Hoy,
28 de octubre, se cumplen 50 años de las primeras emisiones de
televisión, el
invento del siglo, en los viejos estudios de TVE en el Paseo de La
Habana, de Madrid. Gabriel Arias Salgado, ministro de Información en el
gobierno de
Franco, presentaría oficialmente a los españoles un nuevo medio, que,
con el tiempo, transformaría nuestras vidas. La televisión o "caja
tonta", como también se la conoce, está ligada a nuestra infancia, a
nuestra memoria histórica y a
nuestra cultura, y las cosas ya no las veríamos como antes: el paso de
la radio a las imágenes en vivo, en directo, fue espectacular. De una
única televisión,
la del Estado, hemos pasado en este medio siglo a las tropecientas de
ahora, donde, además de informar, entretener y formar --adoctrinar,
vamos-- de otras épocas, se ha pasado
al batiburrillo de ahora, donde no se sabe bien dónde acaba una cosa y
empieza otra.
La TV, además de objeto de deseo de todos los Gobiernos que en España
han sido, es un trasunto de nuestra idiosincrasia y de nuestra
cultura, un reflejo de lo que somos.
Y en estos 50 años, con el paso
del blanco y negro al color de alta definición, de las pantallas tubulares a las estilizadas y de plasma, de utilizar el sistema
"dedocrático" a tener media docena de mandos a distancia con muchas teclas, de
no contar con publicidad al abuso comercial de ahora, hemos visto un
verdadero arsenal de programas, noticiarios, reportajes, documentales,
películas, series famosas y apasionantes retransmisiones en directo. Y algunas que nos dejarían marcados para siempre, como el asesinato por un francotirador del presidente
norteamericano John F. Kennedy en la ciudad de Dallas (Texas), el 22 de
noviembre de 1963, la llegada del
primer hombre a la Luna, el astronauta Neil Amstrong en el Apolo XI, el
20 de julio de 1969, la muerte del general Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975 y la
proclamación como Rey de España de don Juan Carlos de Borbón, dos días después, el golpe de
Estado fallido del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero
en el madrileño Congreso de los Diputados, el 23 de febrero de 1981, con la
intervención televisada del Rey en la madrugada, o el ataque terrorista, con dos aviones secuestrados y toda su tripulación y pasaje como rehenes, a las Torres gemelas del World Trade Center de Nueva
York, el fatídico 11 de septiembre de 2001.
La tele ha cumplido medio siglo en España. ¡Pues qué bien!