El viernes 24, con viento racheado, nubarrones en lontananza y
agradable temperatura, fue una jornada histórica en Badajoz. En esa
fecha llegaban a la ciudad los presidentes del Gobierno de España y de
Portugal, José Luis Rodríguez Zapatero y José Sócrates,
respectivamente, acompañados de una extensa corte de ministros,
subsecretarios y personal de servicio. El motivo era la celebración de
la XXII Cumbre/Cimeira Hispano-Lusa. El español lo haría después de
aterrizar en la cercana Base Aérea de Badajoz, junto a Talavera la
Real, y el portugués vendría en automóvil, atravesando la antigua
frontera de Caya, en la vía que unen Lisboa con Madrid. En medio de
extraordinarias medidas de seguridad, con las cloacas del centro
inspeccionadas y las alcantarillas selladas, con el espacio aéreo de la
ciudad cortado a rajatabla, y con la presencia de una nube de
periodistas y técnicos de ambos países, los dos mandatarios tenían una
cita en la céntrica Delegación del Gobierno, en la avenida de Huelva.
Edificio que, al igual que La Alcazaba y la Plaza Alta, corazón del
viejo Badajoz, presentaba un aspecto inmejorable, con banderas
--España, Portugal y la Unión Europea-- y macetones decorativos a la
entrada. Por razones de seguridad, la avenida fue cortada en su primer
tramo, quedando libre la vía opuesta y, claro es, el bulevar central.
Zona de paso de la gente y, como se verá, lugar donde, a partir de las
seis de la tarde, se concentraría gente de todo tipo y condición.
Muchos curiosos para ver en vivo y en directo a los líderes y el
séquito de los dos Gobiernos y una muchedumbre de la Plataforma
Ciudadana Refinería No (PCRN) y otros colectivos defensores del Medio
ambiente, para dar caña a Ibarra y Zapatero --por este orden-- por su
empeño de poner en Tierra de Barros una Refinería de petróleo. La
concentración, que la delegada del Gobierno quería haber constreñido,
por "molesta" --aunque se adujeran razones de seguridad, siempre la
seguridad--, al cercano callejón de Correos, a 60 metros de la
Delegación, se realizaría finalmente frente al edificio gubernamental
gracias a una sentencia in extremis del
Tribunal Superior de Justicia de Extremadura. Lo que resultó ser una
grata noticia para los demócratas, saber que el Estado de Derecho
funciona en esta Región.
LA PLATAFORMA REFINERÍA NO
Y es
sobre las 18,15 cuando me llego al lugar y la avenida de Huelva que es
un hervidero de gentes, que va llenándose de curiosos y otros que
enarbolan decenas de pancartas, carteles y banderas al viento. Y junto
a la entrada, una nube de periodistas, cámaras y fotógrafos. Y la gente
de fuera, formando un gran óvalo, con un gran aparato de protección que
incluía vallas cruzadas delante y muchos policías de uniforme y gorra
azules y material antidisturbios, casco incluido, a la cintura, los de
la UIP, la Unidad de Intervención Policial, los "hombres de Harrelson"
del ministro Rubalcaba. Faltaron los tiradores de élite apostados en
las alturas, los perros de presa y las tanquetas del agua para parecer
aquello un país tercermundista. Y en las traseras, junto a la calle de
Regino de Miguel, una considerable flota de furgones y coches de la
Policía, de la Guardia Civil y una ambulancia del 112, prestos para
cualquier contingencia. Además de los muchos vehículos de las radios y
las televisiones hispano-portuguesas, con sus parabólicas en ristre,
así como la antena rodante que dispondría Telefónica para que los
móviles de todos los prebostes allí reunidos no tuvieran problemas de
cobertura.
Con que me pierdo entre la multitud, que, según pasa el
tiempo, va llenándose de gente venida de la comarca de Tierra de
Barros, abundando los de Villafranca de los Barros, Fuente del Maestre,
Los Santos de Maimona, Villalba de los Barros y Almendralejo, además de Zafra,
entre otros lugares de la ubérrima comarca y sus confines. Y, nada más entrar, que saludo a algunos que conozco, Isabel, de Los Santos, y José Antonio,
de Badajoz, miembros destacados de la Plataforma. Y en tanto miro con
detalle por si aparece algún político en ejercicio y que no veo a nadie,
que va una voluntaria y me planta una pegatina en el pecho, una que
dice "Extremadura Limpia!!". Bien empezamos, porque de inmediato la
gente, en tanto airea sus banderas y sus pancartas, empieza a entonar
cánticos apasionados, silabeando rítmicamente, como "La Refinería, no
queremos", "Esta industria guarra, para el patio de Ibarra",
"Extremadura es una dictadura", "Este proyecto lo vamos a parar".
