Mucha animación en el día de ayer, comienzo de los festejos populares
de Al-Mossassa. La plaza Alta y sus aledaños se llenó de gente, ávida
de participar en los actos programados. Con lo que la zona noble de
Badajoz registraría un trasiego humano poco habitual por estos pagos. A
las nueve hubo la anunciada función teatral, con La historia de Ibn Marwan,
en un escenario improvisado en un lateral de la mismísima Torre de
Espantaperros. Lleno total, unos 300 espectadores, la mayoría de ellos
cómodamente sentada. Con cinco actores sólamente, tres de ellos
principales y nuestro Ibn Marwan, vestido de negro, de estrella, el
"bueno de la peli", entre José Calderón y Eugenio Amaya idealizaron la
figura de este impetuoso personaje, que, al final, conseguiría la
autorización del emir de Córdoba, Muhammad I, de levantar una ciudad no
en el Baxarnal (Cerro de San Cristóbal), como pretendía originariamente
nuestro héroe, un muladí emeritense harto del poder omeya, sino en el
cerro de La Muela, asiento primitivo de Batalyaws y origen de la ciudad
que hoy conocemos. Muchos aplausos al final del público asistente
corroboraron la bondad de la representación, que se ayudaría de efectos
audiovisuales para la mejor comprensión del mensaje.
ZOCO ÁRABE
Pero
lo bueno vendría a continuación con la plaza Alta --a punto de concluir
su restauración-- repleta de tenderetes y decorada primorosamente con
tapices y gallardetes. ¡Un zoco árabe! ¡Un mercado persa! ¡Una feria
cristiana! En definitiva, una abigarrada estampa medieval, pero puesta
al nivel del siglo XXI. El marco, sencillamente incomparable. Mucho
mejor que los que se montaban en la Alcazaba en pasadas ediciones. Este
es su sitio natural, la plaza Alta, por lo que el gentío se adueñó del
lugar, con una animación inusitada, increíble. Puestos de lo más
variopinto donde se vendía toda clase de artículos y productos, con los
tenderos vestidos de época: artesanías, perfumes, mejunjes y abalorios
de brujería, panes de centeno, empanadas, embutidos, quesos, dulces y
caramelos, hierbas curalotodo, especias, etc., etc. Y en los
soportales, las populares jaimas de comidas y bebidas, con tapas árabes
--pinchos morunos de cordero, brochetas morunas con cus-cús, tabulés
(cus-cús con especias), pollo escabechado con especias...-- y
"cristianas" --pinchos de "jalúfo" (cerdo), pancetas, bifanas,
escarapuches...--, entre otras más. Pero anoche no había moros y
cristianos en la costa, no, sino muchísimos payos y bastantes calés.
Jóvenes gitanos de la zona que acudirían a darse un homenaje en un
lugar que tienen colonizado desde hace siglos. Los precios eran
asequibles y entre las bebidas abundaban las cañas de cerveza, las
litronas, los vinos de pitarra, el calimocho y las botellas de riberadelguadiana y rioja, así como los "combinados" nacionales, cubalitros y los de "importación". Como
se corresponde al mundo globalizado que vivimos, faltaría plus.
Y
nosotros que nos dimos un voltio y probamos de casi todo, entre los
aromas inconfundibles de pancetas y pinchitos al hornillo y calderadas
de pulpo en ebullición. Y de remate de los tomates, la tapa más
peculiar del zoco este año, el escarapuche, picadillo tradicional
extremeño con oreja de cerdo y el mejor aceite de oliva virgen del
mundo, el de Monterrubio. Y todo ello, con música andalusí de fondo,
interpretada por el grupo Samarkanda.
ACTOS PARA HOY, SÁBADO
Hoy
sábado continúa abierto el zoco desde media mañana. Si el tiempo
acompaña, habrá mucho movimiento en el Casco Antiguo pacense. Y ya por
la noche, otra función: representación de "La leyenda de amor, en el
escenario anejo de la plaza Alta. Será a partir de las 22 horas y
contará con la dirección de Cristina Silveira.