Como os lo cuento. Con dos meses justos antes de su tiempo, el
navideño. Para que vayamos preparándonos por lo que se nos viene
encima. Además de los polvorones, los turrones, los mazapanes, la fruta
escarchada, las almendras garrapiñadas, las peladillas (almendras
confitadas), los pastelillos de cabello de ángel, el pan de higo, etc.
Que ya están vendiéndose a granel por todas las buenas panaderías,
bollerías y dulcerías de Badajoz. Que los hay con pedigrí, los de
etiqueta fina, con sus envoltorios plateados y dorados, y los más
populares, con papelillo fino para envolver, sin marca, que ni puñetera
falta hace, que son los más baratos.
Y junto a los polvorones de
marras --y me acuerdo ahora de los famosos polvorones de la antigua
Confitería La Perla, al principio de la calle del Obispo, ya
desaparecida--, tenemos a nuestra disposición otros dulces exquisitos,
como los mantecados y, dado el tiempo que vivimos, vísperas de Todos
los Santos, los huesitos de santos y los buñuelos de viento.
UNA DE POLVORONES
Los
polvorones son pequeñas tortas dulces elaboradas a base de manteca de
cerdo refinada, harina resecada y azúcar. Su característica más
reseñable es que al comerlo se deshace en polvo, de ahí viene su
nombre. Son dulces que pueden adoptar diferentes formas, y cada
especialidad requiere una mezcla distinta de ingredientes.
Se
les puede incorporar almendras, clavo y azúcar glace; se pueden
perfumar con canela y ajonjolí; o pueden elaborarse sustituyendo la
mitad de la harina por almendra en polvo, dando lugar a los
''almendrados''. También se les puede variar el sabor incorporándoles
otros ingredientes como el limón, naranja, chocolate, coco, piñones,
citando sólo los sabores más comunes.
Lo dicho, por si no hubiera dudas, tenemos polvorones para dar y tomar en Badajoz.