Hoy, Fin de Año, Badajoz revivirá una de sus noches más
multitudinarias, ruidosas y festivas. Pero no es la única del año, que
hay otras. Noches plenas de emociones y, según los casos, de excesos
sin cuento, marcadas por la celebración de actos singulares y de alto
contenido simbólico.
Por orden cronológico, la primera es la Noche de Reyes
(5 de enero), cuando miles de familias, con sus pequeñuelos en lugar
privilegiado, reciben la visita de los Reyes Magos de Oriente, Melchor,
Gaspar y Baltasar. Noche que se cierra bien de madrugada, con los
grandes almacenes y comercios de juguetes y regalos abiertos al
público. Lo mismo que las panaderías y dulcerías, donde se sirven los
mejores roscones de Reyes de Badajoz.
La segunda es el Lunes de Carnaval,
vísperas del Martes, día festivo y última jornada del Carnaval de
Badajoz, que se despide, empalmando la noche con el día, con el popular
Entierro de la Sardina, en el barrio de San Roque. Noche donde miles de
carnavaleros, espléndidamente ataviados, aunan sus tambores para
ofrecer una interminable tamborada a los gritos de ¡Eo, Badajoz,
Badajoz, Badajoz!, ¡Esto es Carnaval! y ¡Badajoz, Carnaval!
La tercera tiene lugar en Semana Santa, entre los meses de marzo y abril. Concretamente, el Viernes Santo,
cuando sale a hombros de sus costaleros la Patrona de Badajoz, Ntra.
Sra. de la Soledad, en la llamada procesión del rosario o del silencio.
Sola, enlutada, sin joyas y sin palio. Con miles de personas,
especialmente mujeres, acompañándola por las calles céntricas de la
ciudad, recogiéndose a las tantas en su plazuela en olor de multitudes
y entre cantos de saetas, lágrimas, aplausos y vítores de ¡Guapa!,
¡Guapa!, ¡Guapa!
La cuarta es la Noche de San Juan,
Patrón de Badajoz, al filo de las 0 horas del día 24 de junio. Con
miles de pacenses apostados alrededor del río Guadiana, ocupando
materialmente sus cuatro puentes y todos los rascacielos de los
alrededores, presenciando una imponente tirada de fuegos artificiales.
Tras los que el gentío se desparramará en busca del Ferial de Caya para
rematar festivamente la jornada en las muchas atracciones y casetas del
recinto.
La quinta es Nochebuena,
el 24 de diciembre, vísperas de la Natividad del Señor, con todas las
familias pacenses reunidas a mesa y mantel para degustar unas de las
cenas más opíparas del año --con los mejores embutidos, carnes,
pescados, mariscos, vinos y licores del mercado--, rematada con frutas
exóticas y dulces típicos --turrones, mazapanes, polvorones, fruta
escarchada, almendras garrapiñadas...-- y el cántico o la audición de
villancicos populares. Cena donde la alegría general se entremezcla con
la nostalgia y las lágrimas por la ausencia de los seres queridos ya
fallecidos.
Y la sexta, Nochevieja,
esta noche, precisamente, con otra cena pantagruélica, el ritual de las
uvas, los brindis, los abrazos, el envío masivo de mensajes telefónicos
y sms y un larguísimo fin de fiesta, hasta la mañana siguiente, Año
Nuevo ya.