24 de Septiembre, 2006

El Guadiana, según Lorenzo Jota Blanco

Por El Avisador - 24 de Septiembre, 2006, 12:43, Categoría: General

Mi buen amigo Lorenzo Jota Blanco, inquieto profesor de Matemáticas de la UEx y concejal socialista en el Ayuntamiento de Badajoz, al hilo de la fiesta Mira al Guadiana, me manda uno de sus interesantes artículos, en esta ocasión sobre el río y sus posibilidades en Badajoz. Dado su interés, con mucho gusto lo publicamos. Aquellos que queráis seguir la trayectoria comprometida de Lorenzo Jota con Badajoz y leer sus ponderados trabajos, no en balde es matemático, podéis visitar su página web: www.lorenzoblanco.com.
Gracias, colega, por el detalle. Sabía que eras bueno, pero no tanto. De nada. A mandar.
Por la transcripción.

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Y, en el Guadiana, ¿por qué no?

Lorenzo J. Blanco Nieto (*)


www.lorenzoblanco.com
Mail:
lorenzojblanco@terra.es

Las vacaciones brindan oportunidades para pensar, viajar lo que nos permite admirar la evolución de las ciudades. Así, este verano he tenido la ocasión de visitar tres ciudades que se caracterizan, entre otras cuestiones, por tener un río que las atraviesa. Valencia, ligada al Turia, Berlín al Spree y Valladolid atravesada por el Pisuerga, al que está unida hasta por un dicho popular. Las tres ciudades han conseguido integrar el cauce del río en el desarrollo de la ciudad dándoles, en cada caso, soluciones diferentes. Pero el resultado en todas ellas es el aprovechamiento del espacio para disfrute de los ciudadanos y sana envidia de algunos de sus visitantes, al menos éste era mi caso.
Cada solución es diferente porque los contextos y la historia de cada ciudad así lo sugieren. Por ello, no se trata de transplantar ninguna de las propuestas a nuestra ciudad de una manera lineal, pero si de asumir la necesidad de aprovechar las enormes posibilidades que tenemos al contar con tres ríos en Badajoz, uno de los cuales, el Guadiana está, además, ligado al origen de nuestra ciudad y a la historia personal de muchos de nosotros.
En el primer caso, optaron por desviar el cauce del Turia y aprovechar toda la enorme extensión que se generaba para diseñar un espacio que ha sido ocupado por parques, paseos, carriles bici, auditorios, pistas deportivas y dotaciones diversas, . . . dando a los ciudadanos de Valencia un lugar donde disfrutar de su ciudad posibilitando realizar diferentes aficiones según su edad o situación personal.
El agua que corre por la ciudad de Berlín fluye por diferentes canales que posibilitan recorridos en barco y, así, disfrutar de las vistas maravillosas que esta moderna ciudad nos muestra. La canalización de sus aguas permite la ocupación de sus orillas con espacios públicos y privados que pueden ser disfrutados en diferentes épocas del año. Pueden disfrutar incluso de playas artificiales para tomar el sol en verano y disfrutar de espacios similares a los deseados chiringuitos.
El tercer ejemplo, probablemente sea el que más se nos puede asimilar por la similitud del cauce del Pisuerga, a su paso por Valladolid, con el Guadiana, a su paso por Badajoz. El río está totalmente integrado en la ciudad y la solución propuesta ha sido ambiciosa y su resultado extraordinario. Como consecuencia de la actuación realizada los ciudadanos de Valladolid pueden hoy disfrutar de parques y paseos tranquilos, de una maravillosa playa en el centro de su ciudad realizada con arena blanca importada, de espacios deportivos al aire libre, de carriles bici que pueden ser disfrutados también por los visitantes que se atrevan a alquilar las bicicletas en los sitios especializados para ello, etc.
