Con este nombre tan eufónico se conoce en Extremadura una tradicional
ensalada de peces de río --carpas, tencas, barbos...-- o de carne
--cerdo, conejo...--, muy peculiar en los pueblos de la mal llamada
Siberia Extremeña, al Este de la Región. Echándole, además del pescado
o la carne y según los gustos, aceite, vinagre de pitarra, sal, tomates
y cebollas. Picadillo que en la zona sur extremeña viene en llamarse
salmorejo.
Pues bien, después de habernos rechupeteado sin catarlo, lo que quería deciros es que en Badajoz ha nacido hace poco una Asociación Cultural y Gastronómica denominada precisamente Escarapuche.
Formada por una veintena de gentes dedicadas a la venta de productos
extremeños de calidad --ibéricos, carne de retinto, quesos, vinos,
aceites...-- y a hosteleros y afines más o menos conocidos. Antonio
Becerra, el churrero de Villar del Rey que lleva en Badajoz la
intemerata, es uno de los principales componentes del grupo, que se
completa con cocineros, charcuteros, industriales hosteleros,
carniceros, además de churreros y otros oficios dedicados a preparar el
buen yantar.
Y su primera actuación va a ser en Al-Mossassa 2006,
donde pondrán su estalache en la plaza Alta, según subimos por la calle
de Zapaterías, a mano derecha. Y durante tres días, los que van del 29 de septiembre al 1 de octubre,
los que recalemos allí podremos saborear algunas excelencias de la
cocina árabe, la española y la portuguesa juntas, faltaría plus:
tabulet, pincho moruno de cordero, brocheta de cordero, bifana
portuguesa, pollo en escabeche, etc., etc. De cerdo, nada de nada, que lo prohibe el Corán.
Así que ya lo sabéis, colegas,
llevaos pasta que nos vemos en Escarapuche. Y cuando lleguéis preguntad
por Antonio, el churrero de Villar del Rey, un tipo majo y servicial.
Que sus churros son, sin duda, los mejores de Badajoz.