Hoy, 31 de diciembre, último día del año, Nochevieja, Badajoz lo celebra
de forma ruidosa y festiva. No es para menos, acaba el año 2006
y comienza uno nuevo, el 2007, al que hay que darle la bienvenida con
el ritual adecuado --toma de las doce uvas a las doce de la noche y
brindis, según los bolsillos, con champán, cava o sidra, los besos y
los abrazos de rigor y las llamadas telefónicas en cascada--, al que
seguirá una larguísima noche de fiesta que durará hasta bien entrada la
mañana.
La noche de San Silvestre tiene en Badajoz tres momentos
diferenciados. El primero, desde el mediodía hasta las 20-21 horas, con
el personal joven concentrándose en los kioscos, bares, pubs y cafeterías
populares de la ciudad, así como a su entrada, en grupos de amigos,
para beber copas de forma ininterrumpida. Mientras, en las casas se
ultiman los detalles de la gran cena.
LA CENA Y LAS UVAS
El segundo, sobre las 10-11 de la noche para dar
cuenta en familia de la última comida pantagruélica del año. A la que
seguirá, siguiendo las retransmisiones televisivas, el ritual de las
doce uvas desde la madrileña Puerta del Sol, seguido del champán, el cava, el turrón, los polvorones, los
abrazos y las mil y una llamadas a familiares y amigos repartidos por
el ancho mundo. Pero hay otro gran sector de pacenses, cada año en
aumento, que, tras la cena, las copas de ritual y lo que caiga, suele
acudir a la fiesta que organiza el Ayuntamiento todos los años en la
plaza de España. Lugar donde se pueden tomar las uvas, regaladas por la
Asociación de Empresarios del Casco Antiguo (AECAB) y brindar con las
bebidas que cada cual aporte al fiestorro. Este año, a partir de las 23
horas, con campanadas a cargo de nuestro todoterrenal Emilio González
Barroso, seguidas de un fin de fiesta que durará hasta las cinco de la
madrugada. Con disjockeys a la última, animación audiovisual y
discotequeo del bueno hasta que el cuerpo aguante.
Y como contraste,
que en Badajoz hay gente "pa tó", unos minutos antes de las 24 horas,
salen de estampida de la plaza sanjuanera varios centenares de
corredores de todas las edades, sexo y condición, cada una corriendo o
marchando a su aire, en la segunda edición del cross de San Silvestre
en la capital pacense, que concluirá en la plaza de Conquistadores,
junto a El Corte Inglés, trayecto de apenas un kilómetro.
LOS COTILLONES
Y el tercero, sobre la una de la madrugada, 2007 ya,
con la celebración de numerosas macrofiestas y multitudinarios
cotillones repartidos por toda la ciudad y su extrarradio, con miles de
personas, especialmente jóvenes y maduritas, ataviadas con sus mejores
galas: ellos, de gris o de negro, con su chaqueta y corbata, y ellas,
con vestidos de gala a la última, de escotes generosos, con su joyerío
y complementos a juego, amén del abrigo o chaquetón de pieles para el
regreso. Y, como manda la tradición, portando prendas íntimas
de color rojo chillón, el color de la suerte. Fiestas todas ellas con
su bolsa de cotillón, barra libre, bufé abierto y discotequeo a un
millón de watios, que acabarán por la mañana o hasta que el cuerpo
aguante, después de meterse el mocerío unas migas con café bien cargado
o los clásicos churros con chocolate.
Y tras la "batalla", en la hora de la recogida, habrá quien tenga lucidez para decir eso tan clásico:
--¡2006 ha muerto! ¡Viva 2007!