También hay gente provista de silbatos y megáfonos y, por momentos,
aquello parece un pandemonium de gritos, banderazos y cánticos con la gente pasándoselo de puta madre.
Pasan
los minutos y me muevo, aunque con dificultades, por la parte de atrás,
junto a los bancos de hierro. Tiempo para tomar notas de decenas de
carteles y pancartas: "Gritemos NO Refinería", "Almaraz-Cerrar (con un
candado)", "Centrales térmicas, NO", "Agua y aire Limpios. Extremadura
verde".
De aquí para allá, vuelven de nuevos los gritos: "Ibarra,
Ropero, nos venden basurero", "Comisiones, Ugeté, sindicatos del
Poder", "Ibarra, escucha, el pueblo está en la lucha" y la que se
repite cada dos por tres, "La Refinería, no queremos", un clamor con
todas las gargantas al unísono. Gente de los pueblos, hombres y mujeres
de edad madura, mucha gente joven, grupos de amigos es lo que más
abunda. Todos, entusiasmados, esperando la llegada de la comitiva de
Zapatero. Y siguen los cartelones y las pancartas moviéndose de un lado
para otro del bulevar: "Queremos democracia y NO dictadura", "Más
cultura, menos cara, dura", "NO votamos Refinería", "La única garantía,
NO a la Refinería", "Nos roban el agua del pantano de Alange". Por
momentos aquello parece un mar de banderas extremeñas y negras, con el
escudo de la Plataforma. Y con ellas, omnipresentes también, las
pancartas de ADENEX. Dos larguísimos cartelones llaman la atención:
"Ibarra, ¿dónde están los vinos de Puertollano?" y "OCE. Tomates para
Agricultores, NO. Para especuladores, SÍ". Pregunto a las chicas que
llevan esta última y tienen que indagar por ahí qué es eso de la OCE:
Organización de Campesinos Extremeños. ¡Que se han apuntado también al
"bombardeo" para protestar por lo del tomate!
Pero la nota la da un paisano que pasa cerca de mí, sorprendido, y me espeta:
--¿Qué pasa aquí?
--¿Pero no sabe usted lo que pasa aquí?
--No.
--¿Usted es de Badajoz?
--Sí.
--Es que vienen Zapatero y Sócrates.
--¡Ahhhhhhhhhhhhh...!
LLEGA ZAPATERO
Según
llega la hora anunciada, hora prevista para que aparezca Zapatero y su
comitiva, el vocerío sube de estridencia y empieza a arreciar cuando
aparecen los primeros coches. Y son, exactamente, las 18,45 cuando
aparece Zapatero, al que rodea una nube de fotógrafos y cámaras, en
tanto del bulevar le llegan abucheos sin cuento. Sin olvidarse de
algunos medios: "Manipulación, Televisión", "Manipulación, Televisión".
Y los gritos y las consignas que atruenan de nuevo: "No queremos, la
Refinería", "Refinería, NO, Refinería, NO, Refinería, NO", "Corrupción.
Refinería". Con algún que otro insólito: "Un bote, dos botes, Ibarra el
que no bote", "Un bote, dos botes, Ibarra el que no bote". Y la gente,
entusiasmada de poder decir todo esto delante del mismísimo jefe del
Gobierno de España. Al que dedican algunos cánticos nuevos: "Zetapé,
Refinería NO", "Zetapé, Refinería NO", "Extremadura no quiere más
basura" o este otro, más deportivo, brincando y todo, "A por ellos, oé,
a por ellos, oé, a por ellos, oé, a por ellos eo-é". Fiesta
reivindicativa total.
Con el corazón exaltado de tantas emociones,
que me llega una moza con la mirada fija y la mano en el bolso.
Creyendo que era una de la secreta, una que me va a pedir la
documentación --y es que parecía sospechoso, de tanto tomar notas--, y
ya iba a sacar el carné, cuando va la doña que saca el taco y me dice:
--¡Hay Lotería de Navidad, el 79.378!
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Era
de la Plataforma y andaba aprovechando los tiempos "muertos" para
vender lotería y así agenciarse unas perrillas, que las necesitan para
seguir con sus campañas, que no tienen a nadie poderoso detrás, como
dicen malévolamente sus enemigos.
Pasado el susto, que me enrollo con
Antonio, un tío comprometido de Villafranca que lleva un cartelito que
dice: "Aire y Agua limpios. Extremadura verde".
--Pues esta cantinela me suena --le digo.
--Claro, y es que en el himno de Extremadura se canta eso de "El aire limpio, las aguas puras, cantemos todos ¡Extremadura!"
--Eso es, ahora caigo.
--Pues es lo que decía el programa socialista.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Y en mitad de la legislatura, que van y dan el cambiazo.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Pues
dentro de poco cumpliremos dos años la Plataforma, el 16 de diciembre.
Y hemos tenido que pagar un millón de pesetas en los Juzgados por
adelantado, que tenemos once imputados con cuatro años de cárcel por
supuestos insultos a Ropero.
ATASCO EN EL BULEVAR
Dejo a
Antonio porque a esa hora, las 18,55 el atasco que hay es total. Casi
imposible poder circular. Nadie puede dar un paso. Y vuelven los
cánticos y los gritos. Es que están entrando más coches y parece que
viene Sócrates, el primer ministro portugués. Y, según el protocolo,
tiene que ser recibido por Zapatero a la puerta o en el hall. Son las
19 horas y los abucheos se suceden: ¡Fuera!, ¡Fuera!, ¡Fuera!, ¡Fuera!
La gente se enardece, aunque no veo lo que pasa delante. Imposible. Y
entonces que un grupo empieza a corear un eslogan nuevo: "Carmen
Pereira, vete a la mierda", "Carmen Pereira, vete a la mierda".
--¿No lo sabe usted? --me dice uno de ellos.
--¿Qué?
--Que la Delegada es la novia de Paco Fuentes, sobrino carnal de Gallardo. ¡Qué puta casualidad! --parece lamentarse.
Y
vuelven de nuevo los cánticos de antes, a repetirse mil veces, cada vez
con más energía. Y cuando los focos de las teles enchufan al personal,
el griterío aumenta hasta el paroxismo.
--Tome, jefe, que el 18 tenemos una concentración en Villafranca --me dice otro, y me repasa una octavilla.
Y
la cosa que no amaina, antes al contrario, con nuevo repertorio:
"Gallardo, estoy que ardo", "Gallardo, estoy que ardo", "El chatarrero
dónde está", "El chatarrero dónde está".
Un tal Luis, de Fuente del Maestre, que se acerca y me dice delante de los demás:
--Pues
el novio de la Pereira es el heredero del Imperio, que se llama Paco
Fuentes Gallardo. Y la Carmen, pues será también la heredera. ¡Y es que
todo queda en familia! --suspira maliciosamente.
Esto me suena. Pero continúa:
--Mire,
las aguas de la refinería van al Guadajira y, de aquí, al Guadiana y al
embalse del Alqueva, por eso los portugueses están preocupados.
Otro
cántico cercano me hace dar un sobresalto, no lo había oído nunca:
"Sucio Poves, mentiroso", "Sucio Poves, mentiroso", "Sucio Poves,
mentiroso".
¡Le están dando caña a Lucio Poves, el locutor se los informativos de la SER!
--Sí,
mire usted, que nos ataca cada vez que quiere a nosotros y, en cambio,
le da la razón siempre al Grupo Gallardo. Y eso que es de Los Santos.
Son
las 19,15 horas y la cosa se ha atenuado. Los cuerpos y las gargantas
parecen haberse tomado un respiro. Sólo de cuando en cuando, cuando
alguien sale de la Delegación, vuelven a oirse las consignas de
siempre. Media hora después, parece que hay movimiento de coches en la
avenida y la gente arrecia sus banderas y sus gritos.
UNO DE LA PLATAFORMA 0,7
Pero
todavía hay tiempo de dar con un tal José Manuel, un republicano de
Badajoz, que más perdido que un esquimal en el desierto, viene con...
¡unos carteles de la Plataforma 0,7 en las manos! Y se me arrima, sin
conocerme ni nada:
--Mire usted, estoy cansado de esta lucha.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Mire, lo de los tomates está bien, pero lo primero es comer, ¿no?
--¡¡¡¡¡¡¡¡
--Que traía unos carteles del 0,7 pero los periodistas no me han hecho ningún caso.
--¡¡¡¡¡¡¡¡
--Yo vengo a manifestarme individualmente, que mis amigos no han venido, me han dejado solo.
--¡¡¡¡¡¡¡
--¿Porque sabrá quién manda en España?
--¡¡¡¡¡¡¡
--Botín, que se reunió con Zapatero tres meses antes de ganar las elecciones.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Pues quiero hacer algo en política.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Sosa,
que anda por ahí, quiere que vuelva con ellos, y estoy pensando en
dónde voy a presentar mi candidatura, si en Badajoz, en Barcarrota o
en Mérida.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Es usted maestro, ¿no?
--¡¡¡¡¡¡¡
--Pues sólo con verle la cara da gusto hablar con usted.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Nos
podrían haber dado las uvas con el bueno, aunque un pelín paliza, de
José Manuel si no fuera porque a las 20 horas un abucheo generalizado
llamó a rebato a los de la Plataforma y allegados, enarbolando de nuevo
sus carteles y banderas. Estaban llegando algunos coches de la comitiva. Pero ahora se mezclarían las palmas a favor
con los gritos contra Ibarra y Zapatero. Y es que a nuestro lado había
tres mujeres --madre, hija y nieta, la madre de unos 80 años-- que
aplaudían rabiosamente. Y la más pequeña, haciendo fotos con su móvil a
los personajes que salían en esos momentos. Y le preguntamos:
--¿A quién aplaude, señora?
--Yo, a Zapatero y a Ibarra --contestó la abuela, más contenta que unas castañuelas.
--¡Mira, mira, ese es Zapatero, el que lleva una corbata roja! --dijo la hija.
Y la nieta, venga a hacer fotos y más fotos con su móvil.
Media
hora después saldrían de la Delegación Zapatero y Sócrates y los gritos
se recrudecerían en la noche, con las banderas señalando a los
vehículos de los primeros mandatarios y sus ministros. Gritos de
indignación se oyen a diestro y siniestro: "No queremos, la Refinería",
"No queremos, la Refinería", "El pueblo, unido, jamás será vencido",
"El pueblo, unido, jamás será vencido". Inenarrable, hermanos. A toda
pastilla, los coches policiales, los microbuses y las furgonetas se
retirarían raudos por
Regino de Miguel --en sentido contrario--, llevando a las máximas
autoridades de España y Portugal a sus respectivas residencias. Que más
tarde, en los salones de Aldebarán, estaba anunciada la cena.
Eran las 20,30 horas y el el
personal comenzaría a desperdigarse, por lo que cogimos el hato y, tras hacernos de unos
cucuruchos de castañas asadas en el puesto del señor Joaquín, al final
de la avenida de Huelva, regresamos a nuestros lares.
La
primera
jornada de la XXII Cumbre o Cimeira hispano-lusa había terminado. Y en
los salones de la Delegación del Gobierno, Zapatero y Sócrates,
Sócrates y Zapatero, a solas, se dijeron lo que tenían que decirse.
Pero en la calle, el pueblo soberano también les dijo lo que pensaba
sobre una Refinería que viene a hacer trizas el modelo socioeconómico
tradicional de Extremadura, ligado a un medio ambiente bien conservado,
como si no hubiera otros modelos alternativos de desarrollo, nada
contaminantes, por cierto.
EPÍLOGO
Una hora después
caería una tromba impresionante de agua en Badajoz, que no amainaría
hasta bien entrada la noche. Viendo caer la lluvia desde la
cafetería-restaurante La Aldaba, donde nos atendían, ¡qué casualidad!,
camareros hispanos y lusos, uno reflexionaba, al hilo de los
acontecimientos vividos, sobre cuánto está cambiando Extremadura. Y
recordaba cómo muy cerca del teatro de operaciones de la Cumbre, en la
que fuera Puerta de Santa Marina, más tarde llamada de Jerez y del
Pilar, en épocas pretéritas la ciudad de Badajoz recibía con todos los honores las visitas
reales, principescas y obispales con el pueblo arrodillado y besando
las manos de los egregios visitantes. Hoy día, en los albores del siglo
XXI, aquellos súbditos de antaño han dejado paso, como se corresponde a
una sociedad madura y crítica, a los ciudadanos de ahora.