22 de Septiembre, 2006
¡El C. D. Badajoz, por los suelos!
¡Para qué se me ocurriría abrir la boca! ¡Mira que hubiera estado más
guapo calladito! Que resulta que delante de un grupo de paisanos de
Santa Marina, mi barrio, que se me ocurre decir: --¡Pues me he encontrado al Badajoz por los suelos! Y uno que salta, sin dejarme terminar: --¿Y
cómo no va a estarlo?, si los dos tenores no dicen ni pío, callados
como putas, que todavía están reunidos el Cachola y el Eloy y no se
sabe nada de nada de la compra-venta del Badajoz, oiga --brama el
andoba. --No, verás, quería decir que... --intento meter baza. --¡Claro
que está por los suelos, si es que no levanta cabeza, muchacho! --salta
otro que estaba a mi lado, como indignado--, ¿pues no ves que vamos de
los últimos en la Liga de Tercera, con tres partidos jugados y tres
perdidos, y nos han eliminado de la Copa del Rey, que el Linares ha
venido y nos ha llenado la gorra con el 1-5? --No, espera, que quería deciros... --otro intento nulo por mi parte. --¡Pero
si a estos jugadores no los conoce nadie en Badajoz, salvo en su casa!
¡Si parecen de Primera Regional, que éstos no le meten un gol ni al
arco iris, que lo digo yo! --interviene otro vecino elevando la voz. --¿Me
queréis oir de una puñetera vez? --doy un vozarrón de la hostia, que
hace que se asusten un par de ancianitas que había al lado. --¡Bueno, no te pongas así! --responden a coro los susodichos. --¡Que
me he encontrado al Badajoz por los suelos, pero su escudo, tíos, uno
que estaba tirado junto al contenedor de basuras de mi calle, joé! --¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
COMO UN GORRIATO Y
es que hace unos días, al pasar cerca del contenedor de papeles,
cartones y demás que veo unos cuantos tirados en el suelo y, junto a
ellos, el bonito escudo recortado del C. D. Badajoz. El que algún
malnacido había tirado a la basura. Con su corona, su escudo antiguo de
la ciudad --el de los dos leones, que ahora sólo es uno--, sus barras
verticales blanquinegras, su balón de reglamento y su sacrosanta
inscripción: Club Deportivo Badajoz. Y me apiadé y lo recogí
amorosamente del suelo, como si fuera un gorriato a punto de volar. Que
es la imagen que da ahora mismito el equipo de nuestros amores: un
pajarillo que todavía no ha echado a volar por esos cielos de Dios,
pobrecillo, intentando el despegue definitivo. Que cuando lo haga
volará alto, muy alto, no lo dudéis. Y ahí tengo al escudo puesto en el
sanctasanctorum
de mi casa, en un lugar de honor, junto a las fotos de los míos y las
de mis amigos, siempre a la vista. ¡Mi C. D. Badajoz, por los suelos!
¡Gorriato bonito, anda, espabila, échate a volar de una puñetera vez!
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Juan Miguel Moreno y su universo metálico
Por estas fechas anda expuesta en la sala Antonio Vaquero, de la
Diputación Provincial, una muestra de lo más llamativa y rara:
medio centenar de figuras escultóricas formadas a base de piezas de
metales como el acero, el latón, el cobre, el acero inoxidable, la
plata y el aluminio. Echando horas por un tubo, Juan Miguel Moreno
Mayo, un soldador que se formó en la histórica Metalúrgica Extremeña
--ya desaparecida, ubicada en la antigua carretera de Olivenza--,
especializándose en Torno, Ajuste, Cerrajería Artística y Fundición, ha
elaborado un sinfín de figuras metálicas soldando con estilo miles de
tornillos, pletinas, engranajes, bolas de rodamiento, arandelas,
tornillos y tuercas. Y con más paciencia que un santo Job, desde 1978
viene metalizando sus ideas y bocetos de forma artística y original. Y
en la exposición de marras tenemos ocasión de contemplar un
sorprendente universo metálico: numerosas figuras humanas, incluido un
enorme esqueleto haciendo un pis, alienígenas y mujeres embarazadas,
así como animales, árboles --maravillosas encinas--, cacharros y vehículos de todo tipo, mascotas, relojes, cálices, maceteros,
lámparas de pie y otros complementos para el hogar, escenas del campo,
acuarios con sus peces dentro, además de composiciones geométricas, retorcidas y
alambicadas. Como en botica, aquí hay de todo. Y cuando digo todo, quiero decir t-o-d-o, ¿estamos? Incluso, su autor ha tenido la humorada de
incluir efectos especiales en algunas de ellas, como en una cabeza
femenina --Medusa-- creada a base de cientos de tuercas, con largos
cabellos en forma de serpientes, entrando y saliendo de la cabeza,
sacando la lengua metálica y encendiéndosele los ojos de rojo. Y todo
ello, sólo con que uno se ponga delante de la figura. De impresión. Por esto y por muchas cosas más que no recojo, os recomiendo su visita. Don Juan Miguel, un manitas de la soldadura electrógena en sus tiempos mozos en la Meta, convertido hoy en un artista para el que los metales no tienen secretos. ¡Enhorabuena! La
exposición estará abierta hasta el 30, en los horarios de costumbre.
Aquellos que lo deseen, un libro de firmas recoge sus impresiones.
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