20 de Enero, 2007
¡Marchando un puchero!
Con el temporal de frío a punto de entrar por estos pagos, arrancó el pasado viernes en el Casco Antiguo y la Zona Centro de Badajoz su II Ruta de los pucheros,
con la participación de 28 establecimientos y esta vez hasta el 4 de
febrero. Gastronómica manera de engancharte al Centro de la ciudad y pasártelo
divinamente de santuario en santuario, sólo por 2 machacantes el plato,
bebida, cama y putiferio aparte. Y con platos suculentos, salidos de
los mejores fogones de la ciudad, platos en su mayoría procedentes de
los guisotes de nuestras abuelas. Aquí está la Carta de hogaño:
CARTA DE PUCHEROS 2007
coles
de matanza, lentejas, cocidos, estofados, menestras, judías con
panceta, patatas guisadas con costillas, judiones con codornices,
potajes de garbanzos, espinacas y bacalao, judías con chorizo y
panceta, caldereta pastoril, patatas marineras, fabada asturiana,
garbanzos con callos y morro, patatas con costilla ibérica y mondongo,
guiso de judías...
Y los chiringuitos participantes este
año, entre bares, restaurantes, cervecerías, cafés, tabernas, mesones y
demás estanibés, son éstos:
CHIRINGUITOS
Patalana
Ambigú, Franqui's, Abacería San Juan, El Callejón de la Plazuela,
Flash, Los Monteros, Zeus, La Fresquita, Dosca II, Tristana, Dehesa del
Gourmet, El Almirez, Horno Santa Eulalia, La Casona, La Santina,
Fátima, Doña Purita, Lisboa, Pepe Jerez, La Ría, Victoria, Jamaco,
Cacenebo, La Gussy, La Furriona, El Descubridor, El Postigo y el
antiguo Bar El Farol.
Así que ya lo sabéis, coged el
plano que os proporciona la AECAB y a perderse por el Centro. Llevarse
pasta y el móvil cargado por si os tienen que ir a rescatar. Y llevaos
a la patronal o al maromo, a los chiquininos y a los abueletes.
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Bernardo Carande, Antonio Covarsí, Carlos Lencero y Fernando Pérez, in memoriam
Ayer por la noche asistimos en el Palacio de Congresos a un acto
profundamente emotivo, justo y solidario. Se recordaba la memoria de
cuatro personas destacadas de la cultura extremeña, fallecidas
recientemente, tres de ellas en plena juventud: Bernardo Víctor
Carande, Fernando Tomás Pérez González, Antonio Covarsí y Carlos
Lencero. Y todos ellos con una relación especialísima con la ciudad de
Badajoz. La sala Azul del Palacio estaba a rebosar, lleno histórico,
con gente de pie: decenas de familiares, amigos, compañeros, muchos de
ellos representativos de la sociedad, la política y la cultura
extremeñas. Y entre tanto gentío, la Delegada del Gobierno, el
consejero de Cultura, el Alcalde de Badajoz, el presidente de la
Diputación Provincial, el director general de Promoción Cultural, la
concejala de Cultura del Ayuntamiento pacense, así como un sinfín de
concejales, senadores, diputados de la Asamblea de Extremadura,
escritores, profesores, artistas varios, editores, directores de Museos
y Bibliotecas, miembros de las asociaciones vecinales, jubilatas y
gente del común. El acto resultó muy sobrio, pero de gran
emotividad. Con el telón pétreo de la muralla del baluarte al fondo y
junto a cuatro grandes paneles con las figuras de los homenajeados, en
el estrado se sentarían siete personas: Paco Muñoz, Miguel Celdrán y
Juanmari Vázquez, por un lado, y Julián Rodríguez, Manuel V. González,
Ángel Campos y Javier Fernández de Molina, por otro. Y, en medio de
un silencio sobrecogedor, Julián, Manuel, Ángel y Javier, acompañados
por imágenes y diapositivas, incluidos unos sones flamencos, harían
unos sencillos panegíricos recordando la figura y la obra de los cuatro
extremeños desaparecidos --no ha mucho, por cierto--, con datos íntimos
y de amistad que muchos desconocíamos. Las emociones se dispararían y
algún ponente, como Julián, tuvo que hacer grandes esfuerzos, que se le
caían las lágrimas. Para la ocasión se había repartido a todos los
presentes un librillo-homenaje, editado por las tres Instituciones
convocantes, con síntesis biográficas y trayectorias de cada uno de
ellos. Y no me resisto a poner algunas: Bernardo Víctor Carande
(1932-2005), prolífico escritor, pintor y dibujante, editor, fotógrafo
y cronista taurino, agricultor, hombre inquieto y de enorme cultura.
Autor de obras como Suroeste, De arribada o El abalorio. Y editor de revistas atípicas como Alor novísimo y Capela. Antonio Covarsí (1951-2006), organizador de festivales y conciertos y extraordinario fotógrafo. Con exposiciones tan recordadas como Tramas, Monstruos, El Carnaval, Una luz incierta o Hecho en La Habana. Y la póstuma de Vivir en la Raya, inaugurada a finales de 2006. Carlos Lencero (1951-2006), escritor, letrista de flamenco, colaborador de Camarón de la Isla. Autor de libros como Retablo de Morales, Caníbales, Camello de verano o La leyenda del cantaor solitario. Fernando T. Pérez González
(1953-2005), ensayista, profesor, editor, director de la Editora
Regional de Extremadura, comisario de Exposiciones bibliográficas como Extremadura en sus páginas. Del papel a la web.
Y para inmortalizar el acto, allí que estaban los hermanísimos Vidarte,
Manolo y Enrique, Enrique y Manolo, que tanto monta, monta tanto, que
harían mil fotos. Al igual que el ínclito Álvaro Meléndez, que le ha
cogido gustillo a la digital.
EPÍLOGO Cerraría el acto la actuación del Grupo de cámara Protus, que, bajo la dirección del jovencísimo José Antonio Cid, cantaría divinamente cuatro temas elegidos para la ocasión: Cantares, Madrigalillo, Preludio y Esta tierra.
Un largo aplauso se escucharía al final de este acto, organizado a la
memoria de cuatro extremeños de a pie que tanto significaron en la vida
y en la cultura de nuestra tierra, especialmente en Badajoz.
Enhorabuena, que actos como éste dignifican a sus mentores. Y ver
juntos, casi de la mano, a tres de nuestros representantes políticos
--Consejero, Alcalde y Presidente de la Diputación--, de suyo
enfrascados en disputas partidarias por casi todo, es un regalo añadido
que los ciudadanos valoramos. Y, como mandan los cánones, a su
término se serviría una copichuela, un vino de honor, en una de las
salas del Palacio, servido magníficamente por el Catering Anabel, de
Don Benito, nuevo por estos pagos. Y a fe que las viandas fueron
exquisitas y el vino, superior. Un tinto joven, añada 2003, uva
tempranillo, Señorío de Zúñiga, un excelente riberadelguadiana
de las acreditadas Bodegas Castelar, de Hornachos. Y el servicio,
impecable, brillando con luz propia un tal Andrés, todos con sus guantes
blancos y la mejor de sus sonrisas. Superior. Mi felicitación, pues, a
la madama del Catering, Anabel Rojas López, profesora universitaria de
Badajoz y sobrina, por cierto, del malogrado flamencólogo pacense
Joaquín Rojas.
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