Hoy, 28, es la fiesta de los apóstoles San Simón y San Judas Tadeo,
abogado este último de los casos difíciles y desesperados, que en
Badajoz tiene una legión de incondicionales, de todos los sexos, edades
y extracciones sociales. Pero no confundir con Judas Iscariote, el
traidor. Hoy, jueves, serán incontables los devotos de la ciudad,
gentes de la comarca y del Portugal rayano que acudan a visitarlo en su
recoleta capilla de San Andrés, en la plaza de Cervantes, la del
empedrado a la portuguesa, en el corazón del Casco histórico de
Badajoz. Y, entre sus manos, decenas de ramos de flores, rojas y
blancas, y velones. Así como algunos ex-votos (por
voto o promesa), pequeñas plaquitas en reconocimiento de algún bien
recibido. Además de cartas anónimas. Nuestras gentes suelen pedirle
todo tipo de gracias y mercedes, especialmente las relacionadas con la
salud, el estudio y el trabajo (o el dinero, que viene a ser sinónimo),
así como por el éxito en las relaciones amorosas. Los asuntos que más
preocupan hoy a la mayoría de la gente, por cierto. A ciertas horas del
día será difícil entrar en la iglesia, sobre todo a la salida del
trabajo y durante las dos misas vespertinas que oficia el párroco, el
incombustible don Rafael Cubillo, gran orador, por cierto. Pero todo el
mundo saldrá hoy con la estampa del santo y con su novena entre las
manos, que hoy se reparten a cientos. Previamente "pasada" la estampa,
todo hay que decirlo, por su urna. Así, dicen los que lo hacen, queda
"santificada" y tiene más carisma cuando se lleva en el bolso o en la
cartera.
Un
número incalculable de estas estampas serán repartidas a partir de hoy
entre familiares y amigos, dada la fama de milagroso que tiene San
Judas. Incluso podremos verlas en muchas de las cabeceras de las camas
de los hospitales de la ciudad, junto a otras estampas de Cristos,
Vírgenes y Santos benefactores.
No hace falta decir que su imagen,
dentro de una artística urna de plata dorada, se encuentra expuesta a
la veneración de sus fieles en la capilla de la Merced, porque el río
humano te llevará a ella.
Un
consejo, si vais, dejad el puñetero coche en casa. No se os ocurra.
Aunque habrá una pareja de policías locales a la puerta para controlar
el denso tráfico en las horas punta, lo mejor es darse un paseo. ¡Nos
vemos en San Andrés!