El día que Zapatero y Sócrates vinieron a Badajoz

Por El Avisador - 27 de Noviembre, 2006, 0:52, Categoría: General

El viernes 24, con viento racheado, nubarrones en lontananza y agradable temperatura, fue una jornada histórica en Badajoz. En esa fecha llegaban a la ciudad los presidentes del Gobierno de España y de Portugal, José Luis Rodríguez Zapatero y José Sócrates, respectivamente, acompañados de una extensa corte de ministros, subsecretarios y personal de servicio. El motivo era la celebración de la XXII Cumbre/Cimeira Hispano-Lusa. El español lo haría después de aterrizar en la cercana Base Aérea de Badajoz, junto a Talavera la Real, y el portugués vendría en automóvil, atravesando la antigua frontera de Caya, en la vía que unen Lisboa con Madrid. En medio de extraordinarias medidas de seguridad, con las cloacas del centro inspeccionadas y las alcantarillas selladas, con el espacio aéreo de la ciudad cortado a rajatabla, y con la presencia de una nube de periodistas y técnicos de ambos países, los dos mandatarios tenían una cita en la céntrica Delegación del Gobierno, en la avenida de Huelva. Edificio que, al igual que La Alcazaba y la Plaza Alta, corazón del viejo Badajoz, presentaba un aspecto inmejorable, con banderas --España, Portugal y la Unión Europea-- y macetones decorativos a la entrada. Por razones de seguridad, la avenida fue cortada en su primer tramo, quedando libre la vía opuesta y, claro es, el bulevar central. Zona de paso de la gente y, como se verá, lugar donde, a partir de las seis de la tarde, se concentraría gente de todo tipo y condición. Muchos curiosos para ver en vivo y en directo a los líderes y el séquito de los dos Gobiernos y una muchedumbre de la Plataforma Ciudadana Refinería No (PCRN) y otros colectivos defensores del Medio ambiente, para dar caña a Ibarra y Zapatero --por este orden-- por su empeño de poner en Tierra de Barros una Refinería de petróleo. La concentración, que la delegada del Gobierno quería haber constreñido, por "molesta" --aunque se adujeran razones de seguridad, siempre la seguridad--, al cercano callejón de Correos, a 60 metros de la Delegación, se realizaría finalmente frente al edificio gubernamental gracias a una sentencia in extremis del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura. Lo que resultó ser una grata noticia para los demócratas, saber que el Estado de Derecho funciona en esta Región.

LA PLATAFORMA REFINERÍA NO
Y es sobre las 18,15 cuando me llego al lugar y la avenida de Huelva que es un hervidero de gentes, que va llenándose de curiosos y otros que enarbolan decenas de pancartas, carteles y banderas al viento. Y junto a la entrada, una nube de periodistas, cámaras y fotógrafos. Y la gente de fuera, formando un gran óvalo, con un gran aparato de protección que incluía vallas cruzadas delante y muchos policías de uniforme y gorra azules y material antidisturbios, casco incluido, a la cintura, los de la UIP, la Unidad de Intervención Policial, los "hombres de Harrelson" del ministro Rubalcaba. Faltaron los tiradores de élite apostados en las alturas, los perros de presa y las tanquetas del agua para parecer aquello un país tercermundista. Y en las traseras, junto a la calle de Regino de Miguel, una considerable flota de furgones y coches de la Policía, de la Guardia Civil y una ambulancia del 112, prestos para cualquier contingencia. Además de los muchos vehículos de las radios y las televisiones hispano-portuguesas, con sus parabólicas en ristre, así como la antena rodante que dispondría Telefónica para que los móviles de todos los prebostes allí reunidos no tuvieran problemas de cobertura.
Con que me pierdo entre la multitud, que, según pasa el tiempo, va llenándose de gente venida de la comarca de Tierra de Barros, abundando los de Villafranca de los Barros, Fuente del Maestre, Los Santos de Maimona, Villalba de los Barros y Almendralejo, además de Zafra, entre otros lugares de la ubérrima comarca y sus confines. Y, nada más entrar, que saludo a algunos que conozco, Isabel, de Los Santos, y José Antonio, de Badajoz, miembros destacados de la Plataforma. Y en tanto miro con detalle por si aparece algún político en ejercicio y que no veo a nadie, que va una voluntaria y me planta una pegatina en el pecho, una que dice "Extremadura Limpia!!". Bien empezamos, porque de inmediato la gente, en tanto airea sus banderas y sus pancartas, empieza a entonar cánticos apasionados, silabeando rítmicamente, como "La Refinería, no queremos", "Esta industria guarra, para el patio de Ibarra", "Extremadura es una dictadura", "Este proyecto lo vamos a parar". También hay gente provista de silbatos y megáfonos y, por momentos, aquello parece un pandemonium de gritos, banderazos y cánticos con la gente pasándoselo de puta madre.
Pasan los minutos y me muevo, aunque con dificultades, por la parte de atrás, junto a los bancos de hierro. Tiempo para tomar notas de decenas de carteles y pancartas: "Gritemos NO Refinería", "Almaraz-Cerrar (con un candado)", "Centrales térmicas, NO", "Agua y aire Limpios. Extremadura verde".
De aquí para allá, vuelven de nuevos los gritos: "Ibarra, Ropero, nos venden basurero", "Comisiones, Ugeté, sindicatos del Poder", "Ibarra, escucha, el pueblo está en la lucha" y la que se repite cada dos por tres, "La Refinería, no queremos", un clamor con todas las gargantas al unísono. Gente de los pueblos, hombres y mujeres de edad madura, mucha gente joven, grupos de amigos es lo que más abunda. Todos, entusiasmados, esperando la llegada de la comitiva de Zapatero. Y siguen los cartelones y las pancartas moviéndose de un lado para otro del bulevar: "Queremos democracia y NO dictadura", "Más cultura, menos cara, dura", "NO votamos Refinería", "La única garantía, NO a la Refinería", "Nos roban el agua del pantano de Alange". Por momentos aquello parece un mar de banderas extremeñas y negras, con el escudo de la Plataforma. Y con ellas, omnipresentes también, las pancartas de ADENEX. Dos larguísimos cartelones llaman la atención: "Ibarra, ¿dónde están los vinos de Puertollano?" y "OCE. Tomates para Agricultores, NO. Para especuladores, SÍ". Pregunto a las chicas que llevan esta última y tienen que indagar por ahí qué es eso de la OCE: Organización de Campesinos Extremeños. ¡Que se han apuntado también al "bombardeo" para protestar por lo del tomate!
Pero la nota la da un paisano que pasa cerca de mí, sorprendido, y me espeta:
--¿Qué pasa aquí?
--¿Pero no sabe usted lo que pasa aquí?
--No.
--¿Usted es de Badajoz?
--Sí.
--Es que vienen Zapatero y Sócrates.
--¡Ahhhhhhhhhhhhh...!

LLEGA ZAPATERO
Según llega la hora anunciada, hora prevista para que aparezca Zapatero y su comitiva, el vocerío sube de estridencia y empieza a arreciar cuando aparecen los primeros coches. Y son, exactamente, las 18,45 cuando aparece Zapatero, al que rodea una nube de fotógrafos y cámaras, en tanto del bulevar le llegan abucheos sin cuento. Sin olvidarse de algunos medios: "Manipulación, Televisión", "Manipulación, Televisión". Y los gritos y las consignas que atruenan de nuevo: "No queremos, la Refinería", "Refinería, NO, Refinería, NO, Refinería, NO", "Corrupción. Refinería". Con algún que otro insólito: "Un bote, dos botes, Ibarra el que no bote", "Un bote, dos botes, Ibarra el que no bote". Y la gente, entusiasmada de poder decir todo esto delante del mismísimo jefe del Gobierno de España. Al que dedican algunos cánticos nuevos: "Zetapé, Refinería NO", "Zetapé, Refinería NO", "Extremadura no quiere más basura" o este otro, más deportivo, brincando y todo, "A por ellos, oé, a por ellos, oé, a por ellos, oé, a por ellos eo-é". Fiesta reivindicativa total.
Con el corazón exaltado de tantas emociones, que me llega una moza con la mirada fija y la mano en el bolso. Creyendo que era una de la secreta, una que me va a pedir la documentación --y es que parecía sospechoso, de tanto tomar notas--, y ya iba a sacar el carné, cuando va la doña que saca el taco y me dice:
--¡Hay Lotería de Navidad, el 79.378!
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Era de la Plataforma y andaba aprovechando los tiempos "muertos" para vender lotería y así agenciarse unas perrillas, que las necesitan para seguir con sus campañas, que no tienen a nadie poderoso detrás, como dicen malévolamente sus enemigos.
Pasado el susto, que me enrollo con Antonio, un tío comprometido de Villafranca que lleva un cartelito que dice: "Aire y Agua limpios. Extremadura verde".
--Pues esta cantinela me suena --le digo.
--Claro, y es que en el himno de Extremadura se canta eso de "El aire limpio, las aguas puras, cantemos todos ¡Extremadura!"
--Eso es, ahora caigo.
--Pues es lo que decía el programa socialista.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Y en mitad de la legislatura, que van y dan el cambiazo.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Pues dentro de poco cumpliremos dos años la Plataforma, el 16 de diciembre. Y hemos tenido que pagar un millón de pesetas en los Juzgados por adelantado, que tenemos once imputados con cuatro años de cárcel por supuestos insultos a Ropero.

ATASCO EN EL BULEVAR
Dejo a Antonio porque a esa hora, las 18,55 el atasco que hay es total. Casi imposible poder circular. Nadie puede dar un paso. Y vuelven los cánticos y los gritos. Es que están entrando más coches y parece que viene Sócrates, el primer ministro portugués. Y, según el protocolo, tiene que ser recibido por Zapatero a la puerta o en el hall. Son las 19 horas y los abucheos se suceden: ¡Fuera!, ¡Fuera!, ¡Fuera!, ¡Fuera! La gente se enardece, aunque no veo lo que pasa delante. Imposible. Y entonces que un grupo empieza a corear un eslogan nuevo: "Carmen Pereira, vete a la mierda", "Carmen Pereira, vete a la mierda".
--¿No lo sabe usted? --me dice uno de ellos.
--¿Qué?
--Que la Delegada es la novia de Paco Fuentes, sobrino carnal de Gallardo. ¡Qué puta casualidad! --parece lamentarse.
Y vuelven de nuevo los cánticos de antes, a repetirse mil veces, cada vez con más energía. Y cuando los focos de las teles enchufan al personal, el griterío aumenta hasta el paroxismo.
--Tome, jefe, que el 18 tenemos una concentración en Villafranca --me dice otro, y me repasa una octavilla.
Y la cosa que no amaina, antes al contrario, con nuevo repertorio: "Gallardo, estoy que ardo", "Gallardo, estoy que ardo", "El chatarrero dónde está", "El chatarrero dónde está".
Un tal Luis, de Fuente del Maestre, que se acerca y me dice delante de los demás:
--Pues el novio de la Pereira es el heredero del Imperio, que se llama Paco Fuentes Gallardo. Y la Carmen, pues será también la heredera. ¡Y es que todo queda en familia! --suspira maliciosamente.
Esto me suena. Pero continúa:
--Mire, las aguas de la refinería van al Guadajira y, de aquí, al Guadiana y al embalse del Alqueva, por eso los portugueses están preocupados.
Otro cántico cercano me hace dar un sobresalto, no lo había oído nunca: "Sucio Poves, mentiroso", "Sucio Poves, mentiroso", "Sucio Poves, mentiroso".
¡Le están dando caña a Lucio Poves, el locutor se los informativos de la SER!
--Sí, mire usted, que nos ataca cada vez que quiere a nosotros y, en cambio, le da la razón siempre al Grupo Gallardo. Y eso que es de Los Santos.
Son las 19,15 horas y la cosa se ha atenuado. Los cuerpos y las gargantas parecen haberse tomado un respiro. Sólo de cuando en cuando, cuando alguien sale de la Delegación, vuelven a oirse las consignas de siempre. Media hora después, parece que hay movimiento de coches en la avenida y la gente arrecia sus banderas y sus gritos.

