Navidad es tiempo que recuerda el nacimiento en Belén de Jesús Niño.
Reflejado en un tierno y sonriente infante, recostado, semidesnudo,
sobre una canastilla. Tiempo que nos inspira ternura y nos trae añejos
recuerdos de cuando nuestras madres, abuelas y tatarabuelas tenían a
sus pequeñuelos y los dormían dando tantarantanes a las cunas, en los
brazos o al compás de nanas entrañables. Hoy día los padres modernos,
que necesitan un libro de instrucciones para dormir a sus bebés y van
siempre con prisas, ya no le cantan nanas a sus chirivejes. Para estos
padres posmodernos van dedicadas estas nanas --algunas de ellas,
extremeñas--, entresacadas de varias colecciones de nanas hispanas (*),
pero personalizadas, cambiando "mi niño" o "mi niña" por nombres
propios de plena actualidad. Ahí van estas diez, a ver qué pasa:
1
Duérmete, Leonorín de Todos los Santos del Almanaque,
duérmete mi amor,
duérmete, vida mía
de mi corazón.
2
Pajarito que cantas
en la laguna,
cállate, que mi Borja Mari
duerme en la cuna.
3
Nana, nanita nana,
nanita ea,
mi Jairo Fernando tiene sueño,
bendito sea.
4
Este Carlos Alfredo chiquito
no tiene cuna,
su padre es carpintero
y le va a hacer una.
5
Ágata Luz de la Pradera, bonita,
flor de canela,
tan bonitica
como tu abuela.
6
Pajarillo que cantas
en un almendro,
no despiertes a mi Rodrigo de las Mercedes,
que está durmiendo.
7
Esta Paqui del Amor Hermoso
no quiere dormir,
que cierra los ojitos
y los vuelve a abrir.
8
Mi Vanessa de las Mercedes,
que nació de noche,
quiere que la lleven
a pasear en coche.
9
A-rro-ró, mi niño,
mi Luisma Cristofer duerme,
con los ojos abiertos,
como las liebres.
10
Duérmete, Tamara Carlota
que viene el coco,
y se lleva a las niñas
que duermen poco.
¿Qué
tal? Si los nombres son otros, los cambiáis tranquilamente, estáis en
vuestra casa. Si veis que hacen efecto y vuestros niños se quedan
"roque" a los primeros compases, la cosa funciona y habrá que
patentarla. Ahora, si los zagales cogen una llantina de no te menees y
os dan la noche, la madrugada y llegan así al amanecer, dadles el bibe,
colegas, que tienen más hambre que los pavos del tío Perico.
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(*) C. Bravo Villasante, Antología de la Literatura infantil española 3 (Folklore), Madrid, 1985, 3ª ed., J Calles Vales, Cancionero popular, Madrid, 2000, y F. Cillán Cillán, y Nanas y rimas de la primera y segunda infancia, Cáceres, 2003.