Manolo, el amante de las guitarras
No ha mucho, en uno de
los variopintos saraos culturales que se organizan en Badajoz, conocí a
un tipo singular, presentado por nuestro ínclito M2, o séase, Miguel
Murillo, el baranda del López y otras hierbas. --¿Pero no conoces a Manolo? --me dice, asombrado. --Pues no, no caigo... --¡Pero hombreeeeeee...! --se deja caer M2. Y
me da una retahíla de razones, artísticas todas, por las que cualquiera
de Badajoz debe conocer la vida y milagros del tal Manolo. Y
en esto que el aludido se echa la mano a la cartera y me saca su
tarjeta. Una tarjeta ilustrada, no como las de todo el mundo, sólo con
letrinas. Y, ojeándola atentamente, debajo de una balconada de corte
árabe, que me veo una guitarra en primer plano, enmarcándolo todo un
texto de Antonio Machado, en letra chiquinina, que dice: "Y en la
guitarra resonante y trémula, la brusca mano al golpear fingía el
reposar de un ataúd en tierra". ¡Toma ya! Pero mi admiración sube
enteros cuando leo más abajo:
Manuel J. Iglesias Segura Amante de las guitarras.
¡Así,
como os lo cuento, un Manolo tal y tal, "amante de las guitarras"!
¡Genial! ¡Como para que lo metan en el Guinnes por la vía de urgencia! Pero
estoy a punto del pasmo cuando me entero de que el menda es de Badajoz,
vive en la calle Calatrava, en el corazón de su Casco histórico, sabe
de flamenco lo que no está escrito, ha recorrido media Europa viviendo
de la guitarra y que... ¡está casado con una gitana de rompe y rasga,
también de Badajoz! Una gitana de tronío que se arranca por bulerías,
fandangos, sevillanas o lo que haga falta en cuantito se oye el rasgueo de una guitarra. Y
claro, hablando luego más sosegadamente con nuestro Manolo, uno se
entera que es maestro de escuela y que se ha recorrido media Europa
--París, Zurich, Roma, donde estuvo cinco años, Amsterdam...-- tocando en grupos de flamenco, viviendo de la guitarra, vamos. Con 47 tacos, uno menos en Canarias, resulta que compone obras musicales para grupos teatrales extremeños, como El carro, de Al Suroeste Producciones. Y
se conoce todas las guitarras, empezando por la eléctrica de la época
dorada de los 60. Y ahora anda metido en la música árabe o andalusí.
Que está tratando de crear un grupo con este tipo de música, con sus
músicos, cantantes y danzarinas del vientre y todo. Y, por si fuera
poco, que da conferencias sobre la cultura flamenca allí donde le llaman. --Entonces, ¿el flamenco, producto made in Andalucía? --le meto los dedos. Pero el andoba no se inmuta y, de carrerilla, me da todo tipo de explicaciones. --Nacido
allí, sí, pero hoy extendido a otros lugares de España con palos
propios: Extremadura, con sus tangos y jaleos de la Plaza Alta de
Badajoz, La Unión, en Murcia, con sus cantes mineros. Pero el núcleo
fuerte del flamenco está en el triángulo formado por Jerez, Triana y
los Puertos --me lo explica todo con autoridad, bien clarito. Con este hombre te pueden dar las uvas, lo que sabe de arte flamenco. --Cuando quieras me llamas, nos tomamos unos vinos en el Casco antiguo y te cuento más cosas --me dice a modo de despedida. Pues
te llamaré, Manolo, "amante de las guitarras", biblioteca andante del
flamenco, un payo bien plantao de Badajoz enamorado hasta las cachas de
una gitana.
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