1 de Octubre, 2006
Los kioscos de mis dos Manolos
El abajo firmante tiene dos kiosqueros de prensa, dos. Uno, el de diario, el de
lunes a sábado, cuando baja uno a comprar el periódico, las revistas,
los DVDs y los libros, y se llama Manolo. Tiene el kiosco por bajo de
mi casa, junto a la Caixa de Galicia y la farmacia de don Julián
Castaño, en la plaza de Conquistadores, asiento del imperio de El Corte
Inglés. Y el otro, que es el de los domingos --por cierre del primero--
lo regenta también otro Manolo, un calé que trabaja tanto o más que
muchos payos. Y es el que me guarda los periódicos y los libros
domingueros. Estos kioscos, además de la prensa de cada día, se dedican
a vender decenas de pequeños artículos para que el jornal de mis dos
Manolos, dedicándoles horas sin cuento, sea digno para sacar
adelante a sus familias. Por ejemplo, aquí venden tabaco, así como
chucherías, bebidas y refrescos de todo tipo. En el kiosco de Manolo el
dominguero, que lo tiene pegado a El Corte Inglés, junto a una de sus
entradas, la que da a la avenida de Enrique Segura Covarsí, tiene dos
carteles que lo indican todo bien clarito:
HAY AGUA Y COCA COLA HAY TABACO
Pero hay otro pasquín en que se anuncia la venta de... ¡perfumes! Y dice así:
PERFUMES Amor-Amor Cacharel Lou, Lou Ángel a 5 €
Pues esto es lo que hay cuando uno va a recoger sus periódicos en los kioscos de mis dos Manolos.
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Presentación de Apuntes para la Historia de la ciudad de Badajoz VI, en la Económica
Laura Marroquín, auxiliar bibliotecaria de la Real Sociedad Económica Amigos del País, me manda la nota adjunta acerca de la presentación el lunes, 2 de octubre, del libro Apuntes para la Historia de la ciudad de Badajoz VI. Tomad nota los que estéis interesados, que la entrada es libre, comenzando el acto a las 20,15 horas. Os agradeceré puntualidad, que en la Económica las 20,15 son siempre las 20,15. Por la transcripción. ________________________________
En el mes de octubre, la Económica comienza de nuevo
sus actividades culturales, os informo que el próximo día 2 de octubre
a las 20.15 horas, en el nuevo domicilio social de la Real Sociedad
Económica Extremeña de Amigos del País (C/ San Juan, 6) se presentará
el VI tomo de Apuntes para la Historia de la ciudad de Badajoz, dedicado al estudio de los primeros barrios de la ciudad, con incidencia sobre sus orígenes históricos y proyección actual.
La presentación correrá a cargo del socio Sr. Álvaro
Meléndez Teodoro y los asistentes serán obsequiados con un ejemplar del
citado libro.
Un saludo a todos, Laura Marroquín.
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Historias de un zoco en la Plaza Alta
Ayer sábado, con el tiempo muy nuboso, amenazando lluvia, nos fuimos de
pendoneo por la Plaza Alta y sus alrededores. Plaza que lleva unos
rótulos que dicen:
PLAZA ALTA de Marín de Rodezno Obispo de Badajoz 1681-1706
Ilustrísimo,
Reverendísimo y Magnífico don Juan Marín de Rodezno, el obispo
benefactor y mecenas que tuvo Badajoz a finales del XVII y que sería el
que emprendiera la construcción de la plaza a sus expensas. Que el
Ayuntamiento de la época estaba arruinado y no tenía un puto real de
vellón que llevarse a las arcas municipales, de tantas guerras y
asedios como había sufrido Badajoz en décadas anteriores. Menos mal que
tuvimos en esos momentos un Obispo que se vestía por los pies, un
prelado como Dios manda, vamos, aunque no lo hayan subido a los altares. Otra
vez que me enrrollo y me pierdo. Que decía que continuaba la fiesta de
Al-Mossassa y había que ver, a la claridad del día, lo que no pudimos
apreciar nítidamente la noche anterior. Y, como se esperaba, lleno
hasta la bandera de gente de toda procedencia, edad y condición,
brujuleando por todos los puestos del zoco árabe, del mercado persa, de
la feria cristiana. Los puestos estaban por el centro y las jaimas de
