Un año más, se celebró el pasado domingo la fiesta de Mira al Guadiana,
en su edición otoñal, en esta ocasión con los juegos como motivación
central. El día se portó y salió con nubarrones, sol de "veranillo de los membrillos" y fresco, mucho
fresco al paso de las horas, cosa que se agradecería. Mucha gente en el
Paseo Fluvial, especialmente entre las 13 y las 15 horas, las mejores
para llenar la andorga, pero menos que otras veces. Y es que en la
Feria de la Caza, la Pesca y la Naturaleza Ibérica, en la recién inaugurada IFEBA, hubo gente por un tubo que fue a
visitarla y pasar el día también.
Y eran las primeras horas de la
tarde, cuando la troupe Monterini se topaba por el antiguo Paseo de
las Viudas, entre el baluarte de San Vicente y la mismísima Puerta de
Palmas, con otra troupe que pronto será famosa, la de Noni
García, acompañado por la patronal y sus cuatro chirivejes, recién aterrizados de Barcelona. Como no nos
habíamos visto antes todos al completo, vengan besos, saludos
y fotos para el recuerdo. Era la hora del picoteo y de la comida y
en el Paseo Fluvial había mucha gente. Milagrosamente, encontramos una
mesa en la terraza de Café del Río y allí nos ponemos como los indios
de tortilla, pinchitos y pancetas. Y el vino, superior, aunque caro, un rioja
Comportillo, añada 2005. Con que hubo que repetir, que hasta el
pan era de pueblo y se comía solo.
Tras una breve sobremesa, que me
doy un voltio por la zona del Embarcadero. Es la hora del café y allí
hay un kiosco de Cafés Delta, que invita al personal. El caso es que,
según pasan los minutos, por allí empiezan a llegar caras conocidas del
Ayuntamiento: Antonio Ávila, con su cámara de fotógrafo de los caros,
Alejandro Ramírez del Molino y Cristina Herrera, uniéndose al grupo el
ínclito jefazo de los de Protección Civil, Manolo Monago. Y la tertulia
se alarga y vengan cafés, señorita Delta, aunque esta noche no pegue ojo.
NAVEGANDO POR EL GUADIANA
Pero
lo bueno vendría cuando se me ocurre preguntar que cómo se puede hacer
un viaje por el Guadiana. Y, raudo como una flecha, que sale el
todoterrenal Antonio y se decide a acompañarnos. Así que subimos a una
lancha fuera borda del GEAS (Grupo Especial de Actividades Submarinas
de la Guardia Civil), anclada en el Embarcadero y, acompañado de cinco
chavales, todos con nuestros salvavidas color naranja, que surcamos
las aguas del viejo y querido Wad Anas, retrotrayéndome varias décadas,
cuando cogíamos las viejas barcas de madera para ir al Pico o a la
Playa del Guadiana, justo en la otra orilla, a bañarnos, merendar y pasar la jornada. ¡Qué emoción! ¡Cuántos
recuerdos se me vinieron a la mente! ¡El río de nuestra infancia y
mocedad! ¡Las jornadas familiares pasadas en su entorno en las
caliginosas tardes-noches del verano pacense! Así que, cámara en
ristre, al igual que el señorito Ávila --que luego me entero que es... ¡fotógrafo
naturalista!-- fui recogiendo tropecientas mil vistas del río de
nuestros amores. Iba al mando de la zodiac un jovencísimo picoleto,
Leandro, un madrileño que lleva cinco años en Badajoz, pero que va para
general de la Guardia Civil por la seguridad y el aplomo que mostró en
la navegación. Y después de atravesar el histórico Puente de Palmas por
uno de sus grandes arcos centrales, vuelta por otro, admirando el
paisaje a nuestro alrededor, pleno de vegetación lacustre que se "come"
cada día el curso del río a su paso por Badajoz, y de aves, cientos de
aves. Con que a la llegada al Embarcadero, vivito y coleando, no pude reprimir un gesto de
agradecimiento a nuestro piloto Leandro, por lo que me salió un grito del alma:
--¡Viva la Guardia Civil!
Otros
ciudadanos seguirían nuestra ruta fluvial en la lancha del GEAS, al igual que
en los muchos hidropedales de alquiler de la empresa Explorer, en los
que podías darte un garbeo por el río, a 10 machacantes la hora y 6, la
media. Con un servicio que se alarga todos los días por la tarde y los
fines de semana, completos.
