El jueves por la tarde asistíamos en el recoleto patio ajardinado del
Museo de Bellas Artes a un acto singular, con la fotografía como
rutilante estrella de la jornada. Resulta que en la Universidad, y más
concretamente en su Facultad de Ciencias --sita en el semidistrito
universitario de Badajoz--, han querido ponerle broche de oro al XXV
aniversario del Certamen fotográfico San Alberto Magno,
que viene organizando dicha Facultad alrededor del 15 de noviembre, y
se han liado la manta fotográfica a la cabeza organizando, nada más y
nada menos, que el Otoño fotográfico del Bajo Guadiana, con extraordinarias exposiciones en las calles y en los Museos y principales salas de cultura de Badajoz.
Y
para la ocasión no se les ha ocurrido otra cosa que... ¡empapelar
Badajoz de fotografías! Mejor dicho, los lugares más céntricos y
emblemáticos de la ciudad. Que yo he visto fotos enormes en la plaza de
España y en las fachadas de La Giralda, el López de Ayala, la plaza de
Minayo y el viejo Hospital de San Sebastián, así como en el Instituto
Zurbarán y en algunos locales comerciales del Casco Antiguo. Además,
claro es, de andar empapelando por un tubo el Campus universitario.
"Signos de la modernidad", que me dice mi amigo y asesor fotográfico,
Vicente Novillo, uno de los fotógrafos de lujo que tiene esta ciudad.
Pues algo novísimo y atractivo --común en otros puntos del país, por
cierto-- que no habíamos visto nunca por estos lares. Campaña que dura,
ininterrumpidamente, desde el 28 de septiembre al 5 de diciembre. Y
para arrancar, la exposición Foto Pres'05,
en el Museo de Bellas Artes y la sala de Exposiciones Antonio Vaquero
Poblador, de la Diputación Provincial. A la que seguirán más adelante Miradas lusoextremeñas, en la sala Europa, de la Consejería de Cultura, y Ad Hoc + Fototeca Facultad de Ciencias, en el Museo de la Ciudad Luis de Morales.
Y
es que estos muchachos de la Facultad de Ciencias de Badajoz, cuando
cogen algo entre manos, es que se salen, lo bordan. Esperemos que con
los muchos colaboradores que se han buscado les haya cuadrado el
presupuesto, porque la Universidad no está para tirar cohetes,
precisamente.
FOTO PRES'05
De soberbia tengo que calificar la exposición Foto Pres'05,
auspiciada por la Obra Social de la Fundación La Caixa, un lujo donde
las simples fotos que reproducían la realidad han dejado paso al
fotoperiodismo y al documentalismo contemporáneos de la mano de
fotógrafos comprometidos que viajan a las zonas conflictivas del mundo,
ofreciendo imágenes personales y críticas --durísimas, algunas de
ellas-- que nos dejan turbados, haciéndonos reflexionar siempre.
El acto inaugural del Otoño fotográfico y Foto Pres'05
comenzaría de la mano de Alfonso Galán, dando paso a las intervenciones
del comisario de la muestra de la Caixa, Pep Ripoll, el decano de la
facultad, Manuel González Lena, y el rector de la Universidad de
Extremadura, Francisco Duque, que se enorgullecería de una Facultad "no
de Letras", como la de Ciencias pacense, que "también" tiene
inquietudes, capacidad y mimbres para organizar un evento como el Otoño...,
al conmemorarse los 25 años del certamen universitario de fotografía.
Junto a ellos estuvieron varios miembros directivos de la Caja
catalana, entre los que pude reconocer a José Luis Escaso jr., y Román
Hernández Nieves, director del Museo pacense de Bellas Artes.
Un
rato después el comisario haría una visita guiada por la sala donde se
exponen los cuadros de los tres autores premiados, explicándonos todo
tipo de pormenores sobre los autores, sus temáticas, sus circunstancias
personales y profesionales, etc. Y allí vimos las obras de los mejores,
Juan Medina, Raúl Gallego y Javier Arcenillas, galardonados por este
orden, con escenas dramáticas e impactantes, como el naufragio de una
patera de inmigrantes ilegales al sur de Fuenteventura en noviembre de
2004, con veintinueve rescatados y once desaparecidos, realizadas por
el primero, que hieren la sensibilidad algunas de ellas y nos quedan
tocados la totalidad. Y, ya en la sala de exposiciones Antonio Vaquero,
de la calle del Obispo, se han dispuesto los trabajos de los becados,
Carma Casulá, Fernando Moleres, Héctor Mediavilla, Sergi Camara,
Patrick Tato y Fosi Vegue.
GRATÍSIMO AMBIENTE
Pero la vida
sigue y de ello se encargaría la banda Tiquismiquis, formada por
alumnos y profesores del Conservatorio pacense, que amenizaría la
velada estupendamente, con música y vestuario de los años 20.
Sólo faltó que hubieran aparecido algunos mafiosos de Chicago,
perseguidos por Elliot Ness y sus intocables.
Y después del
recorrido, que los organizadores tienen el buen gusto de invitar al
personal a una copichuela en el jardín, mientras la banda toca y Al
Capone sigue sin aparecer. Mucho público presente en este acto, entre
los que abundaban las gentes de la cultura local, profesores,
jubilatas, periodustas, fotógrafos, gentes de la Diputación y de la Junta, amigos del Museo y la
ya clásica representación de la cofradía de paniaguados y lambuzos de la localidad. Y la primera sorpresa que me llevo es que hay un nuevo
proveedor de la Diputada Casa, en esta ocasión los del Catering del Complejo
Alcántara, de un tal Eloy Guerrero. Pero el personal de servicio,
ataviado de gala y al mando del jovencísimo encargado, Cheli González,
con pajarita y todo, se encargarían de llevarnos a pie de mesa todo lo
mejorcito en quesos de la tierra --¡qué gran variedad ofrecieron!--,
jamón y lomo del bueno, canapés de casi todo, pinchos de tortilla, frituras y
otras exquisiteces propias del acontecimiento. Y repitiendo las
tropecientas veces que hiciera falta. Y eso que estábamos exactamente al lado contrario de donde puso el estalache el tío de la pajarita. Que la
gente taponaba sabiamente las "salidas" de los camareros con sus
bandejas. ¡Un diez al servicio, sí señor!
¡La exposición, iguales las habrá pero mejores, no! ¡Y el ambiente, de película... de los felices años 20! ¡Don Román, va usted para director perpetuo!
Además de las
bebidas habituales, el vino que se sirvió no estaba mal, que los hay
mejores, un tinto Lar de Oro, uvas cabernet sauvignon y tempranillo, un
vinodelatierradeextremadura de
las acreditadas Bodegas Inviosa, de Almendralejo. Uno de Tierra de
Barros, A. R., naturalmente. El gratísimo ambiente, la buena
temperatura que hacía y las tertulias donde nos metimos, con la banda
sonando de fondo, haría que se nos pasara el tiempo hablando de
fotografías, de cultura, de esto y de lo otro. O séase, de la vida en
Badajoz a finales de septiembre del año del Señor de 2006.