22 de Octubre, 2006
Pepe Rabanal escribe al Avisador
Mi amigo Pepe Rabanal Santander, hombre polifacético donde los haya --escritor, investigador, coleccionista, fotógrafo, guitarrista, miembro del grupo folkórico pacense La Jara, adelantado de la Integración de la Discapacidad por estas tierras y unos cuantos etcéteras más--, hijo del que fuera grandísimo periodista y cronista de las cosas de Mérida y Badajoz, Tomás Rabanal Brito, me manda el correo adjunto, a propósito de mi reseña de la Gala de los Premios literarios Ciudad de Badajoz. Por su interés y con sumo gusto lo transcribimos. __________________________________________
Pedro:
Gracias por la crónica. Este año no he podido asistir, pero la crónica me viene estupendamente. Veo que tambien este año los premios de poesía y novela se han largado a otras tierras. ¿Hay poca participación de los poetas extremeños? ¿No hay calidad? La verdad es que a veces me entran dudas severas si la gente lee esa poesía tan críptica y diletante que nos ha dado por premiar. A excepción del magnífico poemario de Rufino Félix, parece que la poesia "de toda la vida" tiene poco porvenir en estos certámenes, es más, creo que publicamos mucha poesía y leemos poca. Hace algún tiempo intenté leer uno de los Ciudad de Badajoz, El Libro de los Polacos, no lo conseguí, acabé mareado y con necesidad urgente de curarme con algo del Siglo de Oro, hubiera sido suficiente algo de Machado o el Martín Fierro. Y es que, a buen seguro, uno se ha quedado antiguo.
Saludos,
Pepe R.
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Fiesta por todo lo alto en los Premios literarios Ciudad de Badajoz
El pasado viernes asistíamos la patronal y el abajo firmante a una de
las veladas literarias más importantes --si no la más-- que tienen
lugar en Badajoz al cabo del año: la que organiza en octubre el
Ayuntamiento pacense con motivo de los fallos de sus Premios Ciudad de
Badajoz en poesía, novela y periodismo. Cita que tuvo lugar en el
Palacio de cristal del Hotel Río, con la sala abarrotada. Unas 330
personas del todo Badajoz, gentes del mundo de la cultura en sus más
variadas facetas, entre los que pudimos ver a casi todos los concejales
de los dos partidos mayoritarios en el Gobierno municipal, además del encamisado que va por libre, periodistas,
profesores, gentes de las cofradías y del asociacionismo vecinal,
directores de museos y archivos, artistas de todo un poco, poetas de
variado pelaje, críticos, editores, miembros de los distintos jurados y
otros tantos de las impagables comisiones de lectura. Y en la mesa
presidencial, el alcalde, Miguel Celdrán, rodeado de sus más fieles,
además del omnipresente Chema Corrales, director general de Promoción
cultural de la Junta de Extremadura, y de representantes de la
editorial Algaida, la que saca a la luz las obras premiadas. Tras el
cóctel de recepción --jamón, lomo y quesos de lo mejorcito de
Extremadura, entre otras menudencias-- tiempo para saludar a amigos,
conocidos y gentes cuyas caras te "suenan", pero no sabes bien de qué y
de dónde, pasamos al salón, donde los chicos y las chicas de Mayte
Barrientos, con sus uniformes blanquísimos y sus enormes mandiles
negros, nos atenderían divinamente. Y, para empezar, dos buenos vinos:
un blanco Viña Romale, uva macabeo, un riberadelguadiana
de las acreditadas bodegas de doña Antonia Ortiz Ciprián, de
Almendralejo, vino de Tierra de Barros, A. R., naturalmente. Y en
tintos, un Privilegio de Romale, crianza 2001, otro riberadelguadiana de la misma procedencia que su hermano. Y
el menú, de impresión. Junto a los variados aperitivos en mesa, de
primero Crema de langosta con langostinos, de segundo, Solomillo de
ibérico en tacos con fajas de bacón en salsa de oporto, guarnecido con
judías verdes, zanahorias y patatas panaderas, y de postre, técula
mécula, helado de manzana verde sobre tulipa de manzana. Además del
cava Castelblanch, café, licores digestivos y unos cubatas finales para
todos los gustos. Y los del servicio, como si fueras de la familia.
