19 de Octubre, 2006
De la UNED, ni se sabe
Un año más --y van...--, que los alumnos de la Universidad Nacional a
Distancia (UNED) en Badajoz han comenzado el curso sin la tan cacareada
y prometida extensión del Centro asociado de Mérida, la capital del
Imperio. Un año más --creo que la cosa viene de la época de Julio
César--, que nuestros muchachos y muchachas han de coger carretera y
manta y desplazarse a Emérita Augusta para las tutorías presenciales.
Además, claro es, de acudir con puntualidad para las matrículas y los
exámenes. Faltaría plus. Y resulta que, cual altísimo secreto de
Estado, todo el mundo está esperando a que se reuna el Consejo de
Gobierno de la UNED, que es quien debe dar el visto bueno a la
"sucursal" de Badajoz. Y pasan los días y las semanas y nuestros 600
alumnos, que ese es el número de inscritos para el presente Curso, deberán comenzar el curso
en noviembre próximo en las viejas aulas de la Ronda del Pilar. Parece
que "todavía la están peinando" en los Madriles. Y la tomadura de pelo
a Badajoz y a sus ciudadanos se me antoja de juzgado de guardia. Un año
y otro, y otro... Y aquí nadie se subleva, da un puñetazo en la mesa y
se echa al monte, trabuco en mano, exigiendo lo que a Badajoz, por su
entidad poblacional, se merece. Sólo buenas palabritas de las altas
instancias de la UNED, pero sin mojarse, del pretor de Mérida, Miguel Padilla, y del concejal de la cosa en Badajoz, Luis Alfonso
Hernández. ¿Hasta cuándo, damas y caballeros, jóvenes y jóvenas?
¿Seguiremos conformándonos con poner la mano, a ver si nos cae la
dichosa extensión del cielo? ¿Para cuándo una manifestación de los
interesados, sus familiares y profesores, exigiendo lo que es de
justicia? ¿O seguiremos encogiéndonos de hombros, diciendo eso tan
clásico por estas tierras: "A vé, qué se le va'a hacé"?
|
El Avisador en la UMEX, la Universidad de los seniors
El pasado martes acompañaba a la patronal a la Facultad de Ciencias de
la Educación, en el semidistrito de la UEx en Badajoz. Motivo: abría
curso la atípica Universidad de Mayores (UMEX) y el abajo firmante le
llevaba la maleta a su consorte, alumna de Segundo. Qué menos. Y una
vez allí, que vienen los saludos y la alegría por el reencuentro de los
antiguos compañeros. Y lo primero que hacemos es meternos en el salón
de actos, que estaba que no cabía un alfiler. Gentes de los 55 a los 80
tacos, habiéndose inscrito este año nada menos que 453 alumnos en la
sede pacense, algunos de ellos portugueses. Preferentemente mujeres,
reconociendo a bastantes maestros y maestras, recién jubilados del
oficio. Todos, muy peripuestos y tal, que la ocasión lo merecía. Y este
año, con alumnos nuevos, los de Primero, por un tubo --por encima de
los 100--, y con lista de espera y todo. Que, desde que en el curso
1997-98 iniciara su andadura, esta peculiar Universidad va viento en
popa, no sólo en Badajoz, sino, además, en sus otras sedes de la
Región: Cáceres, Plasencia, Don Benito-Villanueva de la Serena, Mérida
y Zafra. Y allí que los tres mosqueteros..., digo, los tres becarios
--Sandra, Fran y Luis, todos para uno y uno para todos-- se desviven
por atender a tanto personal senior, allanándoles cualquier problema,
cualquier dificultad, cualquier duda. Y saludando a diestro y siniestro
que me veo al todoterrenal Tino Blázquez, el superintendente del
Programa universitario de Mayores, a Ventura García, vicedecano de la
Facultad de Educación, a Miguel Caballero y Vicente García Estop,
eficientes segundos escalones de lo que haga falta, al director del
Coro de mayores, Joaquín Fernández Picón, y al profesor Paco Pedraja,
entre otros.