La comparación con Badajoz era inmediata ya que nuestro deseo es construir una ciudad mejor cada día. Y de la comparación surge la envidia sana puesto que muchas de las soluciones que se han dado en estas ciudades son posibles en la nuestra. Además, las actuaciones llevadas a cabo no requieren, en la mayoría de los casos, inversiones altas. Estoy convencido que se necesita voluntad, y también mucho sentimiento. Probablemente, sea al revés, y lo primero que se requiera sea mucho sentimiento, como elemento para provocar la voluntad.
Para aquellos que jugamos durante mucho tiempo junto y en el Guadiana, que nos permitió aprender a nadar en nuestra infancia, o que nos enamoramos en sus orillas,  el Guadiana tiene un valor incalculable. Pero, además, como paraje natural extraordinario no debe ser ajeno al desarrollo de nuestra ciudad ni a las diferentes actividades lúdicas, culturales o económicas que los pacenses desarrollemos en el futuro. Es indudable que el gran espacio libre que supone el cauce del Río Guadiana debe ser aprovechado a modo de Calle Mayor que permita una propuesta armónica y coherente con todo tipo de actividades necesarias para crecer de manera integral. Es necesario recordar que de la prolongación de esa calle mayor surgirían dos avenidas llamadas Rivilla y Calamón que, a su vez, deberían tener dotaciones necesarias para cumplir funciones similares a las mencionadas.
La recuperación de estros tres ríos debe implicar además de su adecentamiento para el desarrollo de las actividades como las mencionadas anterioremente, un intento de recuperar especies vegetales autóctonas, elementos históricos como el Molino de la Tarasca, que nos permitan identificarnos con nuestro pasado.
Son pocas las ciudades que tienen el lujo de ser cruzadas por un río amplio como el Guadiana. Por ello, considero que la ciudad no puede vivir de espaldas a su río, porque eso es tanto como olvidar la historia de la ciudad y nuestra propia historia personal.
Es evidente que las costumbres actuales no son las mismas que teníamos hace 30 ó 40 años. Por lo tanto, la nostalgia de nuestra infancia en relación a los baños y juegos en el río debe llevarnos a plantearnos como objetivo su recuperación, pero desarrollando actividades propias de la época actual que puedan ser atractivas a los ciudadanos del siglo XXI, como lo son las soluciones propuestas en esas tres ciudades visitadas, y que se dan también en otras ciudades que tienen una situación similar a la nuestra.
Dado que en nuestra ciudad disfrutamos de sol y buen clima la mayor parte del año, consideramos que el gran espacio que nos abre el cauce del río podría convertirse en: un gran parque que facilite disfrutar de su panorámica y de su entorno, pasear andando o en bici; espacios específicos para la práctica deportiva diversa (fútbol sala, baloncesto, patinaje, . . . ); espacios específicamente diseñados para actividades lúdicas y culturales y finalmente, admitir la posibilidad de servicios dotacionales integrados en su paraje.
Los ciudadanos de Badajoz hemos demostrado que existe una repuesta masiva a cualquier iniciativa que se plantea en el entorno del río, y creo que no me equivoco cuando digo que la recuperación de nuestros ríos, especialmente, el Guadiana es una de las necesidades más sentidas de todos los pacenses.
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(*) Es profesor de la Universidad de Extremadura y
concejal del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Badajoz

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Mira al Guadiana, hoy en el Paseo Fluvial

