Mala
noticia para los amantes del cine clásico. El de Hollywood de toda la
vida. Ha muerto el malo más malo de todos los malos: Jack Palance. A
los 87 años y en su cama. Wladimir Palanuik, que ese era su verdadero
nombre, había nacido en 1919 y debutaría en 1950 con Pánico en las calles. En 1991, por su interpretación en Cowboys de ciudad,
obtendría el único Oscar en su dilatado historial. Su sola presencia,
especialmente su rostro, esculpido a navaja, delataba siempre al malo
en sus películas. No como los malos de ahora, esos niñatos amariconados
que, a su lado, parecen hermanitas de la caridad. En su carrera como
excelente secundario tenemos que recordar pelis como Miedo súbito (1952), Raíces profundas (1953), (1954), Atila, rey de los hunosAttack! (1956), Barrabás (1962), El mayor espectáculo del mundo (1963), Los profesionales (1966), Scarface (1972), Marco Polo (1998) e Isla del Tesoro (2001). Quede para la historia del cine su interpretación en el famosísimo western Raíces Profundas,
dando vida al pistolero Jackie Wilson, el de los guantes negros y la
mirada asesina, así como el duelo que mantuvo con el guaperas y
reconvertido en pacifista Alan Ladd.
Con la muerte de Jack Palance
decimos adiós a uno de los malos más malos del cine. Los buenos, los
guaperas y los amanerados, que son los más, ya pueden dormir tranquilos.