11 de Octubre, 2006
ITAE, madera de líder
Ayer al caer la tarde asistíamos la patronal y el abajo firmante a la
apertura oficial del Curso 2006-07 de ITAE, la Escuela de Negocios de
Extremadura, con el salón de actos de La Económica repleto. Gente
joven, predominantemente, alumnos y antiguos alumnos, algunos de
Colombia, además de profesores, amigos e invitados. Y en la primera
fila, un espectador de excepción: el general jefe de la Brigada
Extremadura, con acuartelamiento en la cercana Bótoa. Y todos los altos
mandos itaienses, impecables, siempre con la sonrisa a flor de piel,
con sus ternos de El Corte Inglés y sus corbatas de diseño, marcas
ambas de la Casa. En el acto intervendrían, y por este orden, Nines
Calle, Directora de Expansión y Clientes de ITAE, María Hueros, en
representación de los alumnos, Antonio Rubio, consejero delegado, y
Ángel Álvarez-Taladriz, el novísimo director general, nuevo en esta
plaza. Antonio Rubio, con su verbo fluido y directo, se ganaría de
calle al personal. Y es que nuestro Rubio, modesto él, es mucho Rubio,
con una cabeza bien amueblada, unos modos y unas maneras como para ser
director general o Consejero de Economía de cualquier Comunidad que se
precie. Y en su intervención --buenísima-- haría hincapié en las tres
excelencias de su Escuela: su sección académica, el profesorado, de
altísimo nivel, una metodología en conexión con el propio mercado,
importando soluciones reales a las aulas y un enfoque hacia el empleo
en un mercado tremendamente competitivo, con una mirada especial al
ibérico. Y, con un entusiasmo contagioso, que allí desgranaría una
serie de proyectos, a cual más interesante, entre los que sobresalieron
la que sería la primera Universidad privada de Extremadura, en el
entorno de la convergencia europea en Educación el 2010, actualmente en
proceso de gestiones iniciales, y el Club de directivas, de mujeres
empresarias, gerentes, directoras, consejeras con mucho mando, de
patronales con mando en plaza, vamos.
UN
FOTÓGRAFO DE EXCEPCIÓN A
continuación sería la lección inaugural, esta vez a cargo de un
fotógrafo de reconocido prestigio internacional, Michael Wray, un
hombre del mundo de la moda, la publicidad, el cine y la farándula que
vive a caballo entre Madrid y una finca que tiene entre Valverde de
Leganés y Táliga. Sorpresa general, que por vez primera daba la lección
inaugural un artista, un creador, un fotógrafo laureado. Un hombre que,
además de fotógrafo, se define como ganadero, que lleva en España desde
1975 y que, en su peculiar spanglish y en diez minutos, diez, daría
todo una lección --El enfoque está en ti,
era el título de su charla--, breve y concisa, al grano, de cómo hay
que situarse en el mundo, mirar a tu alrededor, actuar y triunfar. Y
daría finalmente seis consejos, seis, que resumo por su interés para
todo el mundo, sea fotógrafo, economista, comerciante o maestro de
escuela. Y ahí van:
1º. Aprende a conocerte, para mejorar --reinventarte-- y tener éxito al final en tu entorno y en tu profesión. 2º. Sigue una línea, un modelo, una guía, pero sin copiarlos. Tú eres tú. 3º. Observa con atención lo que ocurre a tu alrededor, no pierdas detalle. Está al loro de lo que pasa. 4º. Cuando estés mirando, observando, cambia frecuentemente de perspectiva. 5º. Tienes que ser diferente, distinto, actuar con originalidad. y 6º. ¡Aprende el inglés!, que el futuro son el español y el inglés.
Y, para terminar, una frase lapidaria, para
enmarcar:
¡MUCHA SUERTE EN CAMBIAR EL MUNDO, PERO HACEDLO CON PASIÓN!
Las
palmas echarían humo. Le seguiría en el uso de la palabra Antonio
García Salas, consejero delegado de ITAE, que destacaría cómo en estos
14 años que les contemplan (1992-2006), han sido unos mil alumnos los
que han pasado por sus aulas, lo que supone una notable contribución de
ITAE al desarrollo de Extremadura. Una Escuela, con sus cursos y
másters, de reconocido prestigio en España, avalado por rigurosos
estudios y rankings de Escuelas de Negocio en nuestro país. Pero a mí
me llamaría mucho la atención el humanismo subyacente en su discurso.
Su apelación constante a la formación, al enriquecimiento personal y al
perfeccionamiento profesional, a ser mejores personas, más formadas, y,
por ende, mejores profesionales. Y, por supuesto, otra marca de la
Casa, su vocación de formar líderes, los mejores para cada puesto, en
cada empresa, en cada lugar, en cada momento... No es de extrañar,
pues, que cuando sus alumnos salen por el portal de Fernández de la
Puente, 29, además del título se llevan el contrato de trabajo bajo el
brazo. O les llaman un día después. O dos. Más tarde, no. Que la bolsa
de trabajo que se manejan los barandas les dura menos que un paquete de
caramelos a la puerta de un colegio. Y en este curso concreto la escena
volverá a repetirse, en su XIV edición, una vez que los muchachos
finalicen la carrera de Marketing y Finanzas o los masters en Dirección
y Administración de Empresas, el de Calidad, Medio Ambiente y Seguridad
y el de Dirección o el Administración de Empresas--Executive--. Cerraría
el acto el concejal del Ayuntamiento pacense, Antonio Ávila, antiguo
alumno de la Escuela, que asistía en representación del Alcalde, que
declararía abierto oficialmente el curso.