LA RUTA QUETZAL SENIOR El acto comenzaría con
unas palabras de bienvenida de Ventura García, el vice, al que
seguiría, ya más extensa y prolijamente, Tino Blázquez, el dire. Dando
las necesarias instrucciones y normas de régimen interior para que la
cosa funcione bien este curso: matrículas, plazos, acto de apertura
solemne, actividades extraordinarias, etc. Y con un aviso cariñoso a
algunos mayores duros de oído o de vista: que a la hora de abonar la
matrícula --52,23 machacantes este año-- ingresen exactamente esa
cantidad, y no 52,22 ó 52,24, que el administrador de la UEx estaba que
se subía por las paredes el pasado curso porque no le cuadraban nunca
las cuentas. Y en este apartado no tengo más remedio que hacerme eco
de un sorprendente y aventurero viaje que quiere organizar la UMEX en la primavera de 2007, del 26 de
abril al 5 de mayo: ¡la Ruta Quetzal de los seniors extremeños, por
tierras del Perú, con Miguel de la Quadra Salcedo de guía! ¡Ahí es
nada, volver a hollar las tierras que en otros tiempos asendearon el
trujillano Francisco Pizarro y demás conquistadores hispanos! Demasiado
para los cuerpos serranos de nuestros seniors, me parece a mí. Pero eso
también decían de Pizarro y compañeros mártires en su momento, que
estaban locos y tal, y ahí los tenemos ocupando un lugar privilegiado
en la Historia de América y de España. Esperemos a ver qué pasa, que
quieren traerse al tal Miguel para que les dé la conferencia inaugural
del IX Curso y, de paso, las primeras instrucciones el próximo 8 de noviembre. Y,
como broche final, actuaría el Coro de la Universidad de Mayores,
formado por medio centenar largo de entusiastas componentes, dirigido
por Joaquín Fernández Picón, al órgano, que interpretaría tres piezas: Gaudeamus igitur,
el himno universitario, una canción popular chilena titulada "¡Ay!,
agüita de mi tierra" y la habanera "Si del sol os molesta, niña, su
resplandor". Un fuerte aplauso despediría la actuación de los chicos
del Coro, que no es que fuera el Coro del Conservatorio de Badajoz, ni
el de la Catedral de San Petesburgo ni el de la Capilla Sixtina del
Vaticano. No, hijo, no. Pero en entusiasmo y en ganas de aprender y
actuar no les llegan esos tres ni a los talones del nuestro.
LA UNIVERSIDAD DEL ENTUSIASMO
Enhorabuena a todos los componentes de esta Universidad tan especial,
con sus cinco años de carrera, sus clases, actividades culturales y
visitas de estudio de todo tipo. Con alumnos y alumnas que acumulan
milenios de vida, de experiencia y de sabiduría. Pero, sobre todo,
exhibiendo toneladas de entusiasmo y ganas de vivir y de aprender. Y es
que la edad no es la que marca el carné de identidad, no, sino la cabeza y
el corazón. ¡Hoy va por vosotros, tinoblázquez boys, seniors de la Universidad de
Extremadura!
|
148.769
Pues este es el número de habitantes de Badajoz, a 10 de octubre, según
datos del Ayuntamiento pacense. Recordemos, 148.769 es su población de
derecho, de los que 76.364 son mujeres y 72.405, hombres. Que la
población de hecho, la real, se dispara muy por encima de las 150.000
almas, contando los transeúntes a secas, los forasteros, los estudiantes universitarios, los
comerciales y representantes que vienen de fuera a vender sus productos, los congresistas de
nuestros Palacios y Feriales, los portugueses que vienen de compras,
los turistas de paso y las gentes de los pueblos, incluida mi tía
Federica, con su segunda vivienda en nuestra ciudad. Y, lo que es
bueno, ya los tengo a todos inscritos en mi Tocho de vecinos y residentes de Badajoz, lógicamente actualizado y puesto al día, para pasar lista cuando sea menester.
|
Novatadas estudiantiles, el Carnavalito de otoño
Hace unas semanas que, al atardecer, el centro de Santa Marina se viene poblando de gente joven, ruidosa y
variopinta, mucha de ella disfrazada de lo más raro y desternillante. Como hace unas fechas, en que a las siete de la tarde y en la plaza de Conquistadores, junto a El
Corte Inglés, había una movida de aquí te espero. Muchos estudiantes
universitarios de Biológicas, con su llamativa bata blanca,
acompañando a una corte de novatos y novatas, disfrazados con bragueros
y dodotis, cual bebés talluditos, las caras pintarrajeadas y el cabello
lleno de impactos de harina y huevos, portando llamativos carteles en
sus ropas, etc. Unos cromos, vamos. Y los pobres, haciendo todo lo que
le mandaban los veteranos: imitar los gestos de determinados animales,
hacer corros y otros juegos infantiles, cantar coplillas, como "Tengo
una vaca lechera", así como otras perrerías por el estilo. Y allí
estaba Patricia, que me explica amablemente algunas de los pormenores
de este ritual anual en su Facultad. Que vienen andando, a patita,
desde la Universidad, que allí no les dejan hacer novatadas, que este
año vienen unos 30 veteranos --lo son a partir de 2º de carrera,
"aprueben o suspendan"-- y casi 40 novatos, "un poco sosos este año, la
verdad", que esto lo hacen para divertirse y conocerse mejor
una vez a la semana, hasta el 15 de noviembre, día de San Alberto
Magno, el Patrón, en que celebrarán una fiesta. Y una de las cosas que me llaman la atención son los carteles que llevan pegados al cuerpo. Que algunos no se cortaban, no:
Tapper de albóndigas con tomate. Se vende sexo. Alquilo mi útero.