Matrícula de honor.
DE LIBROS, JUGLARES Y MOOCHERS Pero las
sorpresas estaban por llegar. Porque, nada más que apalancarnos en
tenemos a nuestra disposición dos hermosos libros y por la cara: Feria del Libro de Badajoz (1981-2006) (Badajoz,
Printex Artes Gráficas, 2006), con 160 páginas de apretada información
sobre la pasada Feria del Libro, con un aparato gráfico impresionante
(María José Montero tras la cámara) y el facsímil Yo el Rey. Cartas reales en el Archivo de la catedral de Badajoz (1284-1594),
con edición y notas de Francisco Tejada Vizuete y transcripción
paleográfica a cargo de José Manuel Fernández, William S. Kurtz y el
propio Francisco Tejada. Impresionante, con edición cuidadísima de 20
cartas reales de don Fernando, de Portugal, Sancho IV, Dionís de
Portugal, Alfonso XI, los Reyes Católicos y Felipe II, siendo las de
éste último las más numerosas (Badajoz, Tecnigraf Editores, 2006). Un
lujerío bibliográfico --el tercero consecutivo de don Paco Tejada-- que
está divulgando orbi et orbi y de manera impagable parte de los ricos tesoros documentales que guarda el Archivo de la Catedral de Badajoz. Y la siguiente sorpresa es que la cena sería amenizada por el grupo pacense de blues y jazz, The Moochers,
intraducible al español, todos de negro esta vez, con el simpar Gene
García --con su inconfundible gorrilla blanca de visera, gafas negras,
perilla y guayabera a juego--, voz y líder de Los Inlavables, con Pedro
Calero al piano, Álvaro Carazo en el bajo y Holly en la batería. Y
conduciendo la ceremonia, una tal Nina Flores, de Canal Extremadura
Radio, debutante en estos menesteres. Y cuando nos aprestábamos a
hincar el diente al segundo plato, otra de las grandes sorpresas de la
noche. Que aparecen por la sala unos juglares y comediantes
gigantescos, andando sobre zancos y ataviados con impedimentas del
Siglo de Oro, recitando versos y poemas de... ¡Quevedo y Lope de Vega!
¡Lo nunca visto, pero muy adecuado por lo de los premios literarios!
Que son los mozos y las mozas del grupo teatral Jarramplas y allí que nos fueron desgranando versos a diestro y siniestro. Como éste de Francisco de Quevedo:
Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba, érase un peje espada muy barbado.
O este otro de Félix Lope de Vega y Carpio:
Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso.
Y un poco más adelante, nuevos numeritos, declamando los trovadores estos versos quevedescos:
Miré los muros de la patria mía si un tiempo fuertes, ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, por quien caduca ya su valentía.
Y,
luego, venga la réplica con los de Lope de Vega. Y, así, toda la noche.
Y después de que finalizaban su lectura, que tiraban los papeles
volanderos a la concurrencia, como si fueran billetes. Y la gente que
salía alborotada a recogerlos.
¡LLEGAN LOS PREMIOS! Así que
la presentadora tuvo que hacer un alarde para concentrar la atención
del respetable, que es la hora de dar el primer veredicto. Y el III
premio de Periodismo, con sus 6.000 machacantes del ala, que se otorga
a Manuela Martín, periodista del diario HOY, por sus artículos
dedicados a las víctimas extremeñas del terrorismo etarra, titulado
"Las víctimas del terror y la barbarie". Y un poco más tarde, que sale
el segundo premio, con 18.000 machacantes nada menos, el X de Novela,
que recae en Gregorio León Armero, un periodista de Murcia, con su obra
titulada "Murciélagos en un burdel". Y, ya casi al final, el tercero,
el de mayor antigüedad, el XXV de Poesía, con 9.000 euros de dotación,
que fue a parar a Agustín Sánchez Aguilar, de Barcelona. A
continuación subiría al estrado el alcalde de la ciudad, que pondría
énfasis en la importancia de estos Premios para la ciudad y la cultura
en Badajoz, sobre la calidad de los trabajos y los autores premiados,
agradeciendo finalmente el trabajo silencioso de las distintas
comisiones de lectura y de los respectivos jurados, así como el de los
autores del magnífico facsímil sobre Cartas reales,
conservadas en el Archivo de la Catedral badajocense. El primer edil de
la ciudad concluiría con una traca al anunciar que a partir del próximo
año los tres Premios Ciudad de Badajoz se verían ampliados con un
cuarto, el de Escultura. Pues una putada, mi brigada, que el abajo
firmante esperaba salieran los de Ensayo y/o Teatro, para rematar los
premios de ámbito literario. Y es que, previendo que iban a salir
alguno de los dos, el que suscribe tiene a punto un ensayo de 2.345
páginas que iba a presentarlo a los premios, titulado "La duda
existencial postmoderna en los panfletos del Avisador", que ya me lo ha
leído Enmanuel Kant Pecellín, profesor, académico y filósofo, y estaba
a punto de darme el visto bueno. Pero, por lo visto, después de
revisarlo parece que se ha quedado sin habla y con el cabello como
escarpias, que están tratando de reanimarlo, el pobre. Y, asimismo,
también por si acaso, que tengo una obra de teatro en dos actos y
medio, titulada "El capitán Avisatriste en la Guerra de las Naranjas y
los Limones", de 1.234 páginas nada más --las cosas se hacen bien o no
se hacen--, que me la está revisando un tal Michael Murillo, dramaturgo
de postín y baranda del López de Ayala, y, a la espera de su docta
decisión, que le ha dado como un empacho, ha causado baja por tiempo
indefinido en el López y se encuentra en paradero desconocido, aunque
se le ha visto dando alaridos camino de Sebastopol.
FIN DE FIESTA
Y, entre cucharada por aquí, corrida de juglares por allá y entrevistas
telefónicas con los premiados por acullá, que hay tiempo para saludar
yendo de mesa en mesa, cual abeja de flor en flor. Y lo primero que
observamos es que Juanma Cardoso va de... ¡Buenafuente! Él, tan
encamisado e informal de toda la vida, ataviado... ¡todo de negro, con
chaqueta y pantalones de pana fina! Y con su corbatita celeste, para
desentonar. Como que le hice una foto para la pequeña historia del
personajerío local. Y es que no me lo podía creer. ¡Y es que ya nos
estamos haciendo mayores! Y en una mesa aledaña que me topo con el
serio y circunspecto director de la Banda de música municipal, el
valenciano José Calatayud Castillo, que cuenta y no para de sus
próximas actuaciones, que serán el 19 de noviembre y el 6 de diciembre,
en el López. Pero que, como traca final, el 22 de diciembre vamos a
saber lo que vale un peine con la actuación de la Banda y todas las
Escuelas municipales de música al completo. Y también en el López. Y
saludo obligado a Paco Lebrato, el patriarca de las letras pacenses,
que quiere invitarme a una de sus próximas tertulias, cuando la tenga
bien amarrada. Y tiempo para saludar al todoterrenal Juan Antonio
Méndez del Soto, rodeado de su corte de poetas incondicionales en busca
de un lugar al sol en su celebérrima libreta, y a Plácido Ramírez, que
lleva seis presentaciones de su último libro, seis, pero es que le
quedan... ¡otras seis! Y, así se pasa el tiempo, que The Moochers
atacan de nuevo, con el ínclito Gene a la armónica cuando no cantando
en inglés, en un fin de fiesta espectacular. Y la gente, encantada de
haberse conocido, que no se quería ir. Y venga otra copa, camarero.
Póngame un güiski, señorita. Y a ver ese otro cubata que falta. Y era
bien pasada la una de la madrugada, cuatro horas después del inicio,
que los últimos de Filipinas abandonamos el recinto camino del Casino
cercano, que han repartido invitaciones a todo el mundo. El tiempo se
había portado y la fiesta de los Premios literarios de 2006 había
acabado. Tutti contenti, especialmente los tres ganadores, que se llevaron una pasta gansa garabateando negro sobre blanco.
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