1 de Noviembre, 2006

Epitafios románticos en el Cementerio viejo de Badajoz

Por El Avisador - 1 de Noviembre, 2006, 2:15, Categoría: General

Llegó noviembre, el mes de las ánimas, con las fiestas de Todos los Santos y Difuntos. Visita obligada a los camposantos locales para estar más cerca, recordar y orar por nuestros difuntos. En estos días tan especiales, las tumbas, los nichos y los panteones de nuestros dos cementerios se nos muestran repletos de elementos religiosos y decorativos, a veces barrocos y recargados: flores, miles de flores, cirios encendidos, lámparas votivas, crucifijos, estampas e imágenes sagradas, capillitas, angelotes, altares, fotografías de los difuntos en plenitud de la vida, con sus trajes de gala o de ceremonia... Y entre tantos signos vitalistas y de efusión humana, que nos hablan de fe y esperanza en el más allá, la muerte se nos aparece como oculta, enmascarada, vencida.

EPITAFIOS
Y en los epitafios de las lápidas podemos leer los últimos mensajes de despedida --sobrios, desgarradores, sencillos, recargados, emocionantes siempre--, de sus deudos.
Y una de las zonas más ricas en epitafios dignos de admirar por sus valores literarios y estéticos es, sin duda de clase alguna, la que comprende los departamentos más antiguos del cementerio de San Juan, el viejo (1839). Los que primero se abrieron, los que están poblados de panteones y mausoleos espectaculares, los que están al lado de la antigua y tétrica fosa común, hoy día convertida en un bello jardín.
Así que una visita que recomiendo por estos días es a esta zona romántica del viejo camposanto de la carretera de Olivenza. Antes o después de las obligadas por razones personales y familiares, claro. Y allí tendréis ocasión de leer epitafios románticos y enternecedores, propios de otras épocas y otras mentalidades, que os traslado respetando incluso su ortografía.
Vaya, de esta manera, mi homenaje y mis oraciones más sentidas a todos los badajocenses de nacimiento o de adopción que duermen el sueño de los justos en nuestros camposantos, a todos los que hicieron posible, en cada época y a su manera, la gran ciudad que todos conocemos y disfrutamos:


Qué fue de tu candor, qué de tu risa;
qué de tus gracias y filial encanto.
Por qué, huracán de asoladora brisa
sumid a tus padres en mortal quebranto,
por qué fugaz tu sombra nos precisa
a trocar la esperanza por el llanto?
No eras tú nuestro amor, nuestra ventura?
Pues por qué desapareces, criatura?
(Víctima del cólera, 6-X-1834)

Hurna triste de dolor...!
Recibe ya los despojos
de la luz de nuestros ojos...
dulce encanto, tierno amor.
(1848)

Hija del corazón, cuán tierna fuiste,
llevada de este valle al alto cielo.
Para tu pobre madre, ay de mí, triste.
Ya en el mundo no hai dicha ni consuelo.
La tierra le sea leve.
(1849)

Ay, para siempre en tu sepulcro umbrío
hundiose mi esperanza y mi alegría;
y tan solo me queda en este día
de la que el ser me diera el polvo frío.
O, madre amada, si del pecho mío
desde el cielo contemplas la agonía.
Oye a tu hija que tu amor implora,
mira a tu hija que en tu tumba llora.
(1854)

Deja flor encantadora
que yo tu perfume guarde
dentro del alma que llora.
¡Por qué nacer con la aurora
para morir con la tarde!
(1870)

¡Cuantos te conocieron te lloraron!
Tus ancianos padres, tu querido esposo
y pequeños hijos te llorarán toda la vida.
(1881)

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Calendario

<<   Noviembre 2006  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30    

Categorías

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog