Tiempo de aguinaldos
Pasó la Nochebuena, con sus cenas copiosas al amor de una buena
calefacción y la omnipresente tele, con la llegada también de Papá Noel
con sus regalos, cual Rey mago, pero anglosajón. Y hoy es Navidad, una
de las fechas más festejadas en el orbe cristiano, la Pascua de
Navidad, de ahí el sentido de la felicitación ¡Felices Pascuas! Y
otra de las costumbres navideñas que todavía perviven por estas
latitudes es la de pedir el aguinaldo. Añeja costumbre ésta la de pedir
el aguinaldo, cuando desde la Edad Media los Reyes y los nobles
entregaban numerosos regalos y presentes a los criados y servidores de
sus castillos y posesiones. De ahí, a pedirlos cantando villancicos
divertidos, sería el paso siguiente. Costumbre que perviviría en
Badajoz hasta mediados del siglo pasado, cuando una legión de empleados
y gentes de oficios tradicionales y subalternos --mozos de las tiendas
de ultramarinos, camareros, modistillas, barberos, piconeros, zapateros
remendones, faroleros, serenos, carteros, panaderos, estanqueros,
guardias urbanos, afiladores, paragüeros, lañadores...--, nos pedían el
aguinaldo, al tiempo que nos obsequiaban, sonrientes, eso sí, con una
tarjeta en la que nos deseaban "unas felices Pascuas y un próspero Año
Nuevo".
AGUINALDOS INFANTILES Hoy día la costumbre la
mantienen nuestros muchachos. Grupos de niños y mozalbetes, amigos o de
la vecindad, que, provistos de panderetas, latas, botellas de anís u
otros instrumentos de percusión, llaman a tu puerta y, al abrirles,
suelen cantar a coro villancicos y aguinaldos. A cambio de unas
monedas, unos cachos de turrón y otros dulces navideños, como
polvorones, figuritas de mazapán y mantecados. El dinerillo recogido
les servirá al final de la jornada para comprarse caramelos,
chucherías, botes de nieve artificial, confetis, petardos, bombas
fétidas, bengalas luminosas, etc.
Y los aguinaldos que cantan, variados, pueden ser algunos de éstos:
Dame el'aguinaldo, carita de rosa, que no tienes cara de ser tan roñosa. Y si me lo das, y si me lo das, que pases las fiestas con felicidad. Y si no me lo das, y si no me lo das, que se te caiga encima la campana gorda de la Catedral.
O, también:
que pases las fiestas en el'hospital.
Si
la cosa funciona --los inquilinos de las casas sonríen y no les dan con
la puerta en las narices--, hay tiempo de cantar algunos más,
aguinaldos bordes, macarrónicos o gamberros, como éstos:
La Virgen tiene un anillo, San José tiene un reló, y el Niño, como es tan chulo, s'ha comprao un ordenadó. Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande, que es la Nochebuena.
Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, saca la bota María, que me voy a emborrachar. Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande, que es la Nochebuena.
En el portal de Belén han entrao los ratones y al pobre de San José l'han roío los calzones. Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande, que es la Nochebuena.
La Virgen tiene un "vespino", San José tiene un "seiscientos" y el Niño, como es tan chulo, s'ha comprao un "milquinientos". Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande, que es la Nochebuena.
En el portal de Belén la Virgen está haciendo migas, se le cayó la sartén y acudieron las hormigas. Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande, que es la Nochebuena.
En el portal de Belén han entrao los ladrones y al pobre de San José l'han robao los calzones. Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande, que es la Nochebuena.
También
es verdad que, si hay confianza, el dueño o la dueña de la casa pueden
replicar los aguinaldos infantiles con otro antiguo, como éste, que,
seguro, será coreado por todos:
En la puerta de mi casa voy a poner un petardo pa'reirme del que venga a pedir el aguinaldo. Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande, que es la Nochebuena.
¡Bienvenidos sean los aguinaldos! ¡Y sed generosos con los chavales!
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