9 de Octubre, 2006

Vecineo con Ricardo, el bodeguero de Santa Marina

Por El Avisador - 9 de Octubre, 2006, 16:57, Categoría: General

Este mediodía, al comprar el pan, que paso donde la bodeguilla de Ricardo, en el 6-B de la callejuela de Nicolás López de Velasco, la que da a la avenida Antonio Masa Campos. Y allí estaba, más solo que la una, nuestro amigo Ricardo Albarrán, un cuarto de siglo vendiendo vinos a granel, aceites, licores, bolsitas de hielo, barricas de vino, etc., etc. Y después de los saludos de rigor, que le pregunto que cómo va el negocio, si se venden o no se venden sus buenos vinos, en especial los de los Entrines:
--Pos fatal, que está la cosa jodía. Hay mu poco negocio.
--¿Y eso?
--Que la gente ya no viene y si viene, piden que se lo apunte.
--¡No me lo puedo creer!
--¡Pos créetelo, que la gente de Santa Marina es mu pesetera, mu agarrá, vamos!
--Hombre, Ricardo, que este barrio no es el Cerro de Reyes ni Suerte de Saavedra, con perdón para las gentes de esos barrios.
--Pos vete a esos barrios y verás como sus tiendas hacen caja tós los días.
--La gente de aquí se supone que maneja pasta, son de clase media tirando para arriba... --quiero romper una lanza por mis convecinos.
--Pos nada, que aquí la gente coge el coche una vez al mes y se va a comprar al Lidl, al Pryca, al Continente, lo llenan y ¡hala!, pa casa otra vez.
--Pues sigo sin entenderlo...
--¡Vente por aquí una semana! ¡Y es que una cosa es el vecineo de calle y otra, el vecineo de negocio! --sentencia filosóficamente el bueno de Ricardo.
Pues habrá que estar al loro, que esto de los vecineos me lo estaba perdiendo.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Paseo sabatino por el Casco Antiguo

Por El Avisador - 9 de Octubre, 2006, 16:27, Categoría: General

El pasado sábado, día del tradicional Rastrillo de Artesanías y Antigüedades en el Casco Antiguo, el tiempo excelente hizo que muchísimas personas cogieran el hato y se fueran para el centro histórico de la ciudad. Para empezar, mucha animación en el paseo de San Paco, que había una concentración alrededor del kiosco y un enorme cartelón colgado de la baranda protectora que decía:

UNA LENGUA, UNA CULTURA, UNA COMUNIDAD CERCA DE TI

Se refería a la Lengua de signos española, para la que pedían el reconocimiento social e institucional. Y en los aledaños, unos talleres montados por FEXAS (Federación Extremeña de Asociaciones de personas sordas), institución que labora para mejorar la calidad de vida de las personas sordas y sus familias. Se daban instrucciones a los viandantes y curiosos de cómo es el alfabeto de signos y los más pequeños podían grabar sus manos --elementos indispensables en la comunicación de las personas sordas-- en unas camisetas blancas, que se las regalaban al final, una vez puestos sus nombres debajo. Nos animaron a hacerlo y allá que estampamos nuestras manos de pintura de colorines en las camisetas de marras. Y luego, fotos con las monitoras y algunos antiguos alumnos sordos de Pili, la parienta, de cuando estuvo en el colegio San Pedro de Alcántara. Ejemplar y modélica la jornada de apoyo a estos ciudadanos con deficiencias auditivas severas, especialmente cuando son niños y jóvenes, para integrarlos totalmente en nuestra sociedad, a fin de conseguir el pleno acceso de las personas con estas minusvalías físicas a la formación, al empleo y a la cultura.
Y luego en la calle de San Juan, a partir de su último tramo, el Rastro mensual, con numerosos puestos de antigüedades, libros viejos, artesanías, cuadros, láminas, sellos y monedas, estampas, postales, dulces, etc. Y muchos de ellos, especialmente los situados en la Plaza Alta, regentados por portugueses, que acuden todos los meses el Rastro pacense, atraídos por su justa fama. En esta ocasión los amables componentes de la AECAB invitarían al personal a una copa de vino tinto. Un Campobarros, de la Cooperativa de San Marcos, de Almendralejo. A. R., naturalmente. La verdad es que con la caló el vino estaba calentorro y, además, echamos de menos alguna tapa: unas aceitunitas machás, unas lascas de choricito, unos cacahuetes y cosas por el estilo. Hombre, si te ponen también unas gambitas, pues miel sobre hojuelas. Habrá que dar un toque a los barandas aecabianos para que suelten algo más de pasta en estos menesteres, que están gastando poco hogaño en estos rastrillos. Pero se agradece el detalle, que a caballo regalado no se le mira el diente. Después de llegar a la Plaza Alta y hacer doscientas fotos más, vuelta atrás y charla improvisada con un anticuario. Mario se llama y al preguntarle qué tal le fue el día, te dice:
--Nos hemos defendido.
Y nos quedamos con las ganas de saber si le fue bien, mal o regular. Me parece a mí que regulín, regulán, lo comido por lo servido. Mario es de Montijo y nos da pelos y señales para dar con él:
--No tienes problema, es la única tienda de antigüedades del pueblo.
Y a su lado, junto a la puerta de la Concepción, el encargado del puesto de dulces de Navalvillar de Pela y, más allá, Jacinto, el librero de viejo, que me saluda con su amplia sonrisa. Ya estaba recogiendo, que tienen que llenar la furgoneta para irse a sus lares, en Villafranco del Guadiana.

EL CALLEJÓN DE LA PLAZUELA
Y de aquí, un voltio por el centro para ver que las calles y los bares y tabernas estaban de bote en bote. Así que nos fuimos hasta El Callejón de la Plazuela, al principio de la calle Larga, en un edificio señorial magníficamente restaurado, sede de las Carnicerías Reales, con el escudo en mármol del Ayuntamiento de Badajoz en la fachada y un año que lo dice todo: 1768. Íbamos no de turismo, precisamente, que uno de Badajoz no debe perder de vista estos datos de la pequeña historia local, sino a probar el plato estrella del fin de semana: pechugas de pollo en salsa de queso azul, arroz y patatas pobres. A 10 machacantes, tíos, pero estaba riquísimo, para chuparse los dedos, así que de pobre, rien de rien. Y el local, hasta las trancas, hasta que milagrosamente cogimos una mesa. Y que aprovecho para saludar a los mandamases del bar, abierto hace menos de dos años y que está teniendo gran éxito de público, en especial en los fines de semana. Y saludo a Angelito Monroy, el dueño, a su hermano Moisés, el encargado, y, ¡cómo no!, al tío de las criaturas, Juanjo Monroy, que estaba como muchachino con zapatos nuevos presentando urbi et orbi a su pequeñuelo, un bebé guapísimo, rubio como él solo, de sólo nueve meses de edad, que atiende por Hernán. Y, tras la barra, otro conocido, Gabi García jr., hijo del popularísimo maestro Gabi y miembro de su fenecida banda. Que me pone un payva en menos que canta un gallo. Y allí que nos dimos un homenaje de pechuga de pollo y otras excelencias gastronómicas de la Casa, ya con el clan Monterini al completo. Por cierto, los que vayáis no os olvidéis nunca de echar un vistazo al pequeño tendedero que tienen a la entrada, con prendas diminutas a la vista. Van en consonancia con la temporada o estación festiva que corresponda. En esta ocasión había prendas relacionadas con la recentísima fiesta de Al-Mossassa. Más adelante las cambiarán por otras otoñales, navideñas, etc.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Calendario

<<   Octubre 2006  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Categorías

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog