cantaría divinamente cuatro temas elegidos para la ocasión: Cantares, Madrigalillo, Preludio y Esta tierra. Un largo aplauso se escucharía al final de este acto, organizado a la memoria de cuatro extremeños de a pie que tanto significaron en la vida y en la cultura de nuestra tierra, especialmente en Badajoz.
Enhorabuena, que actos como éste dignifican a sus mentores. Y ver juntos, casi de la mano, a tres de nuestros representantes políticos --Consejero, Alcalde y Presidente de la Diputación--, de suyo enfrascados en disputas partidarias por casi todo, es un regalo añadido que los ciudadanos valoramos.
Y, como mandan los cánones, a su término se serviría una copichuela, un vino de honor, en una de las salas del Palacio, servido magníficamente por el Catering Anabel, de Don Benito, nuevo por estos pagos. Y a fe que las viandas fueron exquisitas y el vino, superior. Un tinto joven, añada 2003, uva tempranillo, Señorío de Zúñiga, un excelente riberadelguadiana de las acreditadas Bodegas Castelar, de Hornachos. Y el servicio, impecable, brillando con luz propia un tal Andrés, todos con sus guantes blancos y la mejor de sus sonrisas. Superior. Mi felicitación, pues, a la madama del Catering, Anabel Rojas López, profesora universitaria de Badajoz y sobrina, por cierto, del malogrado flamencólogo pacense Joaquín Rojas.

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