Por El Avisador - 24 de Septiembre, 2006, 9:45, Categoría: General

Hoy, domingo, si el tiempo se comporta, serán miles los pacenses que vuelvan sus ojos y sus pasos al río. Es la IX edición de la fiesta Mira al Guadiana, con un sinfín de actos lúdicos y culturales desde las 10 de la mañana hasta el ocaso, este año con el eje vertebrador de los juegos, los tradicionales y los modernos, los de nuestra infancia y los de diseño, en especial, los de mesa. Una fiesta que arrancara el 1 de mayo de 2002 y que tiene la particularidad de celebrarse dos veces al año, una en primavera y otra en otoño. Desde ese año sólo se ha suspendido en una ocasión, precisamente por el mal tiempo y fue en otoño de 2005. El lugar será el de costumbre, el Paseo Fluvial, en la zona comprendida entre el Embarcadero y el Puente de la Universidad. Llevarse a los más pequeños de la casa y a los abuelinos. Y la máquina, además de pasta para tomarse unos pinchos morunos, unos tacos de tortilla y unas cervezas a mediodía, claro.
Pero vamos a ver, ¿qué sabemos del Guadiana? ¿Os acordáis?, que no os acordaréis, que hace la intemerata que dejásteis el cole... Pues aquí os repaso una descripción sucinta del río. Haced que se la aprendan vuestros zagales entre juego y juego, anda.

El río Guadiana, el cuarto más largo de España, nace en las lagunas de Ruidera (Ciudad Real) para desaparecer y aparecer más adelante en los llamados “Ojos del Guadiana”, atraviesa la submeseta Sur entre los Montes de Toledo y Sierra Morena, pasa por Mérida y Badajoz, formando frontera con Portugal, y desemboca, tras 818 Km. de recorrido, en el Océano Atlántico por Ayamonte (Huelva). El curso del Guadiana, un río de aguas tranquilas, salvo cuando se sale de madre, discurre parsimoniosamente por tener poca pendiente, lo que hace que el río inunde en algunas zonas terrenos llamados "tablas", de gran interés ecológico. Sus principales afluentes son, por la derecha, el Záncara, el Cigüela y el Gévora, y por la izquierda, el Jabalón, el Zújar y el Matachel. A destacar los embalses que coronan su curso alto, el Cíjara, el García de Sola y el de Orellana, así como las presas del Zújar y de La Serena, estas últimas regulando el curso del Zújar, su principal afluente por la izquierda.

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Antonia, la pedigüeña de los papeles

Por El Avisador - 24 de Septiembre, 2006, 1:26, Categoría: General

El paisanaje de Badajoz, en su diario devenir por calles, plazas y rincones, se ve interpelado frecuentemente por gente de lo más variopinta. Gente marginal, drogata o extranjera que, a la búsqueda de unas monedas para sobrevivir o pegarse un chute, no cejan en su empeño de buscarse la vida como sea, y si los paganos son otros, mejor. Y entre estos personajes hay una mujer que me llama la atención porque, erre que erre, lleva la intemerata --veinte años pueden ser-- pidiendo en la calle, y con papeles por medio. No como otros, que te piden "a pelo", sin justificar ni nada, por la cara. Y me estoy refiriendo a Antonia, una gitana mayor, entrada en carnes, descuidada en el vestir, que, con un manojo de papeles en las manos asalta a cuantas personas encuentra a su paso en las zonas más céntricas de Badajoz. Y la conocemos desde que pedía a la entrada de la iglesia de Santo Domingo. Años y años duró allí, siempre con sus papeles en la mano, interpelando con cara de lástima a los que entraban o salían de misa. Y estos papeles son de lo más variopinto: un montón de recetas que le ha prescrito el médico del Seguro de Enfermedad, facturas del Servicio de Aguas, otras de la Compañía del suministro eléctrico, recibos de algunas pequeñas obras en su casa, facturas de esto y facturas de lo otro. Y siempre pidiendo algunos euros para pagar las recetas médicas, cuando son gratuitas, o, en su defecto, presentándote un envase vacío de un medicamento y pidiéndote ayuda porque el médico le ha prescrito esas pastillas o ese jarabe y tiene que comprarlo. Que es mentira, claro. Fue a la farmacia a por la receta, se la despacharon, quitó el frasco o el tubo y se fue por ahí a sacar algo con el envase. De cartilla de colegio para pedigüeños.
Y se nos ha dado el caso de que en alguna ocasión hemos picado, le hemos dado un buen puñado de euros para ayudarle a pagar un recibo de la luz, que se la cortaban, que la cosa era angustiosa, y a las pocas semanas que nos ha vuelto a pedir... ¡con el mismo recibo! ¿Se lo habían pasado dos veces? Otro rollo macabeo más.
Y el problema es que no vale que le digas ve a Cáritas, que ahí te ayudan, ni al comedor de indigentes de Ntra. Sra. de la Acogida, en Martín Cansado, por ver si le echan una mano y le dan de comer caliente, ropa limpia, etc. Pues nada de nada. Que lo suyo es pedir y pedir contando trolas, que ya no se las cree ni un niño de teta.
Y es una desgracia lo de Antonia, porque nos ha contado en alguna ocasión que el sida se llevó a uno de sus hijos, lo que aprovechaba para darnos un repaso de todas sus males y dolencias. Unas veces es el estómago, otras, el corazón y otras, las piernas.
--Pues aquí tiene lo que me ha mandado el médico --te dice siempre la gitana  pedigüeña, enarbolando sus papeles y sus envases vacíos.
Y, claro, como remate de los tomates, que si le damos algo. Y siempre nos mira con mala cara cuando la patronal, que la conoce de cuando sus niños pequeños iban al colegio de San Pedro Alcántara, le dice que por qué no se pone a trabajar, a limpiar por horas por las casas.
¡Antonia, hija, nadie tiene culpa de tus problemas, pero ponte a trabajar de una puñetera vez, que el trabajo no perjudica a la salud y no nos cuentes más trolas con tus papeles!