Pero
hay otros novatos a los que se les obliga a recitar algunos panfletos
no menos corrosivos, desinhibidos siempre. Entre el jolgorio
generalizado, claro. Como éste:
Soy un hyphochytridiomycetes. Agárrame el flagelo.
O como este otro, con rima y todo:
Esta tarde tan fría yo te ofrezco mi estufa, no tiene cables ni pilas, pero igualmente se enchufa.
Hora
y media más tarde, después de pasárselo de puta madre, con muchos
curiosos alrededor, que van los veteranos, los batablanca, y tocan a
rebato. Y con la tropilla de novatos por medio, en perfecta formación,
se fueron todos juntos a tomarse unas copas a Los Cañones, a seguir unos
rituales que tienen mucho de carnavalescos, pero que sirven a los
estudiantes para conocerse más y mejor y, de paso, dejar sentado quién
es quién en la Facultad.
LLEGAN LOS MATEMÁTICOS Pero irse los
biólogos y aparecer los matemáticos en Conquistadores, fue todo uno. La
cofradía estaba formada esta vez por unos 30 veteranos y 10 novatos de
ambos sexos, pintarrajeados y con restos de huevazos en sus rostros y
cabellos. Y allí montarían sus numeritos, procesión y juegos incluidos,
entre las risas de los muchos curiosos que nos habíamos acercado al
grupo. Y me busco un par de interlocutores, que son los amables Víctor y Cristina, que me lo cuentan casi todo. Que es el primer día de
fiesta con los novatos --la "introducción", como dice Víctor--, que
acaban de venir de la Estación de autobuses, donde habían quedado, que
les queda otro par de días más de putaditas y el último lo dedicarán a
una fiesta del novato, con trasiego de cañas y divertimento general hasta que el cuerpo aguante. Que
con esta fiesta los novatos empiezan a conocer a sus compañeros. Que de
esta manera "nos conocemos y nos divertimos", Cristina dixit.
Y que los muchachos se portan y aceptan de buen grado lo que les
"sugerimos" y que este año "nos obedecen, pero dentro de ciertos
límites", te dice el tal Víctor, que tiene cara de delegado
de curso. Y los novatos, entre tanto, que van de aquí para allá
haciendo monerías, corros, tatareando cancioncillas como "Paquito el
Chocolatero" y otros numeritos de lo más divertido. Y los señores
veteranos, descojonándose, y las señoras veteranas, haciendo
tropecientas mil fotos. Y en esto que cogen a un novato y le mandan
que recite el "himno" del clan:
Soy matemático, allá donde quiera que voy soy matemático y me he dado cuenta hoy. Matemáticos sin fronteras, es tu organización, habría muchos más matemáticos con tu colaboración.
Y a otra, que lea en voz alta una de sus máximas:
Las matemáticas son como el Quijote, luchan en un mundo real con armas imaginarias.
No está mal. O esta otra:
El (vacío, un 0 atravesado) es una forma de ser.
La repera limonera. No lo entiendo, pero queda guay del Paraguay. Y, después de mil y una cirigoncias, entre las risas del respetable,
allá que se marchan los matemáticos con su corte de primerizos a no se sabe dónde. Pero estoy ordenando mis papeles, cuando me
anuncian que está a punto de aparecer en la plaza el gremio estudiantil
de la Residencia Universitaria de la Caja de Badajoz, la que está casi
al final de la avenida de Elvas. ¡Más, no! ¡Me rindo por hoy!
¡Demasiado para el cuerpo, colegas!
RITUAL DE BIENVENIDA Un año más, el viejo rito de las novatadas
universitarias en Badajoz, esperpéntico y carnavalesco a la vez, está
sirviendo para dar la bienvenida a los recién llegados, a los noveles,
a los bisoños, a los primerizos, a los neófitos, a los de primer curso,
a los "sin bata", que deben superar con estoicismo las "pruebas"
impuestas por los veteranos, los pícaros, los expertos, los
"batablancas" . Pruebas que, por encima de todo, les va a servir para
que florezcan la amistad y el buen rollo durante el curso que acaba de
iniciarse. ¡Feliz curso y a empollar, tíos! ¡Y ya no vale escaquearse,
tías!
|
|
El Blog
Alojado en
|