bebidas y comidas, en los extremos, aprovechando la bondad de los
soportales, donde había veladores por un tubo. Así que aproveché para
tirar tropecientas mil fotos del abigarrado zoco, sitio incomparable,
marco perfecto para estos menesteres. Y los chiringuitos de Marwan El
Chilliqui, Escarapuche, Pepe el de Los Valencianos y la Hermandad de la
Soledad, que no daban abasto para tanta gente hambrienta y sedienta. Y
en ésto que, pasadas las dos de la tarde, que empiezan a caer unas
gotas, y que siguen cayendo, esta vez más gruesas, y que llueve a cielo
abierto. Y que los tenderos y comerciantes, que salen que se las pelan
a cubrir sus tenderetes con toldos amplísimos. Y que hay uno, avispado
él, que me saca un puestecillo de paraguas, a ver qué pasa. Y se los
quitan de las manos. Y el gentío que no tiene más remedio que meterse
bajo las carpas de los puestos de comidas y bebidas, y es que no hay
otra. Y allí que comienza el trasiego de pinchitos, pancetas, sardinas,
choricitos, salchichitas, pulpos y un largo etcétera gastronómico. Y en
el kiosco de la Soledad, situado en un lugar emblemático de la plaza,
en el rincón de la Puerta del Toril, bajo un antiquísimo letrero
esgrafiado en los arcos que dice "Carne de puerco", que se ponen las
botas sirviendo de todo, especialmente raciones de secreto y de pluma,
las partes más nobles de los cerdos, de los guarros, de los marranos,
de... ¡los puercos! Y
después que vemos como en Los Valencianos la gente se está poniendo
tupía de paella, a 3 machacantes el cazo, mientras que por sus
altavoces suenan... ¡sevillanas! Y nos tomamos aquí, allá y acullá
un poco de todo, que la tribu Monterini va al completo y hay que
reponer fuerzas. Y cuando escampa, media hora después, la gente que
vuelve do solía rebuscando en los puestos las cosas más inverosímiles.
Como en una herbatería, donde te venden un preparado de la "raíz del
traidor", o del diablo, que cura todas las infecciones que tengas en la
piel. Todo, desde eccemas, hongos, escoceduras de los niños y
hemorroides hasta los herpes y los granos del cutis y espalda, pasando
por las grietas en la piel, las varices ulceradas, las manchas, la
psoriasis y las fístulas. ¡Mano de santo, oiga!
UNA SERPIENTE AL CUELLO Pero
lo bueno estaba por llegar, que después de varias vueltas, tomando aquí
y allá varias raciones de tartas riquísimas, que llegamos a la zona de
malabares y animales amaestrados y vemos como un santón llamado Marcos,
con el pelo y la barba enmarañados y vistiendo una túnica blanca, lleva
enrrollada al cuello una... ¡boa constrictor de dos metros y cuarto!
¡Para salir corriendo! Pero no, que se la está enseñando a los niños y
a los más atrevidos se la enrosca en sus cuellos. Y que va mi
nietecilla Clara, que, por cierto iba de gentil mora de la morería con
sus pañuelos y sus collares agarenos, que pide que se la pongan también
a ella. Y allá que se la ponen. Y mi máquina, echando humo. Y la morita
de Badajoz, descendiente de un tal Ibn Marwan, alias El Gallego, que no
pierde la sonrisa. Y los demás niños, admirados, con la boca abierta. Y
que me animo y le digo al tal Marcos que si puede enroscármela a mí,
que si la bicha no tiene manías con los jubilatas y está el seguro a
todo riesgo cubierto, que si tiene armadura de protección y tal. Y como
me dice que tranquilidad y buenos alimentos, allá que me la pone con
mil y un cuidados. Y, lo nunca visto, el abajo firmante sacando pecho
con una boa constrictor al cuello. Menos mal que me hicieron dos mil
fotos para la posteridad, que habrá alguno que no se lo crea. Y, nada,
la boa amaestrada que cumplió divinamente y se ganó su ración de
ratones, que es lo que el tal Marcos le pone de menú de tarde en tarde. Había
terminado felizmente el el zoco y el circo y había que recogerse, que
ya son muchas horas pateando el Casco Antiguo sin descansar. Mañana,
más.
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