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El encanto de los chascarrillos populares

Por El Avisador - 24 de Septiembre, 2006, 0:07, Categoría: General

El lenguaje cotidiano del pueblo llano, el que usan las clases modestas e iletradas, junto con las medias, el opuesto al que emplean las cultas y académicas, propio de los sectores burgueses y adinerados, está repleto de frases y expresiones populares que se vienen transmitiendo de generación en generación por tradición oral. Y, como consecuencia de su vitalidad, estos dichos, refranes, poesías, chistes y sentencias populares, con el paso del tiempo, se vienen recreando, adaptándose a las circunstancias de cada momento, aportando nuevos vocablos y giros, cambiándolos por otros, retocándolos, suprimiéndolos, etc. Y como toda producción popular que se precie, no tiene autoría conocida. Es anónima, viajando en el espacio y en el tiempo. Contándose y volviéndose a contar infinidad de veces aquí, allí y más allá, con las peculiaridades personales que aportan sus narradores. Como es el caso de un jocoso chascarrillo que he recogido en dos versiones, referidos a los jefes de Gobierno que ha tenido España desde Franco, que, desde luego, provocará la sonrisa. La primera viene grabada en una placa de cerámica decorada del Bar-Restaurante Jaraque --que está repleta de ellas, por cierto--, establecimiento especializado en carnes a la brasa, propiedad de Augusto Flores y sito en el nº 13 de la carretera del Rincón de Caya. Recogida hace unas fechas, dice así:

Cuando mandaba Franco, todos teníamos dinero en el banco.
Cuando mandaba Suárez, letras a pares.
Cuando mandaba Calvo Sotelo, todos al suelo.
Y con Felipe, todos a pique.

Y la segunda la he tomado de viva voz de mi amigo el pintor bohemio pacense Paco Morán, aficionado a sazonar sus conversaciones con este tipo de sentencias y dichos populares, y anotada poco tiempo después de la primera. Y dice así:

Cuando Franco vivía, siempre llovía.
Vino Suárez y tragaperras en los bares.
Con Calvo Sotelo, todos al suelo.
Vino Felipe y todos a pique.
Llegó Aznar y todo sigue igual.
Y vino Zapatero, y de nuevo al agujero.

Posiblemente muchos de vosotros conozcáis tropecientas versiones similares que amplían, recortan o modifican las dos que anoto aquí. Lo que vendría a confirmar la vitalidad y el encanto de estos materiales de la tradición oral española, recogidos aquí, en Badajoz, tierra de Dios, donde se acuesta uno y amanecen dos, y si tarda en amanecer, tres.

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