DELICATESSEN Y
para rematar la jornada, los muchachos de ITAE que invitaron al
personal en el mismo hall de La Económica a una copa de cava extremeño
--excelente Vía de la Plata, de las acreditadas bodegas Vía de la
Plata, S. L., de Almendralejo, A. R., naturalmente--, acompañado de una
selección de delicatessen, entre los que había fresitas, bombones de
higo y philasis, unos frutos
exóticos que causarían general admiración. Beatriz Portillo, tras el
biombo, y Sole e Iván, como avanzadilla, bandeja en ristre, nos
tratarían como si fuéramos de la familia. Venga otra copa de cava, tome
usted otro bombón, pruebe un philasis más... Y el fotógrafo de
marras, el tal Wray, que iba de informal, con su peculiar coleta de
artista posmoderno, dando dentina al personal, pues iba acompañado de
una conocida damisela de las televisiones locales. Familia itaiense,
señores profesores, consejeros delegados, director general, personal
administrativo y de gestión, mozos y mozas estudiantes, enhorabuena por
el grupo humano que habéis montado. Como para estar orgullosos en
Badajoz, Extremadura y parte del extranjero. ¡Y es que tenéis madera de
líderes, tíos!
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Australia, 1 -- Turquía, 0
Pues no se trata de ningún partido de fútbol amistoso, celebrado en
nuestra ciudad entre estas dos selecciones nacionales para sacar fondos
en pro del semicomatoso C. D. Badajoz. Que la cosa es más sencilla. Que
resulta que en la calle de San Isidro, en la acera de los pares, ha
desparecido la tienda de comidas turca llamada Mon Kebab,
de la que dí cuenta en su momento. Ahora, cerrada a cal y canto y el
interior, desierto. Y, por el contrario, en la acera de enfrente, la de
los impares, ha abierto poco ha el Café Koala, The Australian pub. Por consiguiente, en mi barrio, Australia, 1 - Turquía, 0. ¿Es o no es?
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Antender, nuevo palabro de la Administración
Cada vez que entramos en cualquier oficina de la Administración en
Badajoz, en este caso la de la Junta de Extremadura, leyendo los
múltiples carteles y avisos que exhiben en sus paredes para información
del ciudadano, te puede pasar de todo. Como el de que aparezcan nuevos
vocablos o palabros, todavía no reconocidos por la Real Academia
Española de la Lengua. Como, por ejemplo, el verbo antender, inserto en un cartel que está en la oficina pacense de la Consejería de Economía, Industria y Hacienda, en la calle Padre Tomás. Vean, si no, el gazapo:
POR FAVOR, LE ROGAMOS NO USEN LOS TELÉFONOS MÓVILES MIENTRAS LE ANTENDEMOS. GRACIAS.
Y
ahí lleva la intemerata. ¿Qué quiere decir eso de antender? ¿Y cómo se
conjugan el pretérito indefinido, el futuro imperfecto de subjuntivo,
el gerundio y el participio del susodicho verbo? ¿Me lo quiere poner
alguien en cristiano, que estoy sin vivir en mí y muero porque no muero?
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Cierra la carnicería y embutidos El Charro
Posiblemente serán incontables los pacenses de edad que se acuerden de
este entrañable establecimiento, sito en el último tramo de la calle
San Juan --antes División Azul y en otros siglos, popularísima calle
Carnicerías--, frente por frente de la iglesia de la Concepción, en el
corazón del Badajoz de los Austrias. Pues bien, cerca de cien años
después de que lo fundara el benemérito industrial don Lisardo del
Águila, uno de sus hijos, Antonio del Águila Díaz, su continuador, ha
echado el cierre definitivamente. Por jubilación, después de 52 años
tras el mostrador, en el oficio de carnicero que aprendiera al lado de
su padre desde que tenía 9 años. Por esta tienda hemos pasado en muchas
ocasiones a lo largo de nuestra vida, especialmente antes de que en la
década de los 70 de la pasada centuria quitaran el edificio metálico
del Mercado de abastos de la plaza Alta y se lo llevaran al campus de
la Universidad. Circunstancia que influiría poderosamente en la
decadencia del Casco Antiguo pacense, hasta llegar a extremos
degradantes en las décadas posteriores, aunque hoy día hay señales
esperanzadoras de recuperación arquitectónica, urbanística y social a
medio y corto plazos. El
Charro, era una tienda donde te conocían por tu nombre y las relaciones
eran cuasifamiliares, pero el paso del tiempo ha sido implacable,
habiéndose mantenido la tienda gracias al empeño personal de Antonio
del Águila, uno de los veteranos comerciantes que nos quedaban en el
Casco Antiguo. Viene esto a colación porque hace unas fechas me
encontré con Antonio y su esposa, junto con algunos amigos, y el
hombre, la discreción personificada, me cuenta que ha querido marcharse
sin hacer ruido ni hacerse notar. Miembro de una conocida familia
pacense, entre cuyos miembros quiero recordar a sus hermanos Manolo,
médico, José Lisardo, perito agrícola, y Fernando, profesor de
Magisterio, ya desaparecido. En esta hora del adiós, hay que
agradecer a Antonio su espíritu numantino de permanecer en el lugar de
sus mayores hasta que la edad lo ha hecho imposible. Sirvan estas línea
de modesto homenaje a Antonio del Águila, un hombre que se dejó más de
media vida en su carnicería de la calle San Juan, antes División Azul y
hace siglos, de Carnicerías. Curiosamente, en su lugar va a abrir otra
carnicería, qué coincidencia. Pero esto ya es otra historia. ¡Adiós, El Charro, adiós!
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