Decía el ínclito de Joaquín Sabina, en su memorable canción titulada Pongamos que hablo de Madrid, que "las niñas no quieren ser princesas". Pero eso era in illo tempore,
en los tiempos de Maricastaña y en los paises pobretones, según
contaban los hermanos Grimm, Perrault y Andersen en sus popularísimos
relatos, cuando las princesas tenían que currar en casa, limpiar el
polvo, lavar, planchar, hacer las camas con doce colchones, ordenar la
cristalería y la cubertería, mandar a las criadas y a los lacayos,
liarse con los duques, condes y barones más guapos del Reino cuando su
príncipe azul se iba a la guerra y, encima, tener muchos hijos, a ser
posible varón el primero. Pero ahora, en el siglo XXI, con las
princesas que quedan en la Europa monárquica, todas las niñas de España
quieren ser como ellas. Si es que no dan un palo al agua, todo se lo
hacen sus cortesanos y cortesanas y cada dos por tres tienen vacaciones
para "descansar" del duro trabajo de cada día. Y cuando se ponen a
tener hijos, como nuestra Leti, la presentadora del telediario que se
cameló al Felipe, que dicen que les duele aquí, que les duele allí, que
se marean y tienen molestias. Que se sienten indispuestas, dicen los
partes oficiales. Y que, por consiguiente, tienen que anular todos sus
compromisos sociales e institucionales. Que el Príncipe se las arregle
como pueda, vamos.
Pero vamos a ver, damas y caballeros, mozuelos y
yogurines de lo que está quedando de España, ¿es que el embarazo es una
enfermedad? ¿Pero no habíamos quedado en que los médicos aconsejan
hacer una vida normal a las embarazadas? Pues yo no recuerdo que
nuestras madres y nuestras esposas tuvieran tantas pamplinas como la
susodicha. Que antes y después del parto se ponían a currar y de
molestias, las justas. Que hasta tenían a los hijos en casa, con la
comadrona al quite, y nada de hospitales y clínicas con tres plantas
reservadas para la Princesa y su séquito.
Y, ahora, que la Leti ha suspendido sus compromisos porque tiene molestias.
Pero,
¿esto es una Princesa de verdad o una de diseño, light, como se dice
ahora? ¡Cuántas pamplinas y cirigoncias estamos viendo y oyendo
últimamente! ¡Y la que nos espera con la cantidad de besalamanos,
chupatintas y abrazafarolas que pueblan los medios oficiales de radio,
prensa y televisión! Como que yo estaba por irme a una isleta selvática del Guadiana, a su paso por Badajoz, trabuco en mano, y esperar a que vinieran a contarme chismes principescos de la Leti y demás colegas europeas.
Así que nuestras mozas, con toda la razón del
mundo, dicen ahora que quieren ser como la Leti, que también quieren
ser princesas, que esto es un chollo y no lo de antes, de cuando los
cuentos de Andersen y los hermanos Grimm.
Sabina, colega, lo siento,
pero tendrás que sacarte otro disco que se titule, más o menos,
"Pongamos que hablo de princesas". ¿Es o no es?