Hace cinco días que el Avisador lleva más callado que un chucho. No
dice ni pío. Y es que el abajo firmante se fue con toda su troupe a los
Madriles. No a pasar la cara en barro,
que decían nuestros abuelos y bisabuelos, sino a saborear la Navidad y
los preámbulos del Fin de Año en la Villa y Corte, la del Oso y el
Madroño, la del 2 de Mayo y San Isidro Labrador, la del gallardo
Gallardón y su prima Esperancita, centro neurálgico del país, rompeolas
de las Españas. Y, ya puestos, a rendir visita al Ministerio de
Educación y Ciencia, que tenía recado de su institutriz, una tal
Mercedes Cabrera, para recoger un recuerdo de un antepasado del Rey de
España, un tal Alfonso X, apodado "el Sabio".
Y en estos cinco días
seguro que habréis descansado a gusto de mis chorradas y panfletos
cotidianos sobre Badajoz. Y es que lo del Avisador, según me cuentan
algunos, está creando adicción, afectando al coco. Por lo que este
descanso os habrá venido de maravilla.
Pero, una vez en casa y recuperado el resuello, aquí estamos de nuevo para contar las cosas que pasan en Badajoz y alrededores.