EN TIERRA FIRME
Vueltos a tierra
firme, con un tiempo fresquito que hacía gratísima la estancia en el
Paseo Fluvial, vemos que la gente se posiciona junto al escenario
cercano para seguir el programa de la fiesta, en tanto en los
mostradores el personal se apalanca que da gloria para tomarse sus
copitas. Y junto a los naturales y forasteros de los alrededores de
Badajoz, vemos como se pasean ricamente por el lugar algunos grupos
familiares de otras latitudes: norteafricanos --ellas, con sus embozos
en forma de larguísimos panuelos, con n--, hispanoamericanos
--peruanos, ecuatorianos...--, incluso rumanos.
Y, como mandan los
cánones, al micro, nuestro simpar presentador de actos oficiales y
oficiosos del Reino de Badajoz, Emilio González Barroso, que,
elegantísimamente vestido el andoba, te dice que acaba de llegar de
Yuste.
Con que me acerco al puesto que han montado los chicos de la
Asociación de Vecinos del Casco Antiguo y veo caras conocidas,
haciendo de camareros: Juan Pedro Plaza "Alta", el baranda, José María
Soriano, Arturo Gutiérrez, Pepe Blanco, Enrique Ambel, José e Israel
Pacheco, Enrique Sanz Ciudad, etc., con la parienta del Soriano, María
Bardají, a los mandos de la caja registradora. Y allí que nos ponen los
mejores carajillos del día, un "ruavieja" y un par de "limoncellos"...
¡con pastas y todo! ¡Geniales estos del Casco Antiguo y de la Soledad!
Menos mal que para recuperar el resuello y el desgaste de tantas horas
junto al río, hay un puesto donde te ofrecen un chupito de una bebida
energética de moda, el liftoff,
que manda huevos con el nombrecito. Y allí que nos damos un pelotazo,
que te dicen que los efectos duran 24 horas y hasta puedes ligar más.
¡Vaya trola, Manola! Pero, por si acaso, nos la metimos entre pecho y
espalda, aunque sabía a medicina. ¡¡Puaff!!
Del escenario nos llegan
los ecos de la actuación de un grupo de raperos contorsionándose por
los suelos --Galgos Crew les llaman--, que hace saltar las palmas a la
numerosa concurrencia, gente joven a esta hora. Y como son tíos que no
se cortan, ahí van los títulos de algunas de sus canciones: K te
follen, Gracias, alcalde, Old School, Badajoz arde, Flaka, XK lo llaman
H. H. y Ola X si akaso, entre otros.
Es hora de estirar las piernas
más allá del Paseo Fluvial y nos metemos en el cercano Puente de Palmas,
recorriéndolo de arriba abajo, haciendo fotos a diestro y siniestro. El
cielo, grisáceo, ayuda a obtener sensacionales fotografías con la
digital. Y para no amargarnos el día, hacemos como que no vemos el
estado calamitoso del histórico Puente, entre brochazos, grafitis y
desconchones en el piso de adoquines. Que entre la desidia de la Junta
de Extremadura y el desinterés del Ayuntamiento --nadie quiere hacerse cargo del
Puente, ¿será posible?--, parece un Puente robado, un Puente tirado a su suerte en medio del río.
De regreso
tenemos tiempo de ver como se entretienen todavía los pequeñuelos con
un sinfín de juegos tradicionales y modernos, en tanto el Buda Kentala,
el otro establecimiento hostelero de la zona, mantiene la animación en
su terraza.
La gente, en este tramo final de la fiesta, no quiere
perderse las dos ultimas actuaciones del día: la del instrumentista y
solista Agustín Portalo Calero, con una magnífica interpretación a base
de soul y blues, y la del Desván del Duende, con su flamenco-rock o lo
que fuera, que ellos tampoco lo tenían muy claro.
UNA GRATA JORNADA
Una
jornada festiva más junto al Guadiana, organizada con la maestría
habitual de las gentes de la Concejalía de Cultura y el apoyo de
numerosos colectivos, entidades y organizaciones ciudadanas, que
hicieron que pasáramos unas horas deliciosas, navegación incluida. Una
jornada donde hubo talleres para todos los gustos y edades, destacando
los dedicados a los juegos, así como exhibiciones náuticas con
piraguas, canoas y hidropedales. Una jornada en que diversos puestos
atendieron al personal hambriento y sediento con sus tradicionales
tapas, raciones y bebidas. Sin que se me olvide decir que hubo sillas para
todos, servicios abiertos y limpiadoras pendientes del mantenimiento.
Mi felicitación, pues, a la señá Consuelo, la institutriz de Cultura,
Saraos y Festejos de Badajoz.