UNO DE LA PLATAFORMA 0,7
Pero todavía hay tiempo de dar con un tal José Manuel, un republicano de Badajoz, que más perdido que un esquimal en el desierto, viene con... ¡unos carteles de la Plataforma 0,7 en las manos! Y se me arrima, sin conocerme ni nada:
--Mire usted, estoy cansado de esta lucha.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Mire, lo de los tomates está bien, pero lo primero es comer, ¿no?
--¡¡¡¡¡¡¡¡
--Que traía unos carteles del 0,7 pero los periodistas no me han hecho ningún caso.
--¡¡¡¡¡¡¡¡
--Yo vengo a manifestarme individualmente, que mis amigos no han venido, me han dejado solo.
--¡¡¡¡¡¡¡
--¿Porque sabrá quién manda en España?
--¡¡¡¡¡¡¡
--Botín, que se reunió con Zapatero tres meses antes de ganar las elecciones.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Pues quiero hacer algo en política.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Sosa, que anda por ahí, quiere que vuelva con ellos, y estoy pensando en dónde voy a presentar mi candidatura, si en Badajoz, en Barcarrota o en Mérida.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Es usted maestro, ¿no?
--¡¡¡¡¡¡¡

--
Pues sólo con verle la cara
da gusto hablar con usted.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Nos podrían haber dado las uvas con el bueno, aunque un pelín paliza, de José Manuel si no fuera porque a las 20 horas un abucheo generalizado llamó a rebato a los de la Plataforma y allegados, enarbolando de nuevo sus carteles y banderas. Estaban llegando algunos coches de la comitiva. Pero ahora se mezclarían las palmas a favor con los gritos contra Ibarra y Zapatero. Y es que a nuestro lado había tres mujeres --madre, hija y nieta, la madre de unos 80 años-- que aplaudían rabiosamente. Y la más pequeña, haciendo fotos con su móvil a los personajes que salían en esos momentos. Y le preguntamos:
--¿A quién aplaude, señora?
--Yo, a Zapatero y a Ibarra --contestó la abuela, más contenta que unas castañuelas.
--¡Mira, mira, ese es Zapatero, el que lleva una corbata roja! --dijo la hija.
Y la nieta, venga a hacer fotos y más fotos con su móvil.
Media hora después saldrían de la Delegación Zapatero y Sócrates y los gritos se recrudecerían en la noche, con las banderas señalando a los vehículos de los primeros mandatarios y sus ministros. Gritos de indignación se oyen a diestro y siniestro: "No queremos, la Refinería", "No queremos, la Refinería", "El pueblo, unido, jamás será vencido", "El pueblo, unido, jamás será vencido". Inenarrable, hermanos. A toda pastilla, los coches policiales, los microbuses y las furgonetas se retirarían raudos por Regino de Miguel --en sentido contrario--, llevando a las máximas autoridades de España y Portugal a sus respectivas residencias. Que más tarde, en los salones de Aldebarán, estaba anunciada la cena.
Eran las 20,30 horas y el el personal comenzaría a desperdigarse, por lo que cogimos el hato y, tras hacernos de unos cucuruchos de castañas asadas en el puesto del señor Joaquín, al final de la avenida de Huelva, regresamos a nuestros lares.

La primera jornada de la XXII Cumbre o Cimeira hispano-lusa había terminado. Y en los salones de la Delegación del Gobierno, Zapatero y Sócrates, Sócrates y Zapatero, a solas, se dijeron lo que tenían que decirse. Pero en la calle, el pueblo soberano también les dijo lo que pensaba sobre una Refinería que viene a hacer trizas el modelo socioeconómico tradicional de Extremadura, ligado a un medio ambiente bien conservado, como si no hubiera otros modelos alternativos de desarrollo, nada contaminantes, por cierto.

EPÍLOGO
Una hora después caería una tromba impresionante de agua en Badajoz, que no amainaría hasta bien entrada la noche. Viendo caer la lluvia desde la cafetería-restaurante La Aldaba, donde nos atendían, ¡qué casualidad!, camareros hispanos y lusos, uno reflexionaba, al hilo de los acontecimientos vividos, sobre cuánto está cambiando Extremadura. Y recordaba cómo muy cerca del teatro de operaciones de la Cumbre, en la que fuera Puerta de Santa Marina, más tarde llamada de Jerez y del Pilar, en épocas pretéritas la ciudad de Badajoz recibía con todos los honores las visitas reales, principescas y obispales con el pueblo arrodillado y besando las manos de los egregios visitantes. Hoy día, en los albores del siglo XXI, aquellos súbditos de antaño han dejado paso, como se corresponde a una sociedad madura y crítica, a los ciudadanos